TZUULTAQ’A Tierra y Valle, Alto y Bajo, Mujer y Hombre Bueno y Malo Los Opuestos que Sostienen el Universo

I. La Masacre

El día 29 de Mayo de 1978, campesinos de las aldeas Cahaboncito, Semococh,Rubetzul, Canguachá, Sepacay, finca Moyagua y del barrio La Soledad, decidieron realizar una manifestación pública en Panzos para insistir en el reclamo de la tierra.

Ese día, cientos de hombres, mujeres, niños y niñas indígenas se dirigieron a la plaza de la cabecera municipal de Panzós. Una de las personas que participó en la manifestación afirma: “La idea no era pelear con nadie, lo que se pedía era la aclaración de la situación de la tierra. La gente venía de varios lugares y no tenían armas de fuego”.

Hacia las ocho de la mañana la población Maya Q’eqchi’ fue llegando a la plaza hasta que se llenó. El alcalde y los funcionarios municipales se encontraban dentro de la sede comunal, reunidos a puerta cerrada. Varios miembros del Ejército armados, algunos con ametralladoras, se encontraban en la puerta y también había soldados en el techo del edificio municipal, en el techo de la iglesia y sobre el salón municipal.

Alrededor de las nueve de la mañana los campesinos solicitaron hablar con el alcalde, Sr. Fabio Monzón, sobre sus problemas de tierras. El alcalde accedió a hablar. Según una persona que estuvo en la plaza, un militar afirmó: “Si tierras quieren, la van a tener pero en el camposanto” y acusó a los campesinos de estar orientados por la guerrilla.

Varias declarantes sostienen que un militar dijo: “Uno, dos, tres, fuego”. Los disparos fueron hechos por las armas de reglamento que portaban los militares, y las tres metralletas ubicadas a las orillas de la plaza.
La plaza quedó cubierta de sangre.

Se estima que hay más de 100 víctimas. Sin embargo, es imposible determinar un número correcto de muertes.

La masacre de Panzós es una de las primeras con la que se inició el genocidio en Guatemala, que más tarde se extendió a diversas regiones del país donde el ejército planificó y ejecutó el exterminio masivo de poblaciones indígenas.

II. Testimonio:

“Nos entregamos en manos de la muerte. Fue muy doloroso lo que nos hicieron los soldados. Huimos, nos fuimos, pero nos persiguieron, andaban detrás de nosotros. Debajo de la lluvia dormíamos, debajo de los árboles, no teníamos casa, no teníamos nada con que protegernos ahí. No teníamos comida, cada día que pasaba no teníamos nada que comer. Ya no teníamos hambre, no se sabe cuantos años aguantamos todo eso, tal vez solo Dios nos ayudó a sobrevivir todo eso, ya solo él nos ayudaba. Es muy doloroso sentir y ver quemar la vida de una persona.”
Testigo SMR, San Marcos, de “Te llevaste mis Palabras”, Libro I, por Carlos Paredes, 2006. Publicado por ECAP.

III. Xaliha’, Ríos que se Encuentran:

Panzos significa ”lugar de aguas verdes” refiriéndose al Río Polochic el cual alberga peces, lagartos y pájaros.

La primera vez que escuché sobre la masacre de Panzos fue a través de
psicólogos sociales que trabajan en ECAP (Equipo de Estudios comunitarios y Acción Psicosocical) una organización que provee apoyo psicosocial a sobrevivientes de masacres y a víctimas que han abierto causas judiciales en cortes Guatemaltecas o internacionales.

Esta no era la primera vez que llegábamos a Guatemala. ECAP había invitado a la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin a diseñar y dirigir proyectos de arte con hombres y mujeres indígenas sobrevivientes de masacres y victimas de violencia de estado en Antigua, 2007, en Huehueteango, 2008 y en Cobán y Rabinal, 2009.

Esta nueva invitación era para trabajar con los sobrevivientes de la masacre de Panzos y con los familiares de la gente que murió en ese episodio de violencia contra población civil, en 1978. Este proyecto incluiría a jóvenes que habían nacido y crecido en la Sierra de las Minas, una cadena montañosa inaccesible, casi impenetrable, donde los sobrevivientes encontraron refugio por décadas y de donde no salieron hasta que se sintieron seguros a mitad de los años 90 cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en Guatemala.

Este proyecto ha sido posible gracias a NALAC, National Association of Latino Art and Culture, y a la beca strong>Transnational Cultural Remittances (TCR).
Claudia Verenice Flores Escolero, Rosa del Carmen Argueta y Claudia Bernardi, artistas y maestras de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvadordesarrollaron e implementaron metodologías de arte para asistir y facilitar, la creación de un mural comunitario y colaborativo localizado en el Salón Municipal de Panzos, adyacente a la Plaza de Panzos, donde más de 100 personas fueron asesinadas en 1978. La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin en colaboración con ECAP, son responsables de la planificación, logística, infraestructura y organización general de este proyecto.

Carlos Paredes y Jacqueline Mazariaga, psicólogos sociales de ECAP se
habían encontrado a comienzos del año con el Señor Alcalde de Panzos,
Ricardo Rummler para solicitarle autorización para desarrollar este proyecto que reuniría a los sobrevivientes de la masacre de Panzos, junto con una mayoría amplia de la comunidad, maestros locales , organizadores comunitarios, agencias locales y residentes de Panzos. Teniendo en cuenta el tema propuesto para el mural, era posible suponer que se sumarían a este proyecto familiares de los “hechores” de la masacre o ex-personal civil y militar involucrado directamente en la masacre.

Desde el comienzo de 2010, luego de haber recibido la confirmación de que NALAC había concedido una beca TRC para llevar a cabo este proyecto en Guatemala, Carlos Paredes ( ECAP) y Claudia Bernardi establecieron una comunicación constante a través de correos electrónicos compartiendo ideas, propuestas y dudas sobre como encarar este trabajo colaborativo y comunitario.

• Cómo se iba a llevar a cabo este proyecto?
• Cuantos participantes habría?
• Dónde iba a estar localizado el mural?
• Sería en una pared interior o en una pared exterior?
• La pared necesitaría ser reparada antes de pintar el mural?
• Se necesitaría repellar y acondicionar la pared?
• Cuál sería la dimensión de la pared?
• Había algún riesgo de humedad que estuviera afectando la pared?
• Podría haber filtraciones?
• Hay una época de lluvias en Panzos que se necesitara contemplar y
considerar?
• etc.

Los correos electrónicos de Carlos confirmaron que había más de 200 personas que querían participar en la creación del mural. La pared seleccionada estaba localizada en el Salón Municipal y media 15 metros de largo por 4 metros de alto.

Un delicado proceso en el establecimiento de confianza mutua, precede
cualquier trabajo comunitario de esta naturaleza. Los murales colaborativos y comunitarios solo se pueden llevar a cabo cuando los participantes se sienten integrados entre ellos y con el/ la o los/ las artista/ s facilitadores. Este sentido de pertenencia puede demorar meses, a veces años.

En Panzos la gente estaba lista y dispuesta a participar en el proyecto sin haberse encontrado nunca con las artistas facilitadores y sin nunca haber hecho un trabajo que involucrase este tipo de arte. Ellos se habían comprometido a estar en este grupo por una semana, quizás por 10 días.

XALIHA’, Ríos que se Encuentran. Los participantes hablaban del Rio Polochic como una fuerza que fluye, ondula, traspasa, que se adapta a territorios y geografías y se encuentra con otras aguas, otros ríos lejanos que no se pueden ver desde el origen de esa serpiente líquida y siempre en movimiento. Hablaban de la vida como un río. A ellos no los alarmaba que nosotras viniéramos desde tan lejos para trabajar con ellos. Los ríos, simplemente, se estaban acercando en este momento.

El Rió Polochic se extiende 194 kms de largo. El río es navegable a 30 km de Panzos. El río solía estar habitado por cocodrilos, peces de todos los tamaños y colores, tortugas y criaturas acuáticas que daban al agua una transparencia espectacular de verde esmeralda. Los participantes decían que el río había sufrido durante el conflicto armado. Mucha gente asesinada y había ido a parar a las aguas profundas de los ríos. El verde del río se convirtió en rojo, casi de un color aterrado por la espesura de la sangre.

Hombres, mujeres y jóvenes indígenas Q’eqchi’, muy pocos de los cuales
hablaban Español y la mayoría de ellos analfabetos, formaban este grupo de arte y memoria. Dos interpretes Francisco Cuz y Matilde Caal trabajaban con nosotros en todo momento.

Los sonidos de su idioma empezaron a ser lo suficientemente familiares como para que nuestros oídos ignorantes pudieran aprender algunas palabras, b’antiox (gracias), b’an usilal (por favor). Nosotras queríamos aprender a decir, “Buenos Días”. Nuestros interpretes nos dijeron que en Q’eqchi’, “Buenos días, buenas tardes o buenas noches” no tiene diferencia. La frase que se usa no se refiere a la hora del día, sino al estado de bienestar del interlocutor. “Ma sa sa’ laa ch’ool” / “ Hay alegría en tu corazón?”

Claudia Verenice Flores Escolero, Rosa del Carmen Argueta y Claudia Bernardi salieron de Perquin el 21 de Junio. Llevábamos dos maletas enormes llenas de pintura mural, pinceles, barnices, tizas, etc. Estuvimos en San Salvador por unos días para comprar algunas otras cosas que necesitábamos. Viajamos a la Ciudad de Guatemala el día 23 de Junio. Habiendo llegado al mediodía usamos la tarde para comprar las últimas cosas que necesitábamos, baldes plásticos, cubiertas de plástico para el piso, papeles, lápices, materiales que íbamos a
necesitar el primer día del proyecto cuando se establecerían las primeras ideas en común a través de dibujos.

Llegamos a Panzos el dia 26 de Junio. Carlos Paredes y su hijo Pablo de
10 años y Verenice, Rosa del Carmen y yo, tuvimos la oportunidad de conversar durante las 8 horas de camino que hay entre la Ciudad de Guatemala y Alta Verapaz sobre ciertos aspectos del proyecto que no nos habían quedado del todo claros o de los cuales no habíamos tenido oportunidad de preguntar antes.

• Cuánta gente participaría en este proyecto?
• Cómo había sido el proceso de invitarlos y de incluirlos en este proyecto?
• Cuándo había sido el reclutamiento de las personas?
• Dónde?
• Que era lo que los participantes sabían del proyecto?
• Que era lo que ellos esperaban?

ECAP ha estado trabajando con la gente que sería los participantes de este proyecto en Panzos y localidades aledañas de Alta Verapaz, por una década. ECAP ha acompañado y apoyado a las victimas de violencia de estado en el proceso de las exhumaciones que se han llevado a cabo en las Sierras de las Minas. Muchos de los participantes de este proyecto estuvieron en la Plaza de Panzos aquel trágico 29 de Mayo de 1978. Los que sobrevivieron la masacre no regresaron a sus comunidades. Se escaparon a las montañas para encontrar refugio. Comunidades enteras, a veces 50 personas, a veces 80, a veces
cientos de personas se escapaban desesperadas.

La vida en las montañas era terriblemente hostil. No había agua, no había comida, no había refugio. Los niños empezaron a morir de hambre, algunos niños morían de enfermedades desconocidas; algunos estaban demasiado cansados para continuar y se morían extenuados en los brazos de sus padres. Los ancianos, muchos de los cuales estaban enfermos a la hora de los éxodos, morían en las primeras semanas de estar ocultos en las montañas de hambre, por la lluvia incesante, de cansancio y de tristeza.

