Paredes de la Esperanza / La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin

TZUULTAQ’A Tierra y Valle, Alto y Bajo, Mujer y Hombre Bueno y Malo Los Opuestos que Sostienen el Universo

I. La Masacre

El día 29 de Mayo de 1978, campesinos de las aldeas Cahaboncito, Semococh,Rubetzul, Canguachá, Sepacay, finca Moyagua y del barrio La Soledad, decidieron realizar una manifestación pública en Panzos para insistir en el reclamo de la tierra.

Ese día, cientos de hombres, mujeres, niños y niñas indígenas se dirigieron a la plaza de la cabecera municipal de Panzós. Una de las personas que participó en la manifestación afirma: “La idea no era pelear con nadie, lo que se pedía era la aclaración de la situación de la tierra. La gente venía de varios lugares y no tenían armas de fuego”.

Hacia las ocho de la mañana la población Maya Q’eqchi’ fue llegando a la plaza hasta que se llenó. El alcalde y los funcionarios municipales se encontraban dentro de la sede comunal, reunidos a puerta cerrada. Varios miembros del Ejército armados, algunos con ametralladoras, se encontraban en la puerta y también había soldados en el techo del edificio municipal, en el techo de la iglesia y sobre el salón municipal.

Alrededor de las nueve de la mañana los campesinos solicitaron hablar con el alcalde, Sr. Fabio Monzón, sobre sus problemas de tierras. El alcalde accedió a hablar. Según una persona que estuvo en la plaza, un militar afirmó: “Si tierras quieren, la van a tener pero en el camposanto” y acusó a los campesinos de estar orientados por la guerrilla.

Varias declarantes sostienen que un militar dijo: “Uno, dos, tres, fuego”. Los disparos fueron hechos por las armas de reglamento que portaban los militares, y las tres metralletas ubicadas a las orillas de la plaza.
La plaza quedó cubierta de sangre.

Se estima que hay más de 100 víctimas. Sin embargo, es imposible determinar un número correcto de muertes.

La masacre de Panzós es una de las primeras con la que se inició el genocidio en Guatemala, que más tarde se extendió a diversas regiones del país donde el ejército planificó y ejecutó el exterminio masivo de poblaciones indígenas.

II. Testimonio:

“Nos entregamos en manos de la muerte. Fue muy doloroso lo que nos hicieron los soldados. Huimos, nos fuimos, pero nos persiguieron, andaban detrás de nosotros. Debajo de la lluvia dormíamos, debajo de los árboles, no teníamos casa, no teníamos nada con que protegernos ahí. No teníamos comida, cada día que pasaba no teníamos nada que comer. Ya no teníamos hambre, no se sabe cuantos años aguantamos todo eso, tal vez solo Dios nos ayudó a sobrevivir todo eso, ya solo él nos ayudaba. Es muy doloroso sentir y ver quemar la vida de una persona.”
Testigo SMR, San Marcos, de “Te llevaste mis Palabras”, Libro I, por Carlos Paredes, 2006. Publicado por ECAP.

III. Xaliha’, Ríos que se Encuentran:

Panzos significa ”lugar de aguas verdes” refiriéndose al Río Polochic el cual alberga peces, lagartos y pájaros.

La primera vez que escuché sobre la masacre de Panzos fue a través de
psicólogos sociales que trabajan en ECAP (Equipo de Estudios comunitarios y Acción Psicosocical) una organización que provee apoyo psicosocial a sobrevivientes de masacres y a víctimas que han abierto causas judiciales en cortes Guatemaltecas o internacionales.

Esta no era la primera vez que llegábamos a Guatemala. ECAP había invitado a la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin a diseñar y dirigir proyectos de arte con hombres y mujeres indígenas sobrevivientes de masacres y victimas de violencia de estado en Antigua, 2007, en Huehueteango, 2008 y en Cobán y Rabinal, 2009.

Esta nueva invitación era para trabajar con los sobrevivientes de la masacre de Panzos y con los familiares de la gente que murió en ese episodio de violencia contra población civil, en 1978. Este proyecto incluiría a jóvenes que habían nacido y crecido en la Sierra de las Minas, una cadena montañosa inaccesible, casi impenetrable, donde los sobrevivientes encontraron refugio por décadas y de donde no salieron hasta que se sintieron seguros a mitad de los años 90 cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en Guatemala.

Este proyecto ha sido posible gracias a NALAC, National Association of Latino Art and Culture, y a la beca strong>Transnational Cultural Remittances (TCR).
Claudia Verenice Flores Escolero, Rosa del Carmen Argueta y Claudia Bernardi, artistas y maestras de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvadordesarrollaron e implementaron metodologías de arte para asistir y facilitar, la creación de un mural comunitario y colaborativo localizado en el Salón Municipal de Panzos, adyacente a la Plaza de Panzos, donde más de 100 personas fueron asesinadas en 1978. La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin en colaboración con ECAP, son responsables de la planificación, logística, infraestructura y organización general de este proyecto.

Carlos Paredes y Jacqueline Mazariaga, psicólogos sociales de ECAP se
habían encontrado a comienzos del año con el Señor Alcalde de Panzos,
Ricardo Rummler para solicitarle autorización para desarrollar este proyecto que reuniría a los sobrevivientes de la masacre de Panzos, junto con una mayoría amplia de la comunidad, maestros locales , organizadores comunitarios, agencias locales y residentes de Panzos. Teniendo en cuenta el tema propuesto para el mural, era posible suponer que se sumarían a este proyecto familiares de los “hechores” de la masacre o ex-personal civil y militar involucrado directamente en la masacre.

Desde el comienzo de 2010, luego de haber recibido la confirmación de que NALAC había concedido una beca TRC para llevar a cabo este proyecto en Guatemala, Carlos Paredes ( ECAP) y Claudia Bernardi establecieron una comunicación constante a través de correos electrónicos compartiendo ideas, propuestas y dudas sobre como encarar este trabajo colaborativo y comunitario.

• Cómo se iba a llevar a cabo este proyecto?
• Cuantos participantes habría?
• Dónde iba a estar localizado el mural?
• Sería en una pared interior o en una pared exterior?
• La pared necesitaría ser reparada antes de pintar el mural?
• Se necesitaría repellar y acondicionar la pared?
• Cuál sería la dimensión de la pared?
• Había algún riesgo de humedad que estuviera afectando la pared?
• Podría haber filtraciones?
• Hay una época de lluvias en Panzos que se necesitara contemplar y
considerar?
• etc.

Los correos electrónicos de Carlos confirmaron que había más de 200 personas que querían participar en la creación del mural. La pared seleccionada estaba localizada en el Salón Municipal y media 15 metros de largo por 4 metros de alto.

Un delicado proceso en el establecimiento de confianza mutua, precede
cualquier trabajo comunitario de esta naturaleza. Los murales colaborativos y comunitarios solo se pueden llevar a cabo cuando los participantes se sienten integrados entre ellos y con el/ la o los/ las artista/ s facilitadores. Este sentido de pertenencia puede demorar meses, a veces años.

En Panzos la gente estaba lista y dispuesta a participar en el proyecto sin haberse encontrado nunca con las artistas facilitadores y sin nunca haber hecho un trabajo que involucrase este tipo de arte. Ellos se habían comprometido a estar en este grupo por una semana, quizás por 10 días.

