Paredes de la Esperanza / La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin

The Disappeared: Una obra musical inspirada en nuestras historias.

The Disappeared, por Clarice Assad se realiza como parte del ‘Oculto mundo de niñas proyecto’, en el Festival de música contemporánea de Cabrillo.

Nacido en Brasil, Clarice Assad es la hija de Sergio Assad y la sobrina de Odair Assad, uno de los dúos de premier internacional de guitarra de todo el mundo. Ella ha aparecido en el Festival de Cabrillo una vez antes, para el estreno mundial de 2004 de su concierto para violín, escrito para y representada en el Festival por el violinista y Director de orquesta Nadja Salerno-Sonnenberg. Sobre el desaparecido, Assad escribe:

En 1992 el artista Claudia Bernardi y su hermana Patricia fueron a El Mozote, El Salvador, a comprometerse con la durísima tarea de exhumación cientos de esqueletos de una fosa. Entre ellos, 136 víctimas habían sido niños menores de doce años. Esta matanza, un subproducto extraño de una brutal y doce años de guerra civil, había sido rápidamente cubierta y despedida por diversos motivos políticos. Como resultado, fueron denunciado por la prensa por mucho tiempo. Sin embargo Rufina Amaya Marquez (1942-2007), uno de los pocos sobrevivientes de este horror, había vivido para contar la historia.

Los desaparecidos es una pieza política. Los acontecimientos políticos subyacentes que condujeron a la destrucción masiva de todo un pueblo son bastante absurdo y realmente difícil de aceptar. Me tomó varias semanas para averiguar lo que iba a hacer con esta historia y después de mucho meditar la imagen/la idea de un circo ambulante entró en mi mente. Elegí el circo debido a todos sus significados metafóricos y sus imaginarios vivos. Un circo puede ser dulce, infantil e inocente, o puede ser horrible, monstruosa y violentos, como el circo máximo de Roma.

Una inquietante parodia musical, la música es muy visual y reconoce los terribles sucesos que tuvieron lugar en la aldea de El Mozote, como si se transporta a la audiencia por un circo ambulante que había tirado a la ciudad y montar un espectáculo. Cada “circo” metafóricamente aborda cuestiones políticas como abuso de poder y la libertad, y los actos se tejen juntos por interludios cantados por una voz femenina inspirada en el testimonio de Rufina Amaya. Su voz se vive en una realidad paralela y cuentas de lo ocurrido antes el pandemonium y en las secuelas, pero nunca durante el horror presente, real.

Poco a poco, la melodía agridulce comienza a perder su ingenuidad por armar fantasmales recuerdos de una comunidad que una vez que prosperaron en inocencia y simplicidad, aunque se había sido eclipsado por una premonición ominosa. La crónica es una yuxtaposición de ideas, emociones e ideales, un collage musical de tipo, influenciado por el arte de Claudia Bernardi, que, desde su experiencia en El Mozote, ha incluido figuras cortadas y fragmentos de hueso.

La obra se abre con una obertura y rápidamente disuelve en el primer interludio, los niños en un círculo. El siguiente es payasos, simbolizando el Gobierno. Cuenta con una trompeta piccolo solitario, que intenta burlarse e imitar el habla de un dictador. El segundo interludio celebra el trapecio de vuelo, que significa libertad, libertad de expresión y el libre albedrío. El movimiento se cierra bittersweetly con malabaristas y acróbatas, que anuncian noticias del circo llega a la ciudad.

Por último, la música es interrumpida por el último interludio, que no es cantada pero susurró en forma de una oración. Es un suave, pero rogando desesperado, un grito de ayuda que va contestada y que avanza de la música en el movimiento final titulado Freak Show. La obra concluye con un postludio cantado, la única parte de la obra que contiene letras. Estas letras, poner un poema por el escritor brasileño Daniel Basilio, resumen la historia con un hermoso mensaje de esperanza de vida afirmando y fortaleza continua.

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