El ejército Guatemalteco constantemente los perseguía. Cada vez que
encontraban un grupo aterrorizado de civiles, les disparaban. Destruían sus magras pertenencias si todavía tenían algunas. El ejército quemó mucha gente mientras aún estaba viva.

Los que sobrevivieron estas violencias, enterraron a sus muertos. El Equipo Guatemalteco de Antropología Forense ha llevado a cabo exhumaciones para recuperar los restos de aquellas víctimas que, por más de dos décadas, habían muerto en las Sierras de las Minas.

Es importante destacar que la masacre de Panzos no es un hecho aislado. Por el contrario, se considera un punto de partida que generó una ola de violencia indiscriminada contra la población indígena civil en las Verapaces ( Alta y Baja Verapaz). Durante la década de los años 80 y 90, bajo el pretexto de buscar y perseguir gente asociada a la guerrilla Guatemalteca, el ejército de Guatemala torturó, ejecutó extrajudicialmente, cometió violencia sexual contra mujeres, niñas y niños y masacró población civil.

La gente que se escapó a la Sierra de las Minas, allí se quedó por 10 años, por 20 años . Mucha gente murió y muchos otros nacieron. Algunos jóvenes solo emergieron de las montañas después de 1996 cuando se firmaron los Acuerdos de Paz en Guatemala. Algunos volvieron a sus antiguas y despobladas comunidades, aún más tarde.

Los hombres, mujeres y jóvenes con quienes compartiríamos este proyecto habían recorrido las montañas impenetrables por mucho tiempo. Ellos escucharon hablar del proyecto del mural a través de ECAP. Se figuraron que la gente que los había asistido para buscar a sus muertos era gente en quien se podía confiar. Ahora, ECAP les presentaba la oportunidad de crear un mural colaborativo que contara sus historias personales y comunitarias sobre los desafíos y riesgos que habían sufrido en los últimos 30 años. Asumían que este proyecto se merecía la misma confianza.

En verdad, tenían mucho que decir. Sus memorias ya se habían recopilado en forma de testimonios que muchos de los participantes ya habían dado a agencias de derechos humanos y a ECAP. El mural sería un libro de historia sin palabras el cual narraría historias personales y comunitarias traducidas en un esfuerzo colectivo en el cual las memorias de cada una de las persona se encontraría, acompañaría, se convertiría, en las memorias de todos.

“Todo esto nos ha pasado”, Poema Maya.

IV: Primeras Ideas:

El 27 de Junio, los participantes y las artistas facilitadoras se encontraron por primera vez en El Estor, a una hora al Noreste de Panzos, a orillas del Lago Izabal. Del otro lado del Lago Izabal, está Belize. Unos kilómetros más hacia el Este se expande el Océano Atlántico.


La flecha indica Panzos, Alta Verapaz.

Panzos tiene una temperatura tropical, calurosa y húmeda con un promedio de 30 grados centígrados. Su proximidad a las selvas tupidas es causante de una población constante de insectos, incluyendo tarántulas (las cuales encontramos sobre las camas!)

Setenta y cinco personas, hombres, mujeres y jóvenes indígenas Q’eqchi’, habían llegado de comunidades lejanas. Nos reunimos en un espacio airado y acogedor.

En este primer día presentamos el trabajo realizado en la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin desde su creación en 2005. A través de
presentaciones de “power point” mostramos murales, intervenciones urbanas, y clases de arte que se llevan a cabo en Perquin y que se han replicado en Guatemala y en Colombia. Hablamos de la guerra civil Salvadoreña y de la resistencia de la población civil. Compartimos historias dolorosas como la de la masacre de El Mozote.

Los participantes nunca habían escuchado hablar de eso.

Se quedaron entristecidos y preocupados al saber que la violencia que se sufrió en El Salvador era similar a las tragedias que ellos tuvieron que confrontar en Guatemala. Les llamó mucho la atención el mural colaborativo y comunitario creado en el año 2006 en El Mozote, conmemorando los 25 años de la masacre.

En ese mismo lugar donde había acaecido la muerte de más de 1000 personas, se erigía ahora un mural que contaba la historia de El Mozote antes de la guerra, cuando la violencia no había destruido aún esa pequeña comunidad del Norte de El Salvador.


Escuchaban en silencio.

Algunos de los participantes más jóvenes querían saber sobre la juventud salvadoreña. Querían saber si otra Guerra podría librarse en El Salvador. “Podría haber otra Guerra en Guatemala?” pregunté. La respuesta fue demoledora. Los jóvenes dijeron que otro conflicto armado podría suceder en Guatemala porque la pobreza y la segregación que siempre había sufrido la población indígena nunca se había remediado. La tierra que los pueblos indígenas demandaron en 1978, todavía pertenecía a los finqueros (terratenientes) . Gente extranjera había llegado a sus tierras apropiándose de ellas y nunca más devolvieron lo que habían robado.

Una reforma agraria nunca ocurrió. La gente confronta hoy, las mismas
dificultades que sus ancestros tenían que enfrentar al reclamar las tierras, un siglo atrás. Los Acuerdos de Paz firmados en 1996, resolvieron algunos aspectos del conflicto, como por ejemplo la violencia indiscriminada contra población civil. Sin embargo, la raíz del conflicto, persiste. Los Acuerdos de Paz han fracasado en las recomendaciones pertinentes a la redistribución de la tierra.

El segundo día, 28 de Junio, recibimos a los participantes con papeles, lápices y borradores. Los participantes, al principio un poco inseguros frente a la blancura del papel, comenzaron a dibujar ágilmente. Se reunían en grupos de 8 o 10 personas. Sus dibujos respondían a una pregunta inicial y, quizás, la más importante:

• Ustedes qué quieren?
• De que hablará este mural? Que historia contará?
• Que les gustaría decir en este mural a la comunidad de Panzos a través de este mensaje de imágenes y color?
• Hay algún hecho en particular o relatos personales o comunitarios que
quisieran compartir en este mural para que otra gente los conozca?
• Quisieran decir en este mural algo que nunca antes habían dicho?
• Que nunca habían compartido con nadie?

Hablaban entre ellos. Atentos y concentrados en la información que se iba compartiendo, algunos optaron por empezar a dibujar en la misma página, comenzando de ese modo las primeras colaboraciones espontáneas.
Los jóvenes se sentaban en grupos, pero siempre consultaban con los mayores antes de terminar o completar un dibujo. En verdad, no solo estaban dibujando imágenes sino que estaban recogiendo memorias personales y comunitarias que pertenecían a todos.


Maria Tut, Maria Maquin, Jonathan


Demesia, Matilde, Beatriz, Angelina

Durante la tarde nos sentamos en un espacio amplio para mirar y evaluar las ideas y los dibujos de todos.


Francisco, Samuel, Carmen, Demesia, Angelina, Maria

Maria Maquin se paró para contra la historia de su abuela. Maria es una de las sobrevivientes más famosas de la masacre de Panzos. “Cuando los soldados llegaron, llegaron a matar”, dijo.

Maria Maquin tenía 12 años en 1978. Estaba parada al lado de su abuela, Mamá Maquin, que era una lidereza de la protesta. Maria vio que su abuela era una de las primeras personas en ser asesinada. “Yo me hice la muerta. Un soldado me tocó y dijo ‘Está muerta’”. Después de escaparse milagrosamente, Maria Maquin vivió escondiéndose en las montañas por muchos años.

Maria Maquin quería que Mamá Maquin fuera un personaje prominente en el mural. Ella proponía que estuviera viva y en el hoy, no muerta en el pasado.

Los dibujos mostraban montañas, animales, pájaros, árboles, plantaciones de maíz y de cardamomo, casas, algunas de las cuales estaban incendiadas, algunas destruidas; el Rió Polochic, el Puente, gente cruzado el Puente, gente muerta arrojada al río. Algunos de los jóvenes que habían trabajado con las personas más mayores mostraban dibujos referentes a violencia detallada.


Samuel

Muchas de las mujeres dibujaban a sus hijos, retratos de sus hijos e hijas muertos.

Las mujeres habían identificado los lugares precisos donde sus hijos habían muerto. Eso lo recordaban muy bien. La mayoría de ellas no habían podido regresar al lugar donde los habían enterrado. Contaron que el tránsito obligatorio y permanente al que fueron sometidas hizo necesario que cavaran tumbas urgentes tratando de esquivar al ejército que siempre las hostigaba y siempre con el terror de ser asesinadas. Treinta años después todavía tenían esperanzas de encontrar esos lugares de enterramiento donde sepultaron a sus hijos.

Los dibujos mostraban a las mujeres buscando a sus hijos muertos.

El mural comenzaba a tomar forma.

Ninguno de los participantes había visto la pared donde se pintaría el mural. Nosotras sabíamos que media aproximadamente 15 metros de largo por 4 metros de alto. En el Salón Municipal se encontraba otro mural, pintado hacía 15 años por Don Roberto, un artista local de Panzos. Ese mural representa en su parte central, el Rió Boca Nueva. Hacia la derecha, un paisaje de Alta Verapaz y en su parte izquierda, un tren descendiendo.

Nuestro mural comenzaría donde el otro mural terminaba. Los participantes propusieron que el segmento extremo derecho de nuestro mural, se acoplara, temáticamente, al mural existente. De esta manera se decidió que en la parte derecha del mural aparecieran las vías del ferrocarril que conectaba Alta y Baja Verapaz. La construcción de las primeras vías de ferrocarril en Guatemala comenzaron en 1877 y la primera sección comenzó a funcionar en 1880 conectando Puerto San José y Escuintla. Más tarde, en 1884, se extendería hasta la Ciudad de Guatemala. El ramal de Puerto Barrios, que todavía existe, fue completado en 1908. El sistema ferroviario de Guatemala fue comprado por la United Fruit Company y en 1912, fue rebautizado como VICA, Vias Internacionales de Centro América. El sistema ferroviario prosperó hasta 1957.

Durante el segundo día de taller, recibimos la visita de Patricia Dahinten, su esposo, su hermana y su cuñado quienes llegaron a El Estor para compartir con nosotros fotografías de un gran valor histórico.

El abuelo de Patricia Dahinten fue uno de los Alemanes que llegaron a Alta Verapaz para construir el ferrocarril a comienzos del siglo XX.

Las fotos que Patricia trajo mostraban un Panzos afluente.

La economía en esos tiempos dependía del ferrocarril y del transporte de café, cardamomo, cocoa y muchos otras mercaderías que venían de Europa a través de barcos enormes que cruzaban el Océano Atlántico y llegaban a Panzos a través del Lago Izabal.

Patricia habló con mucho cariño de su padre, nacido en Panzos de padres Alemanes, quienes lo educaron con amor y respeto a Alemania y a Europa.
Patricia recordaba que siendo ella una niña, la gente Alemana venía a Panzos de vacaciones. Había fiestas y celebraciones para recibir a los visitantes. Esos, decía Patricia, eran los años dorados de Panzos.

En los años 30 y 40, un decreto gubernamental otorgó a los finqueros
extranjeros el derecho de expropiar tierra que pertenecía a la población
indígena. No solamente podían apropiarse de la tierra, sino también de los mismos indígenas que habían vivido en esas tierras. Ahora, los indígenas serían obligados de trabajar para el nuevo dueño sin percibir salario o compensación alguna. El nuevo dueño tenía derecho sobre todo, incluyendo la virginidad de las mujeres jóvenes. A través del “derecho de pernada”, los finqueros tenían derecho a tener relaciones sexuales con las mujeres jóvenes que le servían en su feudo antes de que se casaran con un hombre indígena.