XALIHA’, Ríos que se Encuentran. Los participantes hablaban del Rio Polochic como una fuerza que fluye, ondula, traspasa, que se adapta a territorios y geografías y se encuentra con otras aguas, otros ríos lejanos que no se pueden ver desde el origen de esa serpiente líquida y siempre en movimiento. Hablaban de la vida como un río. A ellos no los alarmaba que nosotras viniéramos desde tan lejos para trabajar con ellos. Los ríos, simplemente, se estaban acercando en este momento.

El Rió Polochic se extiende 194 kms de largo. El río es navegable a 30 km de Panzos. El río solía estar habitado por cocodrilos, peces de todos los tamaños y colores, tortugas y criaturas acuáticas que daban al agua una transparencia espectacular de verde esmeralda. Los participantes decían que el río había sufrido durante el conflicto armado. Mucha gente asesinada y había ido a parar a las aguas profundas de los ríos. El verde del río se convirtió en rojo, casi de un color aterrado por la espesura de la sangre.

Hombres, mujeres y jóvenes indígenas Q’eqchi’, muy pocos de los cuales
hablaban Español y la mayoría de ellos analfabetos, formaban este grupo de arte y memoria. Dos interpretes Francisco Cuz y Matilde Caal trabajaban con nosotros en todo momento.

Los sonidos de su idioma empezaron a ser lo suficientemente familiares como para que nuestros oídos ignorantes pudieran aprender algunas palabras, b’antiox (gracias), b’an usilal (por favor). Nosotras queríamos aprender a decir, “Buenos Días”. Nuestros interpretes nos dijeron que en Q’eqchi’, “Buenos días, buenas tardes o buenas noches” no tiene diferencia. La frase que se usa no se refiere a la hora del día, sino al estado de bienestar del interlocutor. “Ma sa sa’ laa ch’ool” / “ Hay alegría en tu corazón?”

Claudia Verenice Flores Escolero, Rosa del Carmen Argueta y Claudia Bernardi salieron de Perquin el 21 de Junio. Llevábamos dos maletas enormes llenas de pintura mural, pinceles, barnices, tizas, etc. Estuvimos en San Salvador por unos días para comprar algunas otras cosas que necesitábamos. Viajamos a la Ciudad de Guatemala el día 23 de Junio. Habiendo llegado al mediodía usamos la tarde para comprar las últimas cosas que necesitábamos, baldes plásticos, cubiertas de plástico para el piso, papeles, lápices, materiales que íbamos a
necesitar el primer día del proyecto cuando se establecerían las primeras ideas en común a través de dibujos.

Llegamos a Panzos el dia 26 de Junio. Carlos Paredes y su hijo Pablo de
10 años y Verenice, Rosa del Carmen y yo, tuvimos la oportunidad de conversar durante las 8 horas de camino que hay entre la Ciudad de Guatemala y Alta Verapaz sobre ciertos aspectos del proyecto que no nos habían quedado del todo claros o de los cuales no habíamos tenido oportunidad de preguntar antes.

• Cuánta gente participaría en este proyecto?
• Cómo había sido el proceso de invitarlos y de incluirlos en este proyecto?
• Cuándo había sido el reclutamiento de las personas?
• Dónde?
• Que era lo que los participantes sabían del proyecto?
• Que era lo que ellos esperaban?

ECAP ha estado trabajando con la gente que sería los participantes de este proyecto en Panzos y localidades aledañas de Alta Verapaz, por una década. ECAP ha acompañado y apoyado a las victimas de violencia de estado en el proceso de las exhumaciones que se han llevado a cabo en las Sierras de las Minas. Muchos de los participantes de este proyecto estuvieron en la Plaza de Panzos aquel trágico 29 de Mayo de 1978. Los que sobrevivieron la masacre no regresaron a sus comunidades. Se escaparon a las montañas para encontrar refugio. Comunidades enteras, a veces 50 personas, a veces 80, a veces
cientos de personas se escapaban desesperadas.

La vida en las montañas era terriblemente hostil. No había agua, no había comida, no había refugio. Los niños empezaron a morir de hambre, algunos niños morían de enfermedades desconocidas; algunos estaban demasiado cansados para continuar y se morían extenuados en los brazos de sus padres. Los ancianos, muchos de los cuales estaban enfermos a la hora de los éxodos, morían en las primeras semanas de estar ocultos en las montañas de hambre, por la lluvia incesante, de cansancio y de tristeza.

El ejército Guatemalteco constantemente los perseguía. Cada vez que
encontraban un grupo aterrorizado de civiles, les disparaban. Destruían sus magras pertenencias si todavía tenían algunas. El ejército quemó mucha gente mientras aún estaba viva.

Los que sobrevivieron estas violencias, enterraron a sus muertos. El Equipo Guatemalteco de Antropología Forense ha llevado a cabo exhumaciones para recuperar los restos de aquellas víctimas que, por más de dos décadas, habían muerto en las Sierras de las Minas.

Es importante destacar que la masacre de Panzos no es un hecho aislado. Por el contrario, se considera un punto de partida que generó una ola de violencia indiscriminada contra la población indígena civil en las Verapaces ( Alta y Baja Verapaz). Durante la década de los años 80 y 90, bajo el pretexto de buscar y perseguir gente asociada a la guerrilla Guatemalteca, el ejército de Guatemala torturó, ejecutó extrajudicialmente, cometió violencia sexual contra mujeres, niñas y niños y masacró población civil.

La gente que se escapó a la Sierra de las Minas, allí se quedó por 10 años, por 20 años . Mucha gente murió y muchos otros nacieron. Algunos jóvenes solo emergieron de las montañas después de 1996 cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en Guatemala. Algunos volvieron a sus antiguas y despobladas comunidades, aún más tarde.

Los hombres, mujeres y jóvenes con quienes compartiríamos este proyecto habían recorrido las montañas impenetrables por mucho tiempo. Ellos escucharon hablar del proyecto del mural a través de ECAP. Se figuraron que la gente que los había asistido para buscar a sus muertos era gente en quien se podía confiar. Ahora, ECAP les presentaba la oportunidad de crear un mural colaborativo que contara sus historias personales y comunitarias sobre los desafíos y riesgos que habían sufrido en los últimos 30 años. Asumían que este proyecto se merecía la misma confianza.

En verdad, tenían mucho que decir. Sus memorias ya se habían recopilado en forma de testimonios que muchos de los participantes ya habían dado a agencias de derechos humanos y a ECAP. El mural sería un libro de historia sin palabras el cual narraría historias personales y comunitarias traducidas en un esfuerzo colectivo en el cual las memorias de cada una de las persona se encontraría, acompañaría, se convertiría, en las memorias de todos.

“Todo esto nos ha pasado”, Poema Maya.

IV: Primeras Ideas:

El 27 de Junio, los participantes y las artistas facilitadoras se encontraron por primera vez en El Estor, a una hora al Noreste de Panzos, a orillas del Lago Izabal. Del otro lado del Lago Izabal, está Belize. Unos kilómetros más hacia el Este se expande el Océano Atlántico.


La flecha indica Panzos, Alta Verapaz.