(El apelativo derecho de pernada se refiere a una práctica que, supuestamente, se acometía durante la Edad Media. Era uno de los derechos estipulados del señor feudal, el de yacer con las jóvenes que acababan de contraer matrimonio con uno de sus siervos. Esto es, la violación de las recién casadas como derecho señorial. Ello nos indica hasta qué punto la jerarquía social estaba instaurada en el medioevo, siendo la mujer minusvalorada hasta extremos inquietantes.)

El sistema de haciendas en Guatemala, tiene sus orígenes en la Conquista Española cuando la tierra de los indígenas se empezó a parcelar y a ser dada a los colonizadores españoles sin intercambio de compensación alguna. Después de la Independencia de 1821, la situación de la tenencia de la tierra no fue ni investigada, ni enmendada. Las comunidades indígenas perdieron el derecho a la tierra y a ser dueños de ella.

La Ley Agraria de 1894 decretaba que la tierra se podía vender a personas individuales. En otras palabras, la tierra pasó a ser un bien personal en vez de ser un derecho y bien público. En 1901, la United Fruit Company empezó a hacer negocios en Guatemala. Entre 1924 y 1930 las compañías extranjeras pagaban muy bajos impuestos de exportación y todas las ganancias estaban excentas de leyes impositivas. Estas compañías tampoco tenían que considerar o respetar leyes laborales que existían previamente.

El 17 de Junio de 1952, el Congreso de Guatemala aprobó la Ley de la Reforma Agraria. Su principal objetivo era eliminar todas formas de feudalismo y de trabajos forzados y servidumbre, distribuir la tierra entre quienes no tenían y proveer a los campesinos de créditos y de asistencia técnica. En 1952, la United Fruit Company era dueña de 550,000 hectáreas en la costa Atlántica, 85 % de las cuales no estaban cultivadas. La Reforma Agraria de Jacobo Arbenz pretendía corregir esta desproporcionada pertenencia de tierras en manos de una compañía extranjera que además no la trabajaba. En 1954 el Presidente
Jacobo Arbenz fue sacado de su cargo a través de un coup de etat liderado por el ejército Guatemalteco y diseñado con el apoyo y la participación de los Estados Unidos. Desde ese momento hasta ahora no ha habido una sola expropiación de tierra ni una adjudicación de tierras a las poblaciones indígenas, reforzando de esta manera un injusto sistema de adjudicación y tenencia de las tierras.

V. El Salón Municipal

El Salón Municipal es amplio, con luz natural y con ventiladores que funcionan!
El edificio está localizado adyacente a la Municipalidad y al Parque de Panzos, donde ocurrió la masacre en 1978.

Las paredes estaban preparadas para nuestra llegada. Estaban blancas y prístinas.

El miércoles 30 de Junio, los participantes, las artistas facilitadoras y los
compañeros de ECAP, nos encontramos a las 8:30 de la mañana. Los dibujos se volvieron a exponer y se evaluaron una vez más.

Lidia Pretzantzin Yoc es psicóloga social de ECAP y una gran amiga con quien trabajamos en Antigua en 2007 y en Huehuetenango en 2008. Aunque Lidia trabaja en Nebaj, del otro lado del país, tuvo la gentileza de venir a trabajar con nosotros por unos días. Le pedimos a Lidia que liderara la creación de la “guarda” el elemento decorativo que, generalmente, rodea a los murales.
Propusimos que la guarda estuviera basada en los motivos decorativos que son parte de las vestimentas de las mujeres Guatemaltecas.


Carmen, Angelina, Margarita, Maria

Es, justamente, en los huipiles (blusa) y en los cortes (falda) donde se generó la inspiración de la guarda. Con la asistencia de Lidia, las señoras fueron mirando y eligiendo de sus propios textiles, cuales eran los que rodearían de color el mural.


Maria Pop y Lidia Yoc


Maria Tut

Hay columnas de acero que interrumpen la superficie de la pared. Después de algunas conversaciones se decidió que las columnas estuvieran integradas al mural, lo que significaba que se pintarían como parte de la narración y de la trama de la obra.

Antes de seguir tomando decisiones sobre las ideas principales del mural, la pared se intervino con color. Ninguno de los participantes había estado antes en un proyecto de pintura de mural y la mayoría, nunca había tenido un pincel en sus manos. Tener frente a sí una extensión de pared blanca tan enorme, puede ser intimidador. Distribuimos baldes con pintura mural muy diluida que se aplicaría con esponjas, libremente y sin restricciones.


Ignacio

Se pintaron grandes bloques de color en toda la superficie de la pared.

Tuvimos la gran sorpresa de tener dos andamios, lo cual es un lujo poco común. Los más jóvenes subieron a los andamios con determinación. Las mujeres se concentraron en transportar las imágenes elegidas hacia el borde del mural que constituye la guarda. Todos trabajaban al mismo tiempo inmersos en una sinfonía de color.

Estábamos todos maravillados.

Basado en los bocetos que se habían generado en los días previos, los
participantes comenzaron a dibujar las ideas principales teniendo en
consideración una línea temática y temporal que transitaba desde el pasado hasta un futuro posible.

Estas son algunas de las ideas principales que fueron generando la dinámica del mural:

• La vida en Alta Verapaz antes de que la tierra se les fuera usurpada y
negada.
• La “razón” de la violencia desatada.
• El éxodo de las comunidades civiles indígenas a las montañas
• El impacto de la represión causada por el ejército Guatemalteco
• La masacre
• Mirando hacia el futuro

Dos helicópteros identifican la presencia militar. En el siguiente panel se
mostraría la masacre. Hubo conversaciones, preguntas y debates, sobre quien? finalmente, pintaría la masacre? Romeo Caal Cabnal, un maestro de Panzos, dibujó el edificio de la municipalidad desde donde el ejército disparó a la gente reunida en el parque. Romeo dibujaba mientras mucha gente se iba acercando para darle detalles de como, exactamente, había sucedido la masacre.


Romeo, Neris, Demesia, Angelina, Maria Tut, Maria Bá, Matilde, Petrona

Mamá Maquin apareció a la izquierda de la masacre, parada y desafiante, sosteniendo todavía en su mano derecha, el certificado de la tenencia de las tierras.
El Rió Polochic se convertía en una expansión de agua que abrazaba la historia de los participantes.


Rosario, Maria Maquin, Rolando, Francisco, Angelina


Diego, Maria, Angelina, Francisco, Claudia, Petrona, Carmen, Samuel

Cuando los dibujos estuvieron terminados, dimos un paso atrás para ver como estaba naciendo este libro de historia sin palabras.


Petrona, Demesia, María Pop

El paso del dibujo a la pintura fue rápido y sin inseguridades. Los participantes estaban listos y deseosos de pintar sin temor ninguno. Todos estaban apostados a lo largo del mural. Sólo les sugerimos que tuvieran en cuenta la ubicación de la línea del horizonte, que divide el plano del cielo con el de la tierra y les recomendamos recordar, que en un mural aquello que está más lejos , se pinta siempre primero. Es decir, lo primero que se debía pintar en este mural era el cielo, luego las nubes, luego las montañas, el paisaje ( ríos, árboles, plantaciones, etc.). Por último, se pintarían las personas, los detalles, elementos
narrativos que se verían de cerca.

Desde ese momento en adelante, los participantes se “adueñaron” del mural.

Los colores viajaban de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo, en lo que se revelaba en una suerte de coreografía magnífica.

Había un movimiento constante de hombres, mujeres, jóvenes y niños de arriba hacia abajo de los andamios, gente pintando abajo de los andamios y otros subidos a ellos pintaban en total coordinación.

Los niños se posicionaron en las partes más bajas del mural negociando el espacio con las señoras que pintaban la guarda.


Maria Bá, Teresa, Margarita

Cómo? me pregunté, 75 personas que nunca habían hecho arte, que nunca habían pintado un mural, podían encontrarse al unísono, sin conflictos de ninguna índole, pintando semejante extensión de espacio recogiendo imágenes e historia?

Tratamos de monitorear si habían personas que pintaban mucho y otras que pintaban menos intentando que hubiese un equilibrio entre todas las personas que estaban creando el mural.


Francisco Cuz, Manuel, Maria Maquin, Romeo Caal

Un grupo de señoras se separó del grupo y estaban en plena discusión cuando me acerqué a Matilde Caal, nuestra intérprete y le pregunté que era lo que estaban deliberando. “La guarda”, me dijo. La guarda estaba prácticamente terminada, tanto arriba como abajo y en los bordes derecho e izquierdo. Los diseños abstractos se intercalaban con diseños de animales. Sin embargo las señoras estaban terriblemente alarmadas al comprobar que los animales (pájaros, venados, patos) habían quedado mirando hacia el Oeste. Estaban mirando hacia la izquierda.

Las señoras me explicaron que en la cosmogonía Maya, los animales bordados o tejidos en los textiles están siempre mirando hacia el Este, hacia el amanecer, hacia el comienzo del día, hacia el sol, de la misma manera que los cinturones o fajines que las mujeres usan para amarrarse los cortes (falda) siempre se atan hacia la derecha, haciendo una mímica al movimiento del sol desde el comienzo del día hasta la noche. Las plantas de frijoles crecen en espiral, y ese movimiento circular y repetido siempre mira hacia el oriente. Los animales siempre se presentan de a dos. Esa es la raíz de la cosmogonía Maya, de a
pares, hacia el naciente, viajando hacia el poniente.


Emilio, Manuel, Rosario

Las señoras querían que la guarda se volviese a pintar y que los animales se repintaran mirando hacia donde debían. Las mujeres deliberaron un rato más entre ellas y finalmente delegaron y dieron instrucciones precisas a un grupo de jóvenes que llevó a cabo las correcciones. Poco después los animales estaban mirando hacia la derecha, en su corregido viaje, hacia el Este.


Maria Bá , Rosario, Maria Pop

Los interpretes trabajaban atentamente. Cada decisión se conversaba y se decidía después de una escrupulosa evaluación. Francisco Paau pintó unas montañas en la parte central del mural. Las concibió de una forma abstracta con colores tierra verticales, adyacentes a algunos verdes tiernos que simbolizaban los cultivos.

La mayoría de los participantes objetó la montaña violentamente, argumentando que no había montañas de esas características en la naturaleza. Se formaron grupos focalizados en discutir si la montaña que había pintado Francisco se quedaría así o si necesitaba una corrección urgente. Tomo días de deliberaciones que me hacían acordar a reuniones en las Naciones Unidas, hasta que se produjo un veredicto final: la montaña podía quedarse pero se tenía que reducir de tamaño.


Marcos , Matilde Caal

Hubo muchas conversaciones sobre Mamá Maquin. Su nieta, Maria Maquin, lideraba las conversaciones. María estaba determinada, apasionada en contar los detalles más insignificantes de la masacre. Evidentemente, esto no era para María ni para nadie, solo una pintura. Este era un homenaje, un recordatorio de proporciones monumentales.


Mamá Maquin

La formula “arte por el arte” parecía un concepto distante, imposible. En este mural cada una de las partes, aún las más insignificantes, se volvían indispensables. El mural estaba emergiendo como una fuerza de vida donde nada era negligente. Todo lo que se decía y se pintaba era imprescindible para las 75 personas que estaban trabajando en la creación del mural.


Mario y Ángel de Ixan/ Diego de Ixil

Dos jóvenes, Mario y Ángel, llegaron de Ixcan, después de haber viajado los dos días completes que se necesitan para ir de Ixcan hasta Alta Verapaz. Venían representando Ixcan Creativo, un grupo de arte comunitario al que ellos pertenecen. Diego, que originalmente es de Ixil, pero que trabaja en Rabinal como parte de ECAP, junto con Mario y Ángel, asumieron la muy delicada tarea de pintar a Mamá Maquin, bajo la celosa mirada de su nieta.

Ver “devenir” el mural era conmovedor, transformador.


Maria Bá

Eran las 5:30 de la tarde y Don Juan Ochoa todavía estaba pintando, su pincel viajaba con cuidado, de un lado para el otro. Me acerqué y le sugerí que continuase el siguiente día. Me miró un poco sorprendido y me dijo que de todas maneras ya no tenía pintura, que no le había quedado pintura desde hacía rato.
Sorprendida, le pregunté que era lo que había estaba haciendo, entonces? Don Juan me sonrió con cierta picardía y me dijo: “ Estaba acariciando el mural”


Maria Maquin, Don Juan Ochoa, Jonathan ( nieto de Maria Tut)

El mural seguía creciendo, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo.

Samuel/ Ángel

En la parte izquierda, habría un sol. Hacia el final de la semana, hubo
conversaciones y debates para discernir cual era la mejor imagen de un sol, la más adecuada. Juan Manuel, uno de los maestros de Panzos, trajo una serie de bocetos que fueron discutidos y evaluados hasta que se eligió uno por unanimidad.


Maria Tut, Petrona, María Bá, Maria Pop, Carmen, Domingo, Demesia, Reginaldo, Teresa, Romeo y Juan Manuel

Cuando llegó el Domingo, muchas personas tuvieron que volver a sus casas, a sus obligaciones y a sus familias. Tenían que volver a sus vidas de “antes del mural”. No muchos podían quedarse más tiempo que la semana que habíamos compartido.

El Domingo, el mural estaba terminado.

Dimos un paso atrás.


Y miramos el mural como si fuera la primera vez que lo veíamos.

VI: El Mural

Esto es lo que vimos:

Comenzando en el extremo derecho, las vías del ferrocarril representan el pasado, el tiempo antes de la masacre cuando el tren de las Verapaces transportaba mercadería, cuando la vida era limitada, pero la gente todavía tenía un pedazo de tierra para plantar su maíz. El Rió Polochic, largo y pleno de vida, de peces y de barcos a vapor y de cayucos (canoas hechas de troncos de árbol).

Del primer panel hacia el segundo se ven animales, plantaciones de maíz, un autobús Guatemalteco, colorido y lleno de pasajeros. Bajo una nube amplia y solitaria se empieza a ver la división de la tierra creada por los finqueros y asegurada como propiedad de ellos con alambre de púas y cercos. Siempre había habido ganado, pero los finqueros impusieron un cambio del uso de la tierra tomando extensiones que antes se usaban para plantaciones de maíz, para plantar ahora grama para alimentar el ganado. Esta medida ha constituido un error fatal y un cambio de economía obligatorio impuesto a la población indígena con resultados catastróficos.

El Rió Polochic serpentea sus aguas como un abrazo eterno que, en un punto se encuentra con el Rió Boca Nueva. El agua cambia de color haciéndola más verde. Un puente separa los tiempos de paz de los tiempos del conflicto. A la izquierda del Rió Boca Nueva, hay casas incendiadas.

Un hombre vestido con uniforme militar le dispara a una pareja que intenta escaparse con algunas de sus pocas pertenencias. Las balas están dibujadas y pintadas con precisión. La gente que ha sido baleada no sobrevivirá. Otra pareja de campesinos se escapa hacia las Sierras de las Minas.

Manuel Caal y Rosario Paau crecieron en las montañas. Por décadas se
estuvieron escondiendo y transitando las montañas . Se acompañaron y tuvieron cinco hijos, uno de los cuales, Reginaldo, también era parte de este proyecto de mural. Manuel y Rosario pintaron una montaña que conocen bien: “El Gigante”, una silueta de hombre enorme, durmiendo sobre su espalda, con sus pies prominentes.


El Gigante, 2010

Más tarde, Carlos me mostró una foto de la montaña de “El Gigante”. Manuel y Rosario habían pintado el Gigante, perfectamente, las dimensiones eran precisas y la distancia en relación a los ríos, era correcta.

Dos helicópteros militares tiñen de oscuridad el cielo. Un ave de rapiña se recorta sobre un azul amenazador y vuela sobre la falda de la montaña para llevarse los cuerpos de civiles asesinados por el ejército.

La segunda columna es un codex con información detallada de como la gente sobrevivía en las montañas durante las duras décadas del acecho militar y de las violencias desatadas en contra de la población indígena. Las imágenes muestran como se escondían, como sobrevivían sin comida, sin agua, sin refugio, mientras el ejército los perseguía sin respiro.

Del otro lado de la columna, aparece la Iglesia de Panzos. Debajo de la Iglesia, una enorme tumba común se abre como una boca en mitad de un grito. Allí se depositaron los cuerpos de las víctimas de la masacre. El número oficial de víctimas no concuerda con la memoria de los sobrevivientes. Podría, en verdad, haber un número mucho mayor de gente asesinada ese 29 de Mayo de 1978.


Iglesia de Panzos, 2010

La masacre está pintada con cuidado detalle, con atención a cada expresión de la gente representada, tanto del ejército como de las víctimas.

Maria Pop pintó a su esposo ahorcado y colgado de un árbol. Después de haberlo matado (Maria tiene la esperanza de que su esposo estuviese muerto en ese momento) el ejército bajó el cuerpo de ese hombre y lo cortó en pedazos a machetazos. Maria nunca pudo encontrar todos las partes del cuerpo de su esposo para darle una sepultura digna.

Francisco Cuz, uno de nuestros interpretes, estaba continuamente traduciendo de Q’eqchi’ a Español. No le quedaba demasiado tiempo para pintar. Sin embargo, se concentró en pintar un hombre visto de atrás, emprendiendo un largo camino hacia las montañas. El hombre que Francisco pintó es él mismo, escapándose de su casa cuando el ejército había llegado a capturarlo y tuvo la enorme fortuna de que no lo encontraran. Ya no podía volver. Su esposa estaba enferma y sus cinco hijos eran pequeños. Aún así, ya no podía volver a su comunidad. Lo único que podía hacer era irse a las montañas donde quizás encontrara refugio y pudiera sobrevivir. Así lo hizo. Pasó mucho años en la
espesura de la Sierra de las Minas.

Oscar Jan pintó una mujer muerta tirada sobre el piso. Parada al lado de ella, pintó una mujer mayor sosteniendo un bebé. Pensé que la mujer de más edad estaría llevándose el bebé para protegerlo después de que su madre había sido asesinada. Oscar me corrigió en esta interpretación. La mujer más vieja, en verdad estaba llevándose el niño pero, esta mujer cuyo nombre es Eludia y que todavía vive en Panzos, estaba apoyando al ejército en el momento de la masacre. Con fervor, esta mujer buscaba a los niños, hijos e hijas pequeños que habían sobrevivido la muerte de sus madres. Eludia usaba un cuchillo para
matarlos. Si eran pequeños, los estrangulaba.

Camiones militares con ventanas ciegas viajan hacia el Oeste. El ejército nunca quería mostrar la cara cuando venía a matar.

A la izquierda de los camiones militares, el paisaje cambia y se abre en forma de un arco iris que emerge de un altar Maya donde hay velas prendidas junto al copal sagrado, el incienso de los Dioses.

Al pié de la montaña, se lleva a cabo una exhumación. Mucha de la gente que se escapó a partir de 1978 no sobrevivió. Los niños y los ancianos no tuvieron la fuerza para enfrentar el hambre, el miedo y la incesante inclemencia del tiempo que les causaba enfermedades y muertes. Los que iban sobreviviendo, enterraban a sus muertos. La exhumaciones que se hacen desde hace varios años recuperan los restos de la gente que ha muerto en la montañas.

Las franjas coloridas del arco iris dividen la tragedia de la masacre de una figura imponente.

Esta mujer, vestida con el traje típico de Alta Verapaz, es Mamá Maquin. Ella mira fijo desde el mural a los ojos del observador. Está sosteniendo una canasta con cuatro elotes, cada uno de diferente color. El Rojo, representa el nacimiento del día, el naciente. Amarillo es el Viento. Blanco es el agua y Negro es el fin del día, el poniente. El centro pivotal de la Verdad de la cosmogonía Maya se encuentra en estos cuatro colores y su significado: vida, muerte, transición y
supervivencia.

Mamá Maquin todavía tiene su documento de propiedad enrollado en su mano derecha. Esta mujer Q’eqchi’, lidereza de su comunidad, fue asesinada mientras intentaba entregar una carta de protesta a las autoridades gubernamentales de Panzos, demandando sus derechos a la tenencia de su propia tierra. A pesar de ser baleada y asesinada, nunca dejó de sostener el documento que portaba.

El Río Polochic reaparece a la derecha de Mamá Maquin. Una niña navega solita sobre un cayuco. Esa niña es Maria Maquin, la nieta de Mamá Maquin, que pudo escapar de la muerte y de la masacre navegando en un cayuco que la llevó lo suficientemente lejos para que el ejército no la encontrara.

Después de 32 años, Maria representaba a su abuela junto a la memoria de la masacre y la de su propia supervivencia en este mural del Salón Municipal de Panzos. Su testimonio vive.


Maria Maquin/ Mamá Maquin

El segmento de la izquierda del mural narra los deseos para el futuro.
Reaparecen los árboles en las montañas, un hombre trabaja diligentemente en un proyecto de reforestación, hay una escuela donde los niños, tomados de la mano, cantan en un parque.

Hay una mujer indígena conversando con una mujer ladina. Matilde Caal, quien pintó a las dos mujeres dijo que de ahora en más, la gente indígena y la no indígena tendrían que juntarse y congregarse para demandar justicia y responsabilidad para impedir que suceda otra masacre como la de Panzos. Hay un edificio de tres pisos que representa la municipalidad. Pablo Ical Mo, Pablito, pintó el edificio de la municipalidad prestando atención a cada teja del techo y a cada ladrillo de la pared. Pablito consideró espacio y perspectiva. Pensé que era
un arquitecto con experiencia. “Este”, dijo humildemente, “es mi primer intento de dibujar”.


Pablo Ical Mo

Arriba de la municipalidad aparece el Rió Polochic por última vez, completando un largo viaje de Este a Oeste, desde su nacimiento hasta su desembocadura final.

Una mujer indígena le dá la mano a una niña.

La mujer y la niña no nos miran. Están mirando un atardecer. La niña sostiene al sol que tiene forma de un barrilete en movimiento. La niña mira confiada hacia un paisaje brillante y pacífico. La niña puede ver el futuro. El futuro, pareciera, está ahora en sus manos.

Don Roberto Morán no ve bien. Se acercó al mural a una distancia no mayor de 5 cms.