Panzos tiene una temperatura tropical, calurosa y húmeda con un promedio de 30 grados centígrados. Su proximidad a las selvas tupidas es causante de una población constante de insectos, incluyendo tarántulas (las cuales encontramos sobre las camas!)

Setenta y cinco personas, hombres, mujeres y jóvenes indígenas Q’eqchi’, habían llegado de comunidades lejanas. Nos reunimos en un espacio airado y acogedor.

En este primer día presentamos el trabajo realizado en la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin desde su creación en 2005. A través de
presentaciones de “power point” mostramos murales, intervenciones urbanas, y clases de arte que se llevan a cabo en Perquin y que se han replicado en Guatemala y en Colombia. Hablamos de la guerra civil Salvadoreña y de la resistencia de la población civil. Compartimos historias dolorosas como la de la masacre de El Mozote.

Los participantes nunca habían escuchado hablar de eso.

Se quedaron entristecidos y preocupados al saber que la violencia que se sufrió en El Salvador era similar a las tragedias que ellos tuvieron que confrontar en Guatemala. Les llamó mucho la atención el mural colaborativo y comunitario creado en el año 2006 en El Mozote, conmemorando los 25 años de la masacre.

En ese mismo lugar donde había acaecido la muerte de más de 1000 personas, se erigía ahora un mural que contaba la historia de El Mozote antes de la guerra, cuando la violencia no había destruido aún esa pequeña comunidad del Norte de El Salvador.


Escuchaban en silencio.

Algunos de los participantes más jóvenes querían saber sobre la juventud salvadoreña. Querían saber si otra Guerra podría librarse en El Salvador. “Podría haber otra Guerra en Guatemala?” pregunté. La respuesta fue demoledora. Los jóvenes dijeron que otro conflicto armado podría suceder en Guatemala porque la pobreza y la segregación que siempre había sufrido la población indígena nunca se había remediado. La tierra que los pueblos indígenas demandaron en 1978, todavía pertenecía a los finqueros (terratenientes) . Gente extranjera había llegado a sus tierras apropiándose de ellas y nunca más devolvieron lo que habían robado.

Una reforma agraria nunca ocurrió. La gente confronta hoy, las mismas
dificultades que sus ancestros tenían que enfrentar al reclamar las tierras, un siglo atrás. Los Acuerdos de Paz firmados en 1996, resolvieron algunos aspectos del conflicto, como por ejemplo la violencia indiscriminada contra población civil. Sin embargo, la raíz del conflicto, persiste. Los Acuerdos de Paz han fracasado en las recomendaciones pertinentes a la redistribución de la tierra.

El segundo día, 28 de Junio, recibimos a los participantes con papeles, lápices y borradores. Los participantes, al principio un poco inseguros frente a la blancura del papel, comenzaron a dibujar ágilmente. Se reunían en grupos de 8 o 10 personas. Sus dibujos respondían a una pregunta inicial y, quizás, la más importante:

• Ustedes qué quieren?
• De que hablará este mural? Que historia contará?
• Que les gustaría decir en este mural a la comunidad de Panzos a través de este mensaje de imágenes y color?
• Hay algún hecho en particular o relatos personales o comunitarios que
quisieran compartir en este mural para que otra gente los conozca?
• Quisieran decir en este mural algo que nunca antes habían dicho?
• Que nunca habían compartido con nadie?

Hablaban entre ellos. Atentos y concentrados en la información que se iba compartiendo, algunos optaron por empezar a dibujar en la misma página, comenzando de ese modo las primeras colaboraciones espontáneas.
Los jóvenes se sentaban en grupos, pero siempre consultaban con los mayores antes de terminar o completar un dibujo. En verdad, no solo estaban dibujando imágenes sino que estaban recogiendo memorias personales y comunitarias que pertenecían a todos.


Maria Tut, Maria Maquin, Jonathan


Demesia, Matilde, Beatriz, Angelina

Durante la tarde nos sentamos en un espacio amplio para mirar y evaluar las ideas y los dibujos de todos.


Francisco, Samuel, Carmen, Demesia, Angelina, Maria

Maria Maquin se paró para contra la historia de su abuela. Maria es una de las sobrevivientes más famosas de la masacre de Panzos. “Cuando los soldados llegaron, llegaron a matar”, dijo.

Maria Maquin tenía 12 años en 1978. Estaba parada al lado de su abuela, Mamá Maquin, que era una lidereza de la protesta. Maria vio que su abuela era una de las primeras personas en ser asesinada. “Yo me hice la muerta. Un soldado me tocó y dijo ‘Está muerta’”. Después de escaparse milagrosamente, Maria Maquin vivió escondiéndose en las montañas por muchos años.

Maria Maquin quería que Mamá Maquin fuera un personaje prominente en el mural. Ella proponía que estuviera viva y en el hoy, no muerta en el pasado.

Los dibujos mostraban montañas, animales, pájaros, árboles, plantaciones de maíz y de cardamomo, casas, algunas de las cuales estaban incendiadas, algunas destruidas; el Rió Polochic, el Puente, gente cruzado el Puente, gente muerta arrojada al río. Algunos de los jóvenes que habían trabajado con las personas más mayores mostraban dibujos referentes a violencia detallada.


Samuel

Muchas de las mujeres dibujaban a sus hijos, retratos de sus hijos e hijas muertos.

Las mujeres habían identificado los lugares precisos donde sus hijos habían muerto. Eso lo recordaban muy bien. La mayoría de ellas no habían podido regresar al lugar donde los habían enterrado. Contaron que el tránsito obligatorio y permanente al que fueron sometidas hizo necesario que cavaran tumbas urgentes tratando de esquivar al ejército que siempre las hostigaba y siempre con el terror de ser asesinadas. Treinta años después todavía tenían esperanzas de encontrar esos lugares de enterramiento donde sepultaron a sus hijos.

Los dibujos mostraban a las mujeres buscando a sus hijos muertos.

El mural comenzaba a tomar forma.

Ninguno de los participantes había visto la pared donde se pintaría el mural. Nosotras sabíamos que media aproximadamente 15 metros de largo por 4 metros de alto. En el Salón Municipal se encontraba otro mural, pintado hacía 15 años por Don Roberto, un artista local de Panzos. Ese mural representa en su parte central, el Rió Boca Nueva. Hacia la derecha, un paisaje de Alta Verapaz y en su parte izquierda, un tren descendiendo.

Nuestro mural comenzaría donde el otro mural terminaba. Los participantes propusieron que el segmento extremo derecho de nuestro mural, se acoplara, temáticamente, al mural existente. De esta manera se decidió que en la parte derecha del mural aparecieran las vías del ferrocarril que conectaba Alta y Baja Verapaz. La construcción de las primeras vías de ferrocarril en Guatemala comenzaron en 1877 y la primera sección comenzó a funcionar en 1880 conectando Puerto San José y Escuintla. Más tarde, en 1884, se extendería hasta la Ciudad de Guatemala. El ramal de Puerto Barrios, que todavía existe, fue completado en 1908. El sistema ferroviario de Guatemala fue comprado por la United Fruit Company y en 1912, fue rebautizado como VICA, Vias Internacionales de Centro América. El sistema ferroviario prosperó hasta 1957.