Don Roberto Moran

Don Roberto pasó horas, mapeando, a esa corta distancia, la trayectoria completa del mural, sus múltiples niveles de información, cada uno de sus detalles. Cuando hubo terminado, me dijo: “Lo que hemos pintado es la verdad”

El mural es una sinfonía de verdad. Dentro de sus sonidos, vive la gente que ha sufrido discriminación, persecución, hambre y miedo. Todo eso está pintado con extremo cuidado. Los artistas participantes nunca antes habían hecho nada parecido y nunca habían imaginado que lo podrían hacer. Ahora, frente a la evidencia de este extraordinario trabajo de arte colaborativo y comunitario, especulaban que quizás el mural fuera una oportunidad para ser visibles, para ser reconocidos y respetados.

El mural dice la verdad. Todos hablamos el lenguaje del arte.

VII. Un Taller de Color y Perspectiva

La noticia de la creación del mural se había diseminado rápidamente. Un grupo de maestros de Panzos, El Estor, Teleman, Cahaboncito y otras comunidades aledañas, nos propusieron organizar un taller para enseñarles herramientas básicas para comenzar y desarrollar un mural.

Juan Manuel Choc Cal, Director de una de las escuelas de Panzos y uno de los cuatro maestros que habían participado en la creación del mural propuso que el taller de un día, fuera de color y perspectiva. Juan Manuel nunca había hecho arte antes de esta experiencia, pero ahora estaba listo para pintar muchos otros murales y para enseñar pintura mural a otros maestros y a sus alumnos. Tenía la esperanza de que los niños pintaran murales en todas las paredes de su escuela.

Veintiséis maestros llegaron al taller de color y perspectiva el día Miércoles, 7 de Julio.

Los maestros nos explicaron que el arte no era parte de la curricula. En caso de que hubiera maestros con inquietudes personales y deseos de incluir arte en su horario de enseñanza, muy frecuentemente la forma artística elegida era la música. Ellos nunca habían aprendido nada relacionado con el arte visual.
Nunca habían pintado, y por consiguiente, tampoco habían enseñado a pintar a sus alumnos.

Rosa del Carmen Argueta, Claudia Verenice Flores Escolero y yo, compartimos con los maestros las maravillas del círculo cromático, las delicadas transiciones del los colores saturados hacia los no saturados, lo gratificante de ver un color cambiar de acuerdo a su luz o a su sombra. Los maestros quedaron inspirados y estaban deseosos de compartir esta experiencia con sus colegas y con sus estudiantes.

Por la tarde, nos abocamos a dibujar teniendo en cuenta la perspectiva.

Aunque todavía había mucho que aprender, los maestros adquirieron conceptos básicos de color y de perspectiva que les permitiría replicar la experiencia de pintar un mural.

VIII: Ceremonia de Inauguración

La ceremonia de inauguración estaba calendarizada para el día Jueves, 8 de Julio. Los participantes y sus familias llegarían a las 9:30 de la mañana.
Felizmente, a pesar de las lluvias torrenciales y de los desmoronamientos que habían tenido lugar durante los últimos días y que podrían haber incapacitado o interrumpido el transporte, los participantes habían logrado salir de sus comunidades sin riesgos y estaban todos en camino hacia Panzos.

Carlos y yo diseñamos un diploma de reconocimiento y a la participación de cada uno de los artistas en este proyecto. Decorado con una hermosa guarda Maya, el diploma dice:

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La ceremonia dio la bienvenida a más de cien personas.


Municipal Hall de Panzos, Alta Verapaz, Julio 8, 2010

El Señor Alcalde, Ricardo Rummler estuvo entre los invitados, junto con el Juez de Panzos y miembros oficiales de la Municipalidad. El Señor Garcia que ahora trabaja como Asesor de Educación ( y cuyo trabajo durante la época de la masacre era ser “comisionado militar” y que tenía a su cargo elegir y “marcar” gente para ser ejecutada) extendió su agradecimiento a quienes habían organizado el proyecto del mural. Agradeció a ECAP, a las autoridades de Panzos, agradeció profusamente a las artistas de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin. El Señor García omitió un agradecimiento y reconocimiento a los artistas participantes.

Me tocó hablar inmediatamente después que el Señor García. Agradecí su reconocimiento a nuestro trabajo como facilitadoras pero , aclaré enfáticamente, que los artistas de este proyecto eran aquellos hombres, mujeres y jóvenes que en una semana crearon este mural de extrema belleza que brinda un mensaje potente trayendo memorias del pasado y catapultándolas hacia el futuro.

Llamándolos por sus nombres y apellidos, comenzamos a entregar sus diplomas.


Rosario Paau


Maria Tut

Muchos de los participantes se acercaban a recibir el diploma llorando. Hombres y mujeres, muy conmovidos, nos decían que ellos al ser analfabetos, nunca se habían imaginado, nunca habían soñado con un reconocimiento como este.
Estaban acostumbrados a pensar que ellos no valían, que eran “descartables”. Se les había negado “un lugar en el mundo” donde se respetara su identidad y su integridad.

Emilio Cucul, un hombre que escapó a las montañas en 1978 cuando tenía 11 años por que toda su familia fue masacrada, fue elocuente. Emilio reafirmó que, en verdad, ellos habían sido los pintores. Ellos habían sido los narradores de una historia que solo ahora se hacía pública.


Emilio Cucul

Emilio acusó al Alcalde de Panzos y a las autoridades presentes en la
ceremonia.
“A nosotros nos desprecian. Siempre nos han despreciado sin siquiera conocernos. En este mural, volvemos a sentir que valemos la pena, que no tienen por que matarnos”

Quizás, la esencia de la belleza sea ese largo camino del alma en busca de lo incorrupto, lo incólume que todavía puede albergar, donde se anida la esperanza, a pesar de las tragedias, las masacres y de los olvidos e indignidades impuestos a tanta gente.

“Porque me hacen daño?”

Nadie merece que se lo trate mal.

Ha sido un privilegio incalculable facilitar y asistir en el desarrollo de este mural creado por hombres, mujeres, jóvenes y niños Q’eqchi’.


Artistas de Panzos, 2010

Es la historia de ellos la que estamos honrando.

Mural de Panzos, Recuperando la Memoria Histórica, 2010
Salón Municipal de Panzos, Alta Verapaz, Guatemala

IX: Antes de partir

Un almuerzo delicioso se sirvió a los participantes, los invitados, los familiares y amigos. El día había sido pleno, conmovedor e intenso.

Cerca de las 3:00 de la tarde cuando ya estábamos a punto de salir del Salón Municipal, Arturo Juc Juc, se acercó a donde estábamos Rosa del Carmen, Claudia Verenice y yo y, mirándonos atentamente, nos preguntó:

“A que hora empezamos el próximo mural?”

Nos sorprendimos! Estábamos celebrando la conclusión de un mural no el comienzo de otro. Arturo dijo:

“Yo quiero ser un pintor y contar historias con colores, de la misma manera que ustedes nos han enseñado?”

X: “Ma sa laa ch’ool?” / Hay felicidad en tu corazón?
“Sa lin ch’ool.” Si, hay felicidad en mi corazón

En un correo fechado 28 de Julio de 2010, Carlos Paredes, psicólogo social de ECAP, escribió:

Estoy contento con los resultados del mural, el proceso fue maravilloso, pero los efectos aún más. Las expectativas que teníamos se han superado al 200%. Te cuento, la semana pasado nos reunimos con la supervisión de educación para agradecer el apoyo, etc., de esa reunión salieron muchas cosas, entre ellas 2 talleres sobre memoria y verdad como herramientas de trabajo pedagógico. En los talleres participarán los directores de las escuelas cercanas al pueblo y de donde está la mayoría de los sobrevivientes de la masacre de Panzós, para hacer una evaluación y puesta en práctica del aprendizaje de los talleres, los maestros prepararan a los estudiantes de sus escuelas para realizar una muestra de memoria, en total participarán 20 escuelas. La última semana de agosto se celebra la feria municipal en panzós, y, en el salón municipal realizaremos una “Feria de la memoria” donde las escuelas presentarán sus trabajos, funcionará como ferias populares cada escuela con un espacio delimitado, el escenario será obviamente todo el salón donde el mural tendrá un lugar importantísimo.

A nivel comunitario la gente quedó tan emocionada con la experiencia que junto a la fundación Guillermo Toriello realizaremos a partir del día martes 3 de agosto 6 murales, uno en cada comunidad, el trabajo se hará en las paredes de las escuelas, las comunidades son: San José Tinajas, San Isidro, Los Angeles, San José Las Minas, Santo Toribio y Corozal.

Estoy sorprendido de la cantidad de posibilidades que están surgiendo y las que surgirán, de nuevo. Muchas gracias por tan maravillosa experiencia.

X: Agradecimientos

Cada proyecto comunitario es una trama de esfuerzos en común. Cada hilo de esta trama sutil es parte de la textura que va creando un tejido esperanzado.

Queremos agradecer a NALAC, National Association of Latino Art and Culture, y a la beca Transnational Cultural Remittances (TCR). Este proyecto tan ambicioso no se podría haber hecho sin su apoyo.

Queremos agradecer a Intersection for the Arts por el apoyo que siempre ha brindado a la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin.

Queremos agradecer a ECAP, especialmente a Carlos Paredes, Jacqueline Mazariaga y Lidia Yoc, psicólogos sociales que facilitaron y organizaron el contacto inicial con los participantes de este proyecto.

Queremos agradecer a Matilde Caal y Francisco Cuz, nuestros queridos intérpretes quienes nos permitieron establecer una comunicación plena con los artistas participantes.


Matilde Caal


Francisco Cuz

Nuestro aprecio y agradecimiento más profundo es para todos los hombres, mujeres, jóvenes y niños que participaron en este proyecto. Nos sentimos inmensamente conmovidas e inspiradas al haber tenido el privilegio de conocer sus historias personales y comunitarias de los últimos treinta años a través de este proyecto de muralismo.

El Mural de Panzos les pertenece a ellos, a sus comunidades, a la memoria histórica y a la persistente demanda de justicia.


Claudia Verenice, Claudia , Rosa del Carmen

Claudia Verenice Flores Escolero
Rosa del Carmen Argueta
Claudia Bernardi

Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador

Berkeley, California, 8 de Agosto, 2010.

Informe de Proyecto Arboles para el futuro

Desde 1989, Trees for the Future ha desarrollado varios programas en varios partes del mundo para ayudar a comunidades rurales quienes quieren plantar árboles para mejorar su medio ambiente. Hemos ayudado en diferentes formas, a veces con la distribución de semillas, entrenamiento técnico en métodos de agroforestería y con nuestros programas de desarrollo.

El proyecto arboles para el futuro que contemplaba el envió de 1480 semillas de la variedad Cedrela Odorata y Leucaena salvadorences, fue llevado a cabo en coordinación con el Centro de Desarrollo Integral de la Iglesia Asambleas de Dios que trabaja desde hace muchos años en Perquin, y el apoyo técnico de la Alcaldía de Perquin.

El programa del Centro de Desarrollo Integral trabaja con niños y niñas de bajos recursos económicos entre las edades de 3 a 14 años. Tiene 4 componentes de trabajo con la población beneficiaria: espiritual, física (fomentando la salud y los hábitos de higiene, cognitiva (que hace énfasis en el conocimiento en general, el estimulo a las destrezas y habilidades) y apoyo socioemocional que orienta a los niños y niñas sobre autoestima, derechos y deberes en la sociedad. Y refuerza la dieta alimenticia mientras se encuentran en el CDI.

Comenzamos haciendo reuniones previas con el técnico agrónomo de la Alcaldía de Perquin para revisar el calendario de actividades y posteriormente con el Director del Centro de Desarrollo Integral ya que nuestros alumnos y alumnas de la Escuela de Arte son beneficiarios de este proyecto.