Durante el segundo día de taller, recibimos la visita de Patricia Dahinten, su esposo, su hermana y su cuñado quienes llegaron a El Estor para compartir con nosotros fotografías de un gran valor histórico.

El abuelo de Patricia Dahinten fue uno de los Alemanes que llegaron a Alta Verapaz para construir el ferrocarril a comienzos del siglo XX.

Las fotos que Patricia trajo mostraban un Panzos afluente.

La economía en esos tiempos dependía del ferrocarril y del transporte de café, cardamomo, cocoa y muchos otras mercaderías que venían de Europa a través de barcos enormes que cruzaban el Océano Atlántico y llegaban a Panzos a través del Lago Izabal.

Patricia habló con mucho cariño de su padre, nacido en Panzos de padres Alemanes, quienes lo educaron con amor y respeto a Alemania y a Europa.
Patricia recordaba que siendo ella una niña, la gente Alemana venía a Panzos de vacaciones. Había fiestas y celebraciones para recibir a los visitantes. Esos, decía Patricia, eran los años dorados de Panzos.

En los años 30 y 40, un decreto gubernamental otorgó a los finqueros
extranjeros el derecho de expropiar tierra que pertenecía a la población
indígena. No solamente podían apropiarse de la tierra, sino también de los mismos indígenas que habían vivido en esas tierras. Ahora, los indígenas serían obligados de trabajar para el nuevo dueño sin percibir salario o compensación alguna. El nuevo dueño tenía derecho sobre todo, incluyendo la virginidad de las mujeres jóvenes. A través del “derecho de pernada”, los finqueros tenían derecho a tener relaciones sexuales con las mujeres jóvenes que le servían en su feudo antes de que se casaran con un hombre indígena.

(El apelativo derecho de pernada se refiere a una práctica que, supuestamente, se acometía durante la Edad Media. Era uno de los derechos estipulados del señor feudal, el de yacer con las jóvenes que acababan de contraer matrimonio con uno de sus siervos. Esto es, la violación de las recién casadas como derecho señorial. Ello nos indica hasta qué punto la jerarquía social estaba instaurada en el medioevo, siendo la mujer minusvalorada hasta extremos inquietantes.)

El sistema de haciendas en Guatemala, tiene sus orígenes en la Conquista Española cuando la tierra de los indígenas se empezó a parcelar y a ser dada a los colonizadores españoles sin intercambio de compensación alguna. Después de la Independencia de 1821, la situación de la tenencia de la tierra no fue ni investigada, ni enmendada. Las comunidades indígenas perdieron el derecho a la tierra y a ser dueños de ella.

La Ley Agraria de 1894 decretaba que la tierra se podía vender a personas individuales. En otras palabras, la tierra pasó a ser un bien personal en vez de ser un derecho y bien público. En 1901, la United Fruit Company empezó a hacer negocios en Guatemala. Entre 1924 y 1930 las compañías extranjeras pagaban muy bajos impuestos de exportación y todas las ganancias estaban excentas de leyes impositivas. Estas compañías tampoco tenían que considerar o respetar leyes laborales que existían previamente.

El 17 de Junio de 1952, el Congreso de Guatemala aprobó la Ley de la Reforma Agraria. Su principal objetivo era eliminar todas formas de feudalismo y de trabajos forzados y servidumbre, distribuir la tierra entre quienes no tenían y proveer a los campesinos de créditos y de asistencia técnica. En 1952, la United Fruit Company era dueña de 550,000 hectáreas en la costa Atlántica, 85 % de las cuales no estaban cultivadas. La Reforma Agraria de Jacobo Arbenz pretendía corregir esta desproporcionada pertenencia de tierras en manos de una compañía extranjera que además no la trabajaba. En 1954 el Presidente
Jacobo Arbenz fue sacado de su cargo a través de un coup de etat liderado por el ejército Guatemalteco y diseñado con el apoyo y la participación de los Estados Unidos. Desde ese momento hasta ahora no ha habido una sola expropiación de tierra ni una adjudicación de tierras a las poblaciones indígenas, reforzando de esta manera un injusto sistema de adjudicación y tenencia de las tierras.

V. El Salón Municipal

El Salón Municipal es amplio, con luz natural y con ventiladores que funcionan!
El edificio está localizado adyacente a la Municipalidad y al Parque de Panzos, donde ocurrió la masacre en 1978.

Las paredes estaban preparadas para nuestra llegada. Estaban blancas y prístinas.

El miércoles 30 de Junio, los participantes, las artistas facilitadoras y los
compañeros de ECAP, nos encontramos a las 8:30 de la mañana. Los dibujos se volvieron a exponer y se evaluaron una vez más.

Lidia Pretzantzin Yoc es psicóloga social de ECAP y una gran amiga con quien trabajamos en Antigua en 2007 y en Huehuetenango en 2008. Aunque Lidia trabaja en Nebaj, del otro lado del país, tuvo la gentileza de venir a trabajar con nosotros por unos días. Le pedimos a Lidia que liderara la creación de la “guarda” el elemento decorativo que, generalmente, rodea a los murales.
Propusimos que la guarda estuviera basada en los motivos decorativos que son parte de las vestimentas de las mujeres Guatemaltecas.


Carmen, Angelina, Margarita, Maria

Es, justamente, en los huipiles (blusa) y en los cortes (falda) donde se generó la inspiración de la guarda. Con la asistencia de Lidia, las señoras fueron mirando y eligiendo de sus propios textiles, cuales eran los que rodearían de color el mural.


Maria Pop y Lidia Yoc


Maria Tut

Hay columnas de acero que interrumpen la superficie de la pared. Después de algunas conversaciones se decidió que las columnas estuvieran integradas al mural, lo que significaba que se pintarían como parte de la narración y de la trama de la obra.

Antes de seguir tomando decisiones sobre las ideas principales del mural, la pared se intervino con color. Ninguno de los participantes había estado antes en un proyecto de pintura de mural y la mayoría, nunca había tenido un pincel en sus manos. Tener frente a sí una extensión de pared blanca tan enorme, puede ser intimidador. Distribuimos baldes con pintura mural muy diluida que se aplicaría con esponjas, libremente y sin restricciones.


Ignacio

Se pintaron grandes bloques de color en toda la superficie de la pared.

Tuvimos la gran sorpresa de tener dos andamios, lo cual es un lujo poco común. Los más jóvenes subieron a los andamios con determinación. Las mujeres se concentraron en transportar las imágenes elegidas hacia el borde del mural que constituye la guarda. Todos trabajaban al mismo tiempo inmersos en una sinfonía de color.

Estábamos todos maravillados.

Basado en los bocetos que se habían generado en los días previos, los
participantes comenzaron a dibujar las ideas principales teniendo en
consideración una línea temática y temporal que transitaba desde el pasado hasta un futuro posible.

Estas son algunas de las ideas principales que fueron generando la dinámica del mural:

• La vida en Alta Verapaz antes de que la tierra se les fuera usurpada y
negada.
• La “razón” de la violencia desatada.
• El éxodo de las comunidades civiles indígenas a las montañas
• El impacto de la represión causada por el ejército Guatemalteco
• La masacre
• Mirando hacia el futuro

Dos helicópteros identifican la presencia militar. En el siguiente panel se
mostraría la masacre. Hubo conversaciones, preguntas y debates, sobre quien? finalmente, pintaría la masacre? Romeo Caal Cabnal, un maestro de Panzos, dibujó el edificio de la municipalidad desde donde el ejército disparó a la gente reunida en el parque. Romeo dibujaba mientras mucha gente se iba acercando para darle detalles de como, exactamente, había sucedido la masacre.


Romeo, Neris, Demesia, Angelina, Maria Tut, Maria Bá, Matilde, Petrona

Mamá Maquin apareció a la izquierda de la masacre, parada y desafiante, sosteniendo todavía en su mano derecha, el certificado de la tenencia de las tierras.
El Rió Polochic se convertía en una expansión de agua que abrazaba la historia de los participantes.


Rosario, Maria Maquin, Rolando, Francisco, Angelina


Diego, Maria, Angelina, Francisco, Claudia, Petrona, Carmen, Samuel

Cuando los dibujos estuvieron terminados, dimos un paso atrás para ver como estaba naciendo este libro de historia sin palabras.


Petrona, Demesia, María Pop

El paso del dibujo a la pintura fue rápido y sin inseguridades. Los participantes estaban listos y deseosos de pintar sin temor ninguno. Todos estaban apostados a lo largo del mural. Sólo les sugerimos que tuvieran en cuenta la ubicación de la línea del horizonte, que divide el plano del cielo con el de la tierra y les recomendamos recordar, que en un mural aquello que está más lejos , se pinta siempre primero. Es decir, lo primero que se debía pintar en este mural era el cielo, luego las nubes, luego las montañas, el paisaje ( ríos, árboles, plantaciones, etc.). Por último, se pintarían las personas, los detalles, elementos
narrativos que se verían de cerca.

Desde ese momento en adelante, los participantes se “adueñaron” del mural.

Los colores viajaban de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo, en lo que se revelaba en una suerte de coreografía magnífica.

Había un movimiento constante de hombres, mujeres, jóvenes y niños de arriba hacia abajo de los andamios, gente pintando abajo de los andamios y otros subidos a ellos pintaban en total coordinación.

Los niños se posicionaron en las partes más bajas del mural negociando el espacio con las señoras que pintaban la guarda.


Maria Bá, Teresa, Margarita

Cómo? me pregunté, 75 personas que nunca habían hecho arte, que nunca habían pintado un mural, podían encontrarse al unísono, sin conflictos de ninguna índole, pintando semejante extensión de espacio recogiendo imágenes e historia?

Tratamos de monitorear si habían personas que pintaban mucho y otras que pintaban menos intentando que hubiese un equilibrio entre todas las personas que estaban creando el mural.


Francisco Cuz, Manuel, Maria Maquin, Romeo Caal

Un grupo de señoras se separó del grupo y estaban en plena discusión cuando me acerqué a Matilde Caal, nuestra intérprete y le pregunté que era lo que estaban deliberando. “La guarda”, me dijo. La guarda estaba prácticamente terminada, tanto arriba como abajo y en los bordes derecho e izquierdo. Los diseños abstractos se intercalaban con diseños de animales. Sin embargo las señoras estaban terriblemente alarmadas al comprobar que los animales (pájaros, venados, patos) habían quedado mirando hacia el Oeste. Estaban mirando hacia la izquierda.

Las señoras me explicaron que en la cosmogonía Maya, los animales bordados o tejidos en los textiles están siempre mirando hacia el Este, hacia el amanecer, hacia el comienzo del día, hacia el sol, de la misma manera que los cinturones o fajines que las mujeres usan para amarrarse los cortes (falda) siempre se atan hacia la derecha, haciendo una mímica al movimiento del sol desde el comienzo del día hasta la noche. Las plantas de frijoles crecen en espiral, y ese movimiento circular y repetido siempre mira hacia el oriente. Los animales siempre se presentan de a dos. Esa es la raíz de la cosmogonía Maya, de a
pares, hacia el naciente, viajando hacia el poniente.


Emilio, Manuel, Rosario

Las señoras querían que la guarda se volviese a pintar y que los animales se repintaran mirando hacia donde debían. Las mujeres deliberaron un rato más entre ellas y finalmente delegaron y dieron instrucciones precisas a un grupo de jóvenes que llevó a cabo las correcciones. Poco después los animales estaban mirando hacia la derecha, en su corregido viaje, hacia el Este.


Maria Bá , Rosario, Maria Pop

Los interpretes trabajaban atentamente. Cada decisión se conversaba y se decidía después de una escrupulosa evaluación. Francisco Paau pintó unas montañas en la parte central del mural. Las concibió de una forma abstracta con colores tierra verticales, adyacentes a algunos verdes tiernos que simbolizaban los cultivos.

La mayoría de los participantes objetó la montaña violentamente, argumentando que no había montañas de esas características en la naturaleza. Se formaron grupos focalizados en discutir si la montaña que había pintado Francisco se quedaría así o si necesitaba una corrección urgente. Tomo días de deliberaciones que me hacían acordar a reuniones en las Naciones Unidas, hasta que se produjo un veredicto final: la montaña podía quedarse pero se tenía que reducir de tamaño.


Marcos , Matilde Caal

Hubo muchas conversaciones sobre Mamá Maquin. Su nieta, Maria Maquin, lideraba las conversaciones. María estaba determinada, apasionada en contar los detalles más insignificantes de la masacre. Evidentemente, esto no era para María ni para nadie, solo una pintura. Este era un homenaje, un recordatorio de proporciones monumentales.


Mamá Maquin

La formula “arte por el arte” parecía un concepto distante, imposible. En este mural cada una de las partes, aún las más insignificantes, se volvían indispensables. El mural estaba emergiendo como una fuerza de vida donde nada era negligente. Todo lo que se decía y se pintaba era imprescindible para las 75 personas que estaban trabajando en la creación del mural.


Mario y Ángel de Ixan/ Diego de Ixil

Dos jóvenes, Mario y Ángel, llegaron de Ixcan, después de haber viajado los dos días completes que se necesitan para ir de Ixcan hasta Alta Verapaz. Venían representando Ixcan Creativo, un grupo de arte comunitario al que ellos pertenecen. Diego, que originalmente es de Ixil, pero que trabaja en Rabinal como parte de ECAP, junto con Mario y Ángel, asumieron la muy delicada tarea de pintar a Mamá Maquin, bajo la celosa mirada de su nieta.

Ver “devenir” el mural era conmovedor, transformador.


Maria Bá

Eran las 5:30 de la tarde y Don Juan Ochoa todavía estaba pintando, su pincel viajaba con cuidado, de un lado para el otro. Me acerqué y le sugerí que continuase el siguiente día. Me miró un poco sorprendido y me dijo que de todas maneras ya no tenía pintura, que no le había quedado pintura desde hacía rato.
Sorprendida, le pregunté que era lo que había estaba haciendo, entonces? Don Juan me sonrió con cierta picardía y me dijo: “ Estaba acariciando el mural”


Maria Maquin, Don Juan Ochoa, Jonathan ( nieto de Maria Tut)

El mural seguía creciendo, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo.