Los miembros del CDI con mucho entusiasmo nos proporcionaron el terreno para poner el vivero de cedrela odorata y leucaena salvadorence.

El 24 Marzo comenzamos por hacer una Asamblea con los padres aprovechando una reunión programa por el Director del CDI, a la cual asistieron un promedio de 150 madres que tienen sus hijos e hijas en el CDI y La Escuela de Arte.

El 9 de Abril colocamos la tierra en las bolsas con apoyo de los niños  y niñas, así como algunas madres que están en el Centro de Desarrollo Infantil y la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin.

El 14 de abril procedimos a colocar las semillas en sus respectivas bolsas con el apoyo de los niños y niñas tanto de EARTAP como del CDI, con el apoyo técnico de la Alcaldía de Perquin.

A partir del día siguiente de colocar las semillas un grupo de niños y niñas cada mañana con los profesores del CDI regaban con agua el vivero.

Para el 24 de abril habían germinado parte de las semillas de Leucaena no así las de Cedrela Odorata a pesar que se habían tomado todas las medidas para el cuido de las plantitas.

Esperamos el tiempo prudencial (44 días) y solamente germinaron y crecieron 315 plantas de Leucaena las que fueron repartidas el día 28 de Junio entre los niños y niñas del CDI y EARTAP.

Los arbolitos serán plantados en las parcelas aledañas a sus casas, para que los cuiden.

Las razones por las cuales no germinaron el resto de las semillas lo desconocemos a pesar que los niños iban a humedecer las plantitas cuando no había lluvia y durante la lluvia siempre se revisaba si no había ninguna plaga que entorpeciera su crecimiento.

TERMINAMOS EL MURAL DE TOROLA 2010

Este mural fue posible gracias a las ideas que dieron líderes comunales de todas las tendencias políticas de este pueblo de Torola por invitación del pá rroco Rogelio Ponseele, sacerdote belga que desde la década de los 80 vive en Morazán.

Después de varias jornadas de discusión, la comunidad decidió que el Mural relatara como era el pueblo antiguo, su patrimonio agrícola, sus tradiciones y costumbres. Y que tuviera como elemento principal a un lado de la parte frontal, la imagen de su pastor Monseñor Romero acompañado de la comunidad. Al  otro lado, la imagen de Patrono Santiago cabalgando un caballo, que es llevado en procesión a hombros y al fondo se ve la imagen de Santiago Apóstol, que también lo llevan los feligreses al son de los tambores y la pólvora.

La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, se siente honrada en haber sido invitada a pintar junto con los jóvenes y adultos de la comunidad este hermoso mural.

Santiago Apóstol, es el patrono de este pueblo cálido ubicado en las montañas del Norte de Morazán.

Walls of Hope recibe la prestigiosa beca Remesas Culturales Transnacionales

Me da gran placer anunciar la nueva beca llamada Remesas Culturales Transnacionales que la escuela de arte acaba de recibir de la Asociación Nacional de Arte y Cultura Latina y la fundación Ford en EEUU. La beca proveera fondos para llevar acabo un nuevo proyecto de arte en comunidad en Guatemala. Cinco profesores de arte de la escuela en Perquin, El Salvador viajaran a Guatemala para colaborar con la agencia Guatemalteca: Equipo de Capacitación y de Ayuda Psicosocial. El grupo trabajara con victimas de violencia política y sexual del conflicto armado en Guatemala por medio de talleres de arte y murales que hablan sobre la memoria histórica de los sobrevivientes y del pueblo Guatemalteco. Este es el tercer año que miembros de la escuela de arte realizan proyectos comunitarios en Guatemala demostrando su compromiso en llevar el modelo Perquin a otras comunidades afectadas por violencia. Muchisimas felicidades para el equipo de la escuela de arte y taller abierto en Perquin y para sus colegas Guatemaltecos!

Para mas información sobre la beca, lea el anuncio y la narrativa del proyecto.

-Tatiana Reinoza Perkins

Informe 2008-2009

Escuela de Arte Y Taller Abierto De Perquin (EARTAP)

Informe 2008 -2009 

Paredes de la Esperanza, PERQUIN y más allá.

 

La creación de proyectos de arte continua expandiéndose y llegando a nuevas comunidades. Este es el caso del proyecto de muralismo comunitario creado por niños y jóvenes en Perquin, Arambala, Segundo Montes y Cacaopera en Morazán, El Salvador; en Toronto, Canadá; en Guatemala: Huehuetenango, Rabinal, Cobán, Ciudad de Guatemala y en el proyecto que estamos por comenzar en Cocorná, Medellín, Colombia.

(más…)

Perquin viaja a Canada

Queridos Todos,

Desde el 21 de Abril al 24 de Mayo, estaré trabajando en Toronto, Canada, con jóvenes. Como documento adjunto, les mando información sobre este trabajo comunitario y colaborativo que emprenderemos.

La relevancia de este proyecto es que el “Modelo Perquin” está viajando y encontrando hogares en muchas partes del mundo donde el arte propone un cambio social.

Con abrazos,

Claudia

WSWH_canada

El Tapiz de la historia

MURAL COLABORATIVO CREADO EN GUATEMALA
EN ENERO DE 2008

Este año 2008, se inició con una invitación: Volver a Guatemala a trabajar en un mural con los compañeros de ECAP (Equipo de Capacitación y Ayuda Psicosocial) y de otras organizaciones que se convocaban a crear un taller de muralismo.

El mural que realizamos en Antigua, Guatemala en Febrero de 2007, en colaboración con sobrevivientes de masacres, dejó un legado de belleza y de compromiso con las comunidades. Franc Kernjak, Lidia Yoc y Olinda nos han contado sobre el impacto que causó el mural mientras transitaba las comunidades a las cuales pertenecen los pintores del mural.

Esta nueva iniciativa de muralismo en 2008, convocaba un grupo de alrededor de 25 personas. Psicólogos sociales que trabajan en ECAP asistiendo a las victimas de violencia y de masacres; capacitadores; personas pertenecientes a organismos de derechos humanos como por ejemplo, el GAM (Grupo de Ayuda Mutuo) y el Arzobispado de Guatemala.

El mural se pintaría en el jardín de la casa de ECAP y tendría una superficie de 15 m de largo x 2 m de alto, aproximadamente. Ninguno de los participantes habían hecho arte antes de este proyecto, pero todos estaban conmovidos al verificar el trabajo que se realizó el año pasado y dispuestos a trabajar en esta nueva propuesta.

El lunes 21 de Enero fue el día de las presentaciones. Compartimos con el grupo el trabajo que hacemos en la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador. Claudia Verenice Flores EscoleroRosa del Carmen Argueta y Rigoberto Rodríguez Martínez, artistas y profesores de nuestra escuela, mostraron trabajos realizados por niños, jóvenes y adultos dentro de las clases y talleres comunitarios y colaborativos de arte, poniendo especial énfasis en el trabajo de muralismo que se ha realizado en Morazán desde 2005.

América Argentina Vaquerano, Dina, quien no pudo acompañarnos en este viaje a Guatemala, fue sin embargo quien creó todo el material visual, power points y folleteria que representa nuestra escuela. Dina fue la responsable de “logística”, indispensable para armar y organizar el viaje de todos nosotros.

Para seguir formulando la alianza entre historia, arte y activismo, yo mostré el trabajo de artistas Argentinos que usan el arte como denuncia, o como invitación al debate, o como provocación para hablar de temas tabúes y fatales como la violación de los derechos humanos, las masacres y el legado de violencia que se genera luego del terror de estado institucionalizado.

Un aspecto cultural notable de Guatemala y que es diferente, por ejemplo, en El Salvador, es el silencio de las victimas. Explicar por que es así, es muy complejo y yo carezco de la idoneidad necesaria para abordar este tema. Pero, a nivel empírico, podría decir que es diferente trabajar en El Salvador a desarrollar similares trabajos en Guatemala por que la gente Guatemalteca, más reservada, es cuidadosa al hablar, menos deseosa de compartir pensamientos o sentimientos.

Por eso fue tan notable el segundo día, es decir el Martes 22 de Enero , cuando pregunté al grupo, a modo de reflexión, que era lo que les había movilizado, o los había conmovido de lo que habíamos compartido el día anterior? que imágenes los habían acompañado desde el lunes, desde ese primer día de “convivio” con el arte?

Cuando empezaron a hablar los compañeros, fue como si hubieran abierto las puertas del alma y dieron información no sólo de lo que habían visto y por que les había conmovido, sino que a partir de esas referencias compartían con nosotros las historias personales de cada quien, cargadas de tristeza y de lamentos, pero también con el deseo ferviente de hacer esos recuerdos parte de la trama del mural.

De ese momento en adelante, cada dibujo fue un testimonio.

Cada línea un recuerdo, cada imagen un nombre.

Los recuerdos cobraron vida en los bocetos y así, sin ningún problema, los participantes de este taller pasaron, de nunca haber hecho arte a poblar los 15 metros de tela, de imágenes que se componían en colaboración y en comunidad.

La imagen central pintada por Paulita (en colaboración luego con Haydee y Olinda) es, quizás, la síntesis del mensaje del mural: Una mujer indígena, sus ropas atrapadas como en un vendaje mortuorio, yace bajo un árbol que parece tener vida a través de la muerte de esta mujer a quien el alma, como el Nahual, se le escapa como un suspiro tenue. El árbol de la vida tiene en su centro un círculo brillante y resplandeciente como un sol. Originalmente, había sido diseñado como un reloj, pero en el devenir del mural la idea del tiempo se hizo más abstracta, más poética y quedó como una referencia a la eternidad.

Como en el mural del año pasado, éste tiene a forma de marco, la estilización de diseños de bordados e imágenes que derivan de los huipiles. Los artistas asignados a este proceso eran tan exigentes que recibieron el nombre de “Las Naciones Unidas de los Huipiles”, cada decisión una gestión.

Santos, de Chajul, pintó una bella cinta de Nebaj que ocupa el extremo vertical izquierdo. Bajo la cinta, Santos localizó un Conquistador Español. La escala es elocuente: 500 años de Conquista, pero la cinta del textil de Nebaj sigue presente y más grande, mucho más prominente que el conquistador sobre su bello caballo blanco.

Algunas propuestas recurrentes que provenían de las ideas traducidas a imágenes eran la ropa ausente, ropa sin sus portadores. Cada uno de los participantes de este taller conoce muy de cerca la tragedia de las masacres y las tristezas de las exhumaciones. Es muy conmovedor encontrar en las tumbas comunes y en los lugares de enterramientos clandestinos, los resabios de vida acumulados en las ropas, en los vestidos de niños y en la pequeñez de las camisitas de los bebés asesinados. Es un testimonio cruel y a la vez, cargado de una ternura difícil de localizar en el alma de quien acoge estos recuerdos.

Jacinta pintó un huipil de tanta veracidad que hay quienes pensaron que Jacinta había pegado el huipil de Nebaj sobre la superficie del mural. Su delicadeza, la maestría de los bordados y la complejidad del detalle, es una muestra de la destreza maravillosa de esta compañera artista.

Franc empezó sus bocetos asignando un grupo de ropas ausentes que Inés pintó, seguido por un círculo cromático que representa el mandato de ECAP: asistir a las víctimas. Bajo el círculo cromático Lidia pintó un grupo de gente, algunos con ojos vendados, otros con expresión demandante, otros con bocas abiertas reclamando atención, pidiendo justicia.