Samuel/ Ángel

En la parte izquierda, habría un sol. Hacia el final de la semana, hubo
conversaciones y debates para discernir cual era la mejor imagen de un sol, la más adecuada. Juan Manuel, uno de los maestros de Panzos, trajo una serie de bocetos que fueron discutidos y evaluados hasta que se eligió uno por unanimidad.


Maria Tut, Petrona, María Bá, Maria Pop, Carmen, Domingo, Demesia, Reginaldo, Teresa, Romeo y Juan Manuel

Cuando llegó el Domingo, muchas personas tuvieron que volver a sus casas, a sus obligaciones y a sus familias. Tenían que volver a sus vidas de “antes del mural”. No muchos podían quedarse más tiempo que la semana que habíamos compartido.

El Domingo, el mural estaba terminado.

Dimos un paso atrás.


Y miramos el mural como si fuera la primera vez que lo veíamos.

VI: El Mural

Esto es lo que vimos:

Comenzando en el extremo derecho, las vías del ferrocarril representan el pasado, el tiempo antes de la masacre cuando el tren de las Verapaces transportaba mercadería, cuando la vida era limitada, pero la gente todavía tenía un pedazo de tierra para plantar su maíz. El Rió Polochic, largo y pleno de vida, de peces y de barcos a vapor y de cayucos (canoas hechas de troncos de árbol).

Del primer panel hacia el segundo se ven animales, plantaciones de maíz, un autobús Guatemalteco, colorido y lleno de pasajeros. Bajo una nube amplia y solitaria se empieza a ver la división de la tierra creada por los finqueros y asegurada como propiedad de ellos con alambre de púas y cercos. Siempre había habido ganado, pero los finqueros impusieron un cambio del uso de la tierra tomando extensiones que antes se usaban para plantaciones de maíz, para plantar ahora grama para alimentar el ganado. Esta medida ha constituido un error fatal y un cambio de economía obligatorio impuesto a la población indígena con resultados catastróficos.

El Rió Polochic serpentea sus aguas como un abrazo eterno que, en un punto se encuentra con el Rió Boca Nueva. El agua cambia de color haciéndola más verde. Un puente separa los tiempos de paz de los tiempos del conflicto. A la izquierda del Rió Boca Nueva, hay casas incendiadas.

Un hombre vestido con uniforme militar le dispara a una pareja que intenta escaparse con algunas de sus pocas pertenencias. Las balas están dibujadas y pintadas con precisión. La gente que ha sido baleada no sobrevivirá. Otra pareja de campesinos se escapa hacia las Sierras de las Minas.

Manuel Caal y Rosario Paau crecieron en las montañas. Por décadas se
estuvieron escondiendo y transitando las montañas . Se acompañaron y tuvieron cinco hijos, uno de los cuales, Reginaldo, también era parte de este proyecto de mural. Manuel y Rosario pintaron una montaña que conocen bien: “El Gigante”, una silueta de hombre enorme, durmiendo sobre su espalda, con sus pies prominentes.


El Gigante, 2010

Más tarde, Carlos me mostró una foto de la montaña de “El Gigante”. Manuel y Rosario habían pintado el Gigante, perfectamente, las dimensiones eran precisas y la distancia en relación a los ríos, era correcta.

Dos helicópteros militares tiñen de oscuridad el cielo. Un ave de rapiña se recorta sobre un azul amenazador y vuela sobre la falda de la montaña para llevarse los cuerpos de civiles asesinados por el ejército.

La segunda columna es un codex con información detallada de como la gente sobrevivía en las montañas durante las duras décadas del acecho militar y de las violencias desatadas en contra de la población indígena. Las imágenes muestran como se escondían, como sobrevivían sin comida, sin agua, sin refugio, mientras el ejército los perseguía sin respiro.

Del otro lado de la columna, aparece la Iglesia de Panzos. Debajo de la Iglesia, una enorme tumba común se abre como una boca en mitad de un grito. Allí se depositaron los cuerpos de las víctimas de la masacre. El número oficial de víctimas no concuerda con la memoria de los sobrevivientes. Podría, en verdad, haber un número mucho mayor de gente asesinada ese 29 de Mayo de 1978.


Iglesia de Panzos, 2010

La masacre está pintada con cuidado detalle, con atención a cada expresión de la gente representada, tanto del ejército como de las víctimas.

Maria Pop pintó a su esposo ahorcado y colgado de un árbol. Después de haberlo matado (Maria tiene la esperanza de que su esposo estuviese muerto en ese momento) el ejército bajó el cuerpo de ese hombre y lo cortó en pedazos a machetazos. Maria nunca pudo encontrar todos las partes del cuerpo de su esposo para darle una sepultura digna.

Francisco Cuz, uno de nuestros interpretes, estaba continuamente traduciendo de Q’eqchi’ a Español. No le quedaba demasiado tiempo para pintar. Sin embargo, se concentró en pintar un hombre visto de atrás, emprendiendo un largo camino hacia las montañas. El hombre que Francisco pintó es él mismo, escapándose de su casa cuando el ejército había llegado a capturarlo y tuvo la enorme fortuna de que no lo encontraran. Ya no podía volver. Su esposa estaba enferma y sus cinco hijos eran pequeños. Aún así, ya no podía volver a su comunidad. Lo único que podía hacer era irse a las montañas donde quizás encontrara refugio y pudiera sobrevivir. Así lo hizo. Pasó mucho años en la
espesura de la Sierra de las Minas.

Oscar Jan pintó una mujer muerta tirada sobre el piso. Parada al lado de ella, pintó una mujer mayor sosteniendo un bebé. Pensé que la mujer de más edad estaría llevándose el bebé para protegerlo después de que su madre había sido asesinada. Oscar me corrigió en esta interpretación. La mujer más vieja, en verdad estaba llevándose el niño pero, esta mujer cuyo nombre es Eludia y que todavía vive en Panzos, estaba apoyando al ejército en el momento de la masacre. Con fervor, esta mujer buscaba a los niños, hijos e hijas pequeños que habían sobrevivido la muerte de sus madres. Eludia usaba un cuchillo para
matarlos. Si eran pequeños, los estrangulaba.

Camiones militares con ventanas ciegas viajan hacia el Oeste. El ejército nunca quería mostrar la cara cuando venía a matar.

A la izquierda de los camiones militares, el paisaje cambia y se abre en forma de un arco iris que emerge de un altar Maya donde hay velas prendidas junto al copal sagrado, el incienso de los Dioses.

Al pié de la montaña, se lleva a cabo una exhumación. Mucha de la gente que se escapó a partir de 1978 no sobrevivió. Los niños y los ancianos no tuvieron la fuerza para enfrentar el hambre, el miedo y la incesante inclemencia del tiempo que les causaba enfermedades y muertes. Los que iban sobreviviendo, enterraban a sus muertos. La exhumaciones que se hacen desde hace varios años recuperan los restos de la gente que ha muerto en la montañas.

Las franjas coloridas del arco iris dividen la tragedia de la masacre de una figura imponente.

Esta mujer, vestida con el traje típico de Alta Verapaz, es Mamá Maquin. Ella mira fijo desde el mural a los ojos del observador. Está sosteniendo una canasta con cuatro elotes, cada uno de diferente color. El Rojo, representa el nacimiento del día, el naciente. Amarillo es el Viento. Blanco es el agua y Negro es el fin del día, el poniente. El centro pivotal de la Verdad de la cosmogonía Maya se encuentra en estos cuatro colores y su significado: vida, muerte, transición y
supervivencia.

Mamá Maquin todavía tiene su documento de propiedad enrollado en su mano derecha. Esta mujer Q’eqchi’, lidereza de su comunidad, fue asesinada mientras intentaba entregar una carta de protesta a las autoridades gubernamentales de Panzos, demandando sus derechos a la tenencia de su propia tierra. A pesar de ser baleada y asesinada, nunca dejó de sostener el documento que portaba.

El Río Polochic reaparece a la derecha de Mamá Maquin. Una niña navega solita sobre un cayuco. Esa niña es Maria Maquin, la nieta de Mamá Maquin, que pudo escapar de la muerte y de la masacre navegando en un cayuco que la llevó lo suficientemente lejos para que el ejército no la encontrara.

Después de 32 años, Maria representaba a su abuela junto a la memoria de la masacre y la de su propia supervivencia en este mural del Salón Municipal de Panzos. Su testimonio vive.


Maria Maquin/ Mamá Maquin

El segmento de la izquierda del mural narra los deseos para el futuro.
Reaparecen los árboles en las montañas, un hombre trabaja diligentemente en un proyecto de reforestación, hay una escuela donde los niños, tomados de la mano, cantan en un parque.

Hay una mujer indígena conversando con una mujer ladina. Matilde Caal, quien pintó a las dos mujeres dijo que de ahora en más, la gente indígena y la no indígena tendrían que juntarse y congregarse para demandar justicia y responsabilidad para impedir que suceda otra masacre como la de Panzos. Hay un edificio de tres pisos que representa la municipalidad. Pablo Ical Mo, Pablito, pintó el edificio de la municipalidad prestando atención a cada teja del techo y a cada ladrillo de la pared. Pablito consideró espacio y perspectiva. Pensé que era
un arquitecto con experiencia. “Este”, dijo humildemente, “es mi primer intento de dibujar”.


Pablo Ical Mo

Arriba de la municipalidad aparece el Rió Polochic por última vez, completando un largo viaje de Este a Oeste, desde su nacimiento hasta su desembocadura final.

Una mujer indígena le dá la mano a una niña.

La mujer y la niña no nos miran. Están mirando un atardecer. La niña sostiene al sol que tiene forma de un barrilete en movimiento. La niña mira confiada hacia un paisaje brillante y pacífico. La niña puede ver el futuro. El futuro, pareciera, está ahora en sus manos.

Don Roberto Morán no ve bien. Se acercó al mural a una distancia no mayor de 5 cms.


Don Roberto Moran

Don Roberto pasó horas, mapeando, a esa corta distancia, la trayectoria completa del mural, sus múltiples niveles de información, cada uno de sus detalles. Cuando hubo terminado, me dijo: “Lo que hemos pintado es la verdad”

El mural es una sinfonía de verdad. Dentro de sus sonidos, vive la gente que ha sufrido discriminación, persecución, hambre y miedo. Todo eso está pintado con extremo cuidado. Los artistas participantes nunca antes habían hecho nada parecido y nunca habían imaginado que lo podrían hacer. Ahora, frente a la evidencia de este extraordinario trabajo de arte colaborativo y comunitario, especulaban que quizás el mural fuera una oportunidad para ser visibles, para ser reconocidos y respetados.

El mural dice la verdad. Todos hablamos el lenguaje del arte.

VII. Un Taller de Color y Perspectiva

La noticia de la creación del mural se había diseminado rápidamente. Un grupo de maestros de Panzos, El Estor, Teleman, Cahaboncito y otras comunidades aledañas, nos propusieron organizar un taller para enseñarles herramientas básicas para comenzar y desarrollar un mural.

Juan Manuel Choc Cal, Director de una de las escuelas de Panzos y uno de los cuatro maestros que habían participado en la creación del mural propuso que el taller de un día, fuera de color y perspectiva. Juan Manuel nunca había hecho arte antes de esta experiencia, pero ahora estaba listo para pintar muchos otros murales y para enseñar pintura mural a otros maestros y a sus alumnos. Tenía la esperanza de que los niños pintaran murales en todas las paredes de su escuela.

Veintiséis maestros llegaron al taller de color y perspectiva el día Miércoles, 7 de Julio.

Los maestros nos explicaron que el arte no era parte de la curricula. En caso de que hubiera maestros con inquietudes personales y deseos de incluir arte en su horario de enseñanza, muy frecuentemente la forma artística elegida era la música. Ellos nunca habían aprendido nada relacionado con el arte visual.
Nunca habían pintado, y por consiguiente, tampoco habían enseñado a pintar a sus alumnos.

Rosa del Carmen Argueta, Claudia Verenice Flores Escolero y yo, compartimos con los maestros las maravillas del círculo cromático, las delicadas transiciones del los colores saturados hacia los no saturados, lo gratificante de ver un color cambiar de acuerdo a su luz o a su sombra. Los maestros quedaron inspirados y estaban deseosos de compartir esta experiencia con sus colegas y con sus estudiantes.

Por la tarde, nos abocamos a dibujar teniendo en cuenta la perspectiva.

Aunque todavía había mucho que aprender, los maestros adquirieron conceptos básicos de color y de perspectiva que les permitiría replicar la experiencia de pintar un mural.

VIII: Ceremonia de Inauguración

La ceremonia de inauguración estaba calendarizada para el día Jueves, 8 de Julio. Los participantes y sus familias llegarían a las 9:30 de la mañana.
Felizmente, a pesar de las lluvias torrenciales y de los desmoronamientos que habían tenido lugar durante los últimos días y que podrían haber incapacitado o interrumpido el transporte, los participantes habían logrado salir de sus comunidades sin riesgos y estaban todos en camino hacia Panzos.

Carlos y yo diseñamos un diploma de reconocimiento y a la participación de cada uno de los artistas en este proyecto. Decorado con una hermosa guarda Maya, el diploma dice:

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La ceremonia dio la bienvenida a más de cien personas.


Municipal Hall de Panzos, Alta Verapaz, Julio 8, 2010

El Señor Alcalde, Ricardo Rummler estuvo entre los invitados, junto con el Juez de Panzos y miembros oficiales de la Municipalidad. El Señor Garcia que ahora trabaja como Asesor de Educación ( y cuyo trabajo durante la época de la masacre era ser “comisionado militar” y que tenía a su cargo elegir y “marcar” gente para ser ejecutada) extendió su agradecimiento a quienes habían organizado el proyecto del mural. Agradeció a ECAP, a las autoridades de Panzos, agradeció profusamente a las artistas de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin. El Señor García omitió un agradecimiento y reconocimiento a los artistas participantes.

Me tocó hablar inmediatamente después que el Señor García. Agradecí su reconocimiento a nuestro trabajo como facilitadoras pero , aclaré enfáticamente, que los artistas de este proyecto eran aquellos hombres, mujeres y jóvenes que en una semana crearon este mural de extrema belleza que brinda un mensaje potente trayendo memorias del pasado y catapultándolas hacia el futuro.

Llamándolos por sus nombres y apellidos, comenzamos a entregar sus diplomas.