Hay un edificio en el lado izquierdo del mural. Mirándolo desde mi ignorancia parece un edificio colonial. Para nuestros amigos Guatemaltecos, sin embargo, es una señalización del terror. Es el edificio de la Policía Nacional que sirvió como centro clandestino de detención. Felipe tuvo la idea de esta inclusión y delegó en Mariola la pintura del edificio, incluyendo el desafío de la perspectiva. Mariola se abocó a este proyecto con total compromiso y pintó y repintó paredes, ventanas y balcones con seriedad de arquitecta. Debajo del edificio hay una sala de tortura diseñada por Luís Felipe. Una figura roja entre paredes grises cuenta con elocuencia lo que sucedió en ese lugar.

Maria José, Carmelita e Inés se abocaron a la creación de una figura femenina. Una mujer sin boca, sin nariz, sólo con ojos enormes que miran despavoridos desde un rostro ausente. Esta mujer esta poblada de líneas rojas en una suerte de sistema sanguíneo que recorre todo el cuerpo desde las raíces bajo los pies desnudos, hasta el centro del cuerpo de donde crece un manojito de vida, unas hojas tiernas y tranquilas que hablan del renacer. Esta mujer distribuye con sus manos abiertas imágenes que narran violencia, comunidades en llamas, fotos de los desaparecidos, una familia entera antes de que el terror de estado los hubiera aniquilado.

A lo largo de los años me he topado con obra de artistas que parece resumir, como en un verso perfecto, la esencia de una idea. Creo que esta mujer rodeada de muerte y recorrida de sabia nueva de vida, es una de las imágenes más contundentes de la resistencia cultural y política de los pueblos de América Latina.

Santos, Juan y Hugo diseñaron un paisaje donde la belleza de la naturaleza se enfrenta a la declaración visual de la presencia de cementerios clandestinos. Una iglesia blanca y amplia, tiene en su camposanto un cementerio “oficial”. Mirando este paisaje, se pueden ver montículos de tierra que contienen esqueletos yacentes mirando como si buscaran ayuda para salir a la luz. Una mujer escondida atrás de un árbol pintada por Jacinta mira aterrorizada, bajo las aguas de un río apacible, los esqueletos de gente arrojados desde las alturas de un helicóptero en movimiento.

A la derecha del árbol de la vida y el tiempo, Rosa del Carmen Argueta, artista de la Escuela de Arte de Perquin, pintó un homenaje a nuestro querido compañero Santiago. La muerte de Santiago nos sacudió a todos y nos dejó huérfanos de su tranquila presencia, de sus paisajes detallados y de su compromiso con sus comunidades. Santiago tiene en su mano derecha un pincel que derrama pintura magenta espléndida que, en forma de cinta de luz, se extiende sobre el árbol de la vida que Paulita y Olinda pintaron en el mero centro del mural.

Santiago parece estar más allá de los volcanes y de los cerros. En su mano izquierda tiene, triunfante, una mata de maíz. Hacia la derecha de Santiago, Delfina, Antonia y Sara pintaron con la asistencia de Olinda y de Carmelita una escena de demanda: un grupo de gente indígena, hombres, mujeres y niños, se congregan en una demostración de protesta llevando una manta en la cual el mensaje, mudo pero elocuente, son ropas de gente que ha sido víctima del terror de estado. Llevan fotografías de gente desaparecida, marchan hacia la justicia. Inmediatamente adyacente a la manifestación hay un hombre Ladino, dentro de una cárcel. Este “represor”, de gestos distorsionados aparece como si estuviera, por fin, sufriendo una sentencia merecida.

Ese primer Martes de confidencias y de compartir ideas e imágenes, surgió la presencia de “las Gritonas”, mujeres fuertes y decididas que desafiando el silencio, estaban dispuestas a gritar, reclamar, demandar. Virginia pintó una de las “Gritonas”, de un naranja majestuoso, con un puño en alto, y una voz amarilla y estruendosa en forma de línea ondulada que no deja lugar a duda el tamaño del reclamo.

Lanserio documentó en fotografías y Carlos Bazua, un querido amigo Mexicano, antropólogo, quien estaba trabajando en Guatemala, nos regaló su tiempo para documentar en forma de video este proceso de la pintura del mural.

Matilde, pintó una mujer desnuda, embarazada y con un vientre amplio en donde se veía un bebé creciendo. A su lado, un soldado enorme le había arrebatado a su otro hijo, un niño de un año quizás y con un arma en la mano amenazaba matar al niño y a la mujer. Es una escena brutal y, lamentablemente, conocida por mucha gente por que la violencia del ejército no se mitigó a la hora de tratar niños o mujeres embarazadas. Matilde pintó una matita de maíz muerto a la derecha de la mujer en peligro. El caudal de poesía y de tragedia de estas imágenes elude la descripción.

Hugo, en colaboración con Catalina, pintó un calendario Maya, delineado en negro sobre un fondo de azules y verdes que hablan de espacios y paisajes, y de eternidades. Arriba del calendario Maya, una compañera de ECAP, pintó la otra Gritona del mural originalmente diseñada por Mariola. Esta es una “Gritona” joven, una muchacha de boca abiertísima, con huipil y corte quien sostiene carteles que demandan respeto a los Derechos Humanos y a los procesos de Justicia.

Catalina pintó en el extremo derecho del mural un espiral de colores engamados, una escala cromática que enfatiza el transcurrir del tiempo, sereno, constante y esperanzado en un futuro digno, pacífico y pleno.

Para nosotros, artistas de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, ha sido un honor y una alegría inmensa el haber compartido esta semana de taller en este Enero de 2008, con nuestros amigos y compañeros congregados por ECAP.

A todos ustedes, MUCHAS GRACIAS!!!!

Claudia Bernardi
Directora, Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, El Salvador.
Perquin, Enero 30, 2008.

Por favor visite la página de fotos para ver fotos del mural.

El Pincel es como una candela

“El pincel es como una candela, tiene luz en una punta.”
Doña Elena, Nebaj.

El Arte Recupera la Memoria y Demanda Justicia

Claudia Bernardi

En Octubre 2006, recibí un llamado de Franc Kernjak, de ECAP, Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial, proponiendo que fuera a Guatemala en 2007 para desarrollar un proyecto de arte con sobrevivientes de masacres.

Intrigada e inspirada por la propuesta le sugerí a Franc que viniera a Morazán, El Salvador, para que conociera el trabajo comunitario que estamos haciendo a través de la Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin para que pudiera evaluar personalmente si “el modelo Perquin” era pertinente y transferible para ser implantado en el marco de la conferencia que se iba realizar en Febrero en Guatemala.

Franc vino a Perquin acompañado por Olga Alicia Paz quien ha trabajado por mucho tiempo con mujeres víctimas de violencia sexual como resultado del conflicto armado en Guatemala. En el fin de semana que compartimos en Perquin, llevamos a Franc y a Olga Alicia por un tour de arte mostrándoles los murales y los trabajos de arte publico que se han desarrollado en Morazán desde 2005. Franc y Olga Alicia se fueron impresionados por el número y escala de los trabajos pero también por el nivel de resolución plástica con el cual estaban resueltos. Franc y Olga Alicia nos confirmaron que este modelo de arte comunitario y colaborativo con el cual trabajamos en Perquin , se podría transferir a las comunidades con las cuales ECAP trabaja.

El Primer Congreso Internacional de Trabajo Psicosocial en Procesos de Exhumaciones, Desaparición forzada, Justicia y Verdad, se desarrollo en Antigua Guatemala, entre el 21 y el 23 de Febrero de 2007.

Organizaciones de derechos humanos y expertos en el área de trabajo psicosocial de todo el mundo participaron en esta conferencia que tenía como mandato discutir y compartir experiencias relacionadas al proceso de acompañamiento de la búsqueda de personas desaparecidas focalizandose , especialmente en el proceso pre y post exhumaciones de tumbas comunes en casos de investigación de violaciones de derechos humanos contra población civil.

ECAP dice:

– “Desde 1998 ECAP ha desarrollado actividades psicosociales en el proceso de la búsqueda de desaparecidos, incluyendo apoyo psico social durante más de 70 exhumaciones en Guatemala. Basados en esta experiencia, nosotros creemos que tanto los sobrevivientes como las familias de las víctimas merecen ser acompañados durante estas investigaciones,( por ejemplo: en investigaciones antropológicas, históricas y forenses) y la documentación de la violencia cometida en el marco del conflicto armado. Además, la sociedad en general debería proveer de los elementos necesarios para ayudar a interpretar la dinámica de las consecuencias de la violencia y sus manifestaciones concretas. En ese sentido, ese trabajo propone reducir el impacto de la violencia en el pasado, presente y futuro.

La Escuela de Arte y Taller Abierto de Perquin, fue invitada por ECAP para compartir con los integrantes de este proyecto las estrategias que nos han permitido construir arte en Morazán, basado en el reconocimiento de trauma comunitario y de la recuperación de la memoria histórica.

América Argentina Vaquerano, (Dina), Claudia Verenice Flores Escolero y yo, llegamos a Antigua, Guatemala con nuestro equipaje lleno de pinturas y materiales de arte. Nuestra contribución en el marco de la conferencia sería la creación de un mural. Los participantes de este proyecto comunitario y colaborativo serían sobrevivientes de masacres de cinco localidades de Guatemala.

Un grupo de 15 personas llegaron de regiones distantes: Don Juan Francisco y Domingo Caba vinieron de Estrella Polar, Nebaj. Don Luis y Don Santiago llegaron desde Chajul y Quiche, Doña Elena y Jacinta vinieron de Nebaj y de Ixcan. Doña Margarita y Gloria de Chimaltenango. Andrea, Maria, Marcelina, Paulita y Anabella, venían desde Rabinal, Baja Verapaz. El grupo estaba conformado también por Lydia Yok, Otilia y Pedro, tres “capacitadores” de ECAP.

Hablaban sus idiomas indígenas, únicos y ancestrales. Llegaban desde sus tierras distantes, expandiéndose geográficamente desde las montañas y los climas de altura hasta las zonas tropicales de la zona central de Guatemala. Los “huipiles”, textiles bordados frecuentemente por la mujer que los usa, narraban en colores y símbolos las historias de sus comunidades. Se puede discernir a que región pertenece una persona por los colores y diseños de sus ropas. El grupo que se conformó como colaboradores en la creación del mural era variado en términos de su origen, de sus idiomas y de sus tradiciones. Lo que todos tenían en común era la tragedia de ser sobrevivientes de masacres.

El Terror de Estado implantado en Guatemala desde los años 50’ en Guatemala aniquiló la vida de las comunidades indígenas. La voracidad en contra de los pueblos originarios se inició quinientos años atrás y todavía destruye salvajemente la tierra y la cultura de la gente de Guatemala. Las víctimas de violaciones de derechos humanos son incalculables, pero a manera de referenciar la calamidad y la seriedad de este genocidio contra la población civil se acepta, generalmente, la cifra de medio millón de personas “desaparecidas” en las últimas cinco décadas como consecuencia de violencia política. El número de gente desplazada y exilada de Guatemala es desconocido y no registrado.

Teniendo estas realidades en consideración Dina, Claudia Verenice y yo comenzamos este proyecto compartiendo con los integrantes de este grupo el trabajo de muralismo que hemos venido desarrollando en El Salvador.