Rosario Paau


Maria Tut

Muchos de los participantes se acercaban a recibir el diploma llorando. Hombres y mujeres, muy conmovidos, nos decían que ellos al ser analfabetos, nunca se habían imaginado, nunca habían soñado con un reconocimiento como este.
Estaban acostumbrados a pensar que ellos no valían, que eran “descartables”. Se les había negado “un lugar en el mundo” donde se respetara su identidad y su integridad.

Emilio Cucul, un hombre que escapó a las montañas en 1978 cuando tenía 11 años por que toda su familia fue masacrada, fue elocuente. Emilio reafirmó que, en verdad, ellos habían sido los pintores. Ellos habían sido los narradores de una historia que solo ahora se hacía pública.


Emilio Cucul

Emilio acusó al Alcalde de Panzos y a las autoridades presentes en la
ceremonia.
“A nosotros nos desprecian. Siempre nos han despreciado sin siquiera conocernos. En este mural, volvemos a sentir que valemos la pena, que no tienen por que matarnos”

Quizás, la esencia de la belleza sea ese largo camino del alma en busca de lo incorrupto, lo incólume que todavía puede albergar, donde se anida la esperanza, a pesar de las tragedias, las masacres y de los olvidos e indignidades impuestos a tanta gente.

“Porque me hacen daño?”

Nadie merece que se lo trate mal.

Ha sido un privilegio incalculable facilitar y asistir en el desarrollo de este mural creado por hombres, mujeres, jóvenes y niños Q’eqchi’.


Artistas de Panzos, 2010

Es la historia de ellos la que estamos honrando.

Mural de Panzos, Recuperando la Memoria Histórica, 2010
Salón Municipal de Panzos, Alta Verapaz, Guatemala

IX: Antes de partir

Un almuerzo delicioso se sirvió a los participantes, los invitados, los familiares y amigos. El día había sido pleno, conmovedor e intenso.

Cerca de las 3:00 de la tarde cuando ya estábamos a punto de salir del Salón Municipal, Arturo Juc Juc, se acercó a donde estábamos Rosa del Carmen, Claudia Verenice y yo y, mirándonos atentamente, nos preguntó:

“A que hora empezamos el próximo mural?”

Nos sorprendimos! Estábamos celebrando la conclusión de un mural no el comienzo de otro. Arturo dijo:

“Yo quiero ser un pintor y contar historias con colores, de la misma manera que ustedes nos han enseñado?”

X: “Ma sa laa ch’ool?” / Hay felicidad en tu corazón?
“Sa lin ch’ool.” Si, hay felicidad en mi corazón

En un correo fechado 28 de Julio de 2010, Carlos Paredes, psicólogo social de ECAP, escribió:

Estoy contento con los resultados del mural, el proceso fue maravilloso, pero los efectos aún más. Las expectativas que teníamos se han superado al 200%. Te cuento, la semana pasado nos reunimos con la supervisión de educación para agradecer el apoyo, etc., de esa reunión salieron muchas cosas, entre ellas 2 talleres sobre memoria y verdad como herramientas de trabajo pedagógico. En los talleres participarán los directores de las escuelas cercanas al pueblo y de donde está la mayoría de los sobrevivientes de la masacre de Panzós, para hacer una evaluación y puesta en práctica del aprendizaje de los talleres, los maestros prepararan a los estudiantes de sus escuelas para realizar una muestra de memoria, en total participarán 20 escuelas. La última semana de agosto se celebra la feria municipal en panzós, y, en el salón municipal realizaremos una “Feria de la memoria” donde las escuelas presentarán sus trabajos, funcionará como ferias populares cada escuela con un espacio delimitado, el escenario será obviamente todo el salón donde el mural tendrá un lugar importantísimo.

A nivel comunitario la gente quedó tan emocionada con la experiencia que junto a la fundación Guillermo Toriello realizaremos a partir del día martes 3 de agosto 6 murales, uno en cada comunidad, el trabajo se hará en las paredes de las escuelas, las comunidades son: San José Tinajas, San Isidro, Los Angeles, San José Las Minas, Santo Toribio y Corozal.

Estoy sorprendido de la cantidad de posibilidades que están surgiendo y las que surgirán, de nuevo. Muchas gracias por tan maravillosa experiencia.

X: Agradecimientos

Cada proyecto comunitario es una trama de esfuerzos en común. Cada hilo de esta trama sutil es parte de la textura que va creando un tejido esperanzado.

Queremos agradecer a NALAC, National Association of Latino Art and Culture, y a la beca Transnational Cultural Remittances (TCR). Este proyecto tan ambicioso no se podría haber hecho sin su apoyo.

Queremos agradecer a Intersection for the Arts por el apoyo que siempre ha brindado a la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin.

Queremos agradecer a ECAP, especialmente a Carlos Paredes, Jacqueline Mazariaga y Lidia Yoc, psicólogos sociales que facilitaron y organizaron el contacto inicial con los participantes de este proyecto.

Queremos agradecer a Matilde Caal y Francisco Cuz, nuestros queridos intérpretes quienes nos permitieron establecer una comunicación plena con los artistas participantes.


Matilde Caal


Francisco Cuz

Nuestro aprecio y agradecimiento más profundo es para todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños que participaron en este proyecto. Nos sentimos inmensamente conmovidas e inspiradas al haber tenido el privilegio de conocer sus historias personales y comunitarias de los últimos treinta años a través de este proyecto de muralismo.

El Mural de Panzos les pertenece a ellos, a sus comunidades, a la memoria histórica y a la persistente demanda de justicia.


Claudia Verenice, Claudia , Rosa del Carmen

Claudia Verenice Flores Escolero
Rosa del Carmen Argueta
Claudia Bernardi

Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador

Berkeley, California, 8 de Agosto, 2010.

 

 

Una Respuesta a “TZUULTAQ’A Tierra y Valle, Alto y Bajo, Mujer y Hombre Bueno y Malo Los Opuestos que Sostienen el Universo”

  1. JAVIER EDGARDO ESPINAL dice:

    SOY MURALISTA DESDE HACE MAS DE VEINTE AÑOS
    SOY DE HONDURAS, HE TRABAJADO AQUI EN HONDURAS,
    EN PANAMA Y ELABORE UN MURAL EN GUATEMALA, HACE UN AÑO,
    ME GUSTARIA MUCHO, QUE COORDINARAMOS Y PODER TRABAJAR JUNTOS ALGUN TIEMPO
    PARA INTERCAMBIAR EXPERIENCIAS, ADEMAS ME DEDICO A
    ALA ACTUACION EN TEATRO Y UN POQUITO EN CINE, ES UN PLACER,
    UNA COMPAÑERA QUE ANDUVO POR AQUI Y VIO MI TRABAJO
    Y QUE ANDUVO POR ALLA, ME MANDO SU CONTACTO, ES UN PLACER,
    Y SI ESTAN INTERESADAS E INTERESADOS
    PUEDEN ENVIARME UN MENSAJE A MI CORREO, QUE CON
    GUSTO KLES RESPONDERE Y LES ENVIARE FOTOS DE MIS TRABAJOS
    INDIVIDUALES, CON NIÑOS Y CON JOVENES,…GRACIAS