Estábamos todos alojados en el mismo hotel lo cual facilitó la comunicación. Todos íbamos y veníamos como un gran grupo. Necesitábamos la asistencias de las interpretes. Los idiomas que nuestros compañeros Guatemaltecos hablaban traían palabras y sonidos hablados mucho antes de que Colón llegara a nuestro continente. Hablaban Achi, Quiche, Kaktchikel, Kanjobal y Mam. A pesar de que la mayoría de los participantes entendía Castellano, elegían hablarnos a través de sus traductores, regalándonos el privilegio enorme de escuchar la música de sus idiomas.

Un domingo por la noche nos reunimos en un cuarto del hotel. Todos ellos y nosotras tres frente a una pantalla para ver el arte de Morazán. Describíamos, en particular, el mural de El Mozote, por su semejanza a su propia historia como sobrevivientes de masacres. Estaban conmovidos. Estaban sorprendidos de saber que había masacres en otros lugares. Hasta ese momento habían pensado que las humillaciones y el daño que habían sufrido sus comunidades era único. Trajo mucha tristeza saber que iguales maldades y tragedias se dispersan por todo el mapa de nuestra América doliente.

El lunes por la mañana comenzamos a desarrollar las primeras ideas que partían de una primera pregunta fundamental:

– “Que les gustaría decir en este mural? – Piensen en el mural como si fueran las páginas de un libro de Historia, Que historia les gustaría contar a sus familias, a sus comunidades, al resto del mundo?”

Estaban silenciosos. Atentos.

Algunos de ellos, preocupados, dijeron que no podían leer ni escribir. Les aseguramos que las palabras no eran necesarias. Estábamos escribiendo las páginas de esta gran libro de historia en la forma de un mural, con imágenes que provenían de la memoria.

“Que memorias querían compartir?”

Nos preguntaban si las memorias tenían que ser “felices” o “tristes”?

Les explicamos que eso lo deberían decidir ellos mismos.

Es importante mencionar que ninguno de los participantes de este proyecto había tenido experiencia previa en la creación de arte de este tipo. Sin embargo, nosotros señalamos la maravilla de las creaciones textiles que son su impronta artística. Esta referencia ayudó para que el grupo se focalizara en la creación de las primeras imágenes sin miedo y sin confusión. Se acercaban a la tela en blanco con la decisión de quien conoce muy bien el espacio que se va a poblar de color y de símbolos.

Nosotras tres estábamos perplejas siendo testigos de la capacidad que estos compañeros tenían de seleccionar imágenes traídas del monumental tapiz de sus memorias. Los dibujos iban aterrizando en las páginas como anclas de episodios. La mayoría de estas reflexiones gráficas eran elocuentemente penosas: helicópteros, gente asesinada por los helicópteros, cosechas incendiadas, casas en llamas, animales muertos, gente escapándose, escondiéndose. Milpas e imágenes de su vida diaria.

Papeles y lápices, plumones y colores iban definiendo el mapa de sus historias que se evidenciaba táctil y personal causando que algunas señoras no pudieran contener sus llantos mientras dibujaban. Las que no lloraban asistían a las que compartían con nosotros sus lágrimas. Los hombres escribieron un largo poema para ser luego adaptado como la letra de una canción. Las palabras narraban la masacre de Estrella Polar ( Marzo de 1982) en Nebaj y los 12 años en los cuales los pocos sobrevivientes de la masacre vivieron escondidos en la espesura de la jungla. Nos contaban lo duro que había sido sobrevivir sin sal.

La conferencia y el mural se desarrollarían en el Centro de la Cooperación Española, un edificio colonial hermoso que una vez fue un convento. El mural sería pintado sobre una superficie flexible, sobre tela, permitiendo de esta manera que el trabajo finalizado pudiera viajar a las diferentes comunidades de donde provenían los sobrevivientes de las masacres.

El Martes, transportamos los dibujos a donde estaba localizado el mural. La tela/ manta, estirada en paneles de madera temporarios estaban en una de las galerías bajo los arcos del convento, rodeados de jardines cuidados y perfumados. Los participantes aplicaron una imprimación de gesso sobre la tela familiarizeandose con la vastedad de la obra. La tela extendida medía más de 8 m. de largo por 1,80 m. de alto. La mayoría de los participantes expresaron su preocupación imaginando que no podrían terminar de pintar semejante espacio tan amplio.

Les dijimos: “No tengan miedo! Ya verán que sí pueden!”

Mientras la imprimación de gesso se asentaba, el grupo se concentró en las primeras directivas de como resolver la composición de la obra, decidiendo que imágenes retener de las yá seleccionadas, y cuales irían en la parte central del mural.

Los participantes parecían gravitar hacia una composición dividida en cinco segmentos narrativos, identificando las cinco comunidades de las cuales provenían. Nosotras, artistas de la Escuela de Arte de Perquin, acompañábamos el proceso aclarando dudas y preocupaciones. Interveníamos sólo cuando se nos preguntaba intentando mantenernos al margen de cualquier inclusión temática o estética. Los artistas Guatemaltecos tomaron todas las decisiones compositivas y narrativas.

Don Luis, de Chajul, en un momento se levantó y dijo:

“Hermanos y Hermanas, hasta ahora yo había creído que lo que había pasado en nuestra comunidad de Chajul era una tragedia. Y también pensaba que no había sucedido algo así en otros lugares. Con tristeza, miro ahora, que lo que pasó en Chajul también ha pasado en la tierra de ustedes. Tenemos las mismas memorias. Hemos perdido familiares, nuestros hogares, nuestros hijos. Por esto, yo propongo que pintemos este mural no dividido en cinco partes, por que nuestras historias son las mismas.”

Los participantes estuvieron de acuerdo. La composición se resolvió identificando la parte de la izquierda como el pasado, el centro como el presente y la sección de la derecha sería el futuro.

Las guardas en los bordes del mural fueron creadas observando las abstracciones decorativas de los huipiles de las señoras, que identifican en colores y diseños su lugar de origen. El borde superior aludía a Chimaltenango, el de la derecha y el de la izquierda estaba inspirado en Nebaj y Quiche y el inferior hacía referencia a Rabinal.

La parte izquierda del mural representa una comunidad en llamas. Hay gente atada y en fila, controlada por el ejército, con las manos atadas atrás de la espalda, con sogas. La gente indígena es pequeña en escala, mientras que los hombres del ejército son amenazadores y enormes en proporción a la población civil. Hay pasajes que se dibujan zigzagueando hacia las montañas, caminos secretos y distantes que sólo eran conocidos por los habitantes locales. Cuando la ferocidad de la masacre terminaba con toda la comunidad, algunos hombres y mujeres pudieron acceder a esos lugares de refugio y salvarse. Los niños, en su mayoría, habían perecido. Eran demasiado pequeños para correr y demasiado pesados para ser cargados.

Las pocas personas que sobrevivieron las masacres, ahora estaban pintando el mural. Muy pocos habían quedado vivos.

Los participantes de este proyecto muralístico tenían memorias agudas y claras de todo lo que habían visto.

En el proceso creativo, el grupo de artistas Guatemaltecos comenzaron a notar que Doña Elena era una magnífica diseñadora de helicópteros mientras Don Santiago, era nuestro artista de “paisajismo”. Muchos de ellos, intuitivamente al comienzo y muy concientemente luego, fueron tomando conocimiento de sus talentos, de sus capacidades, reconociendo qué era lo que cada uno de ellos podía hacer mejor. Sin nuestra intervención, iban pidiendo que un helicóptero apareciera en algún lugar del mural, o una plantación de maíz por allá, o un “palito” de cardamomo enfrente de una determinada colina. Allí iba Doña Elena a pintar su helicóptero, Don Santiago viajaba de derecha a izquierda del mural pintando árboles, matitas y flores, y Anabella terminó siendo la pintora de pájaros y plumas. Este intercambio inauguró el aspecto colaborativo del proyecto en el cual las mejores capacidades de cada uno, estaban al servicio de las ideas de todos.

Fue maravilloso ser testigos de estas estrategias de colaboración implementándose y tejiendo una trama bella en una urdimbre de común acuerdo.

Dina, Claudia Verenice y yo asistíamos al grupo ayudando a mezclar los colores, hasta que, por supuesto, ellos descubrieron que los podían mezclar sin nuestra participación. Sin ningún tipo de cautelas, los artistas Guatemaltecos transitaron este primer día de trabajo del mural ( no olvidemos que era solo Martes!) del “nunca haber hecho un mural o una pintura”, a mezclar sus propios colores, eligiendo como aplicarlos, controlando las luces y las sombras, las transparencias y opacidades de los colores y el manejo del espacio anterior y el del fondo.

Doña Elena me sonrió y me dijo: “Los pinceles son como candelas, tienen luz en una punta”.

El Miércoles por la mañana, Dina, Claudia Verenice y yo llegamos a la localidad del mural a las 8:30 de la mañana y encontramos que todos los artistas Guatemaltecos habían llegado más temprano. Habían sacado las cajas de los artículos de arte de donde estaban guardadas y estaban todos pintando, mezclando colores, yendo de un lugar al otro del mural colaborando unos con los otros, creando colores bases para los fondos mientras otros trabajaban afanosamente en la creación de imágenes que iban narrando, visualmente la historia que se abría como páginas tenues en un libro de memoria común.

De vez en cuando, les recomendaba: “Artistas, den unos pasos hacia atrás para ver que hermoso es lo que están haciendo!”

Daban unos pasos hacia atrás y con sorpresa de ver la maravilla que estaban creando, reían y celebraban. E inmediatamente, volvían a su trabajo!

Doña Elena, una señora de 62 años respetada como partera y como “sanadora”, una verdadera líder espiritual de su comunidad en Nebaj, nos contó que ella no había sido partera antes de la masacre. Yo veía que Doña Elena pintaba con una inquebrantable concentración una mujer parturienta asistida por otra mujer que vestía un huipil de Nebaj. Cuando tuve la oportunidad, le pregunté si ella sabía quienes eran esas dos mujeres?

“Cuando el ejército llegó a nuestra comunidad y vimos que nos estaban matando a todos, muchos de nosotros huimos hacia las montañas. Muchos murieron. Otros nos pudimos esconder. Yo corría con uno de mis hijos. Llegué a la cima de la cuesta y me pude esconder. A él lo agarraron. A él lo mataron. Desde donde yo estaba, pude ver su cuerpo que lo echaban al río, la cabeza separada del cuerpo. Escuché gritos, que no eran demasiado altos pero eran gritos de dolor. Me di vuelta y vi a una mujer, unos pasos detrás mío. Ella estaba pariendo . Yo sabía que ya nada podía hacer por mi hijo pero podía ayudar a otro niño a que nazca. Le abrí las piernas a la mujer para sacarle ese hijo que llegaba a este mundo. Por eso me hice partera.”

Un rato después, Elena le pedía a Jacinta que pintara a su hijo a quien habían llevado al río , donde lo decapitaron y lo tiraron a las aguas turbulentas que no dejaban de enrojecerse de violencia. Elena le pidió a Jacinta: “Por favor, píntelo UD con cuidado. Él era un buen muchacho.”

Esa misma tarde, vi que Doña Elena se estaba tocando el cuello, con cuidado. Le pregunté si le dolía y si necesitaba alguna asistencia.

Me dijo:

“Yo no pude correr más y me agarraron. Me colgaron de un árbol y me dejaron balanceándome y me dejaron por muerta en ese árbol. Pero me caí. Por eso me salvé. La soga que me anudaron al cuello dejó estas cicatrices. Me estoy tocando las heridas por que quiero recordar. Quiero pintar lo que pasó ese día.”

Esta revelación contiene una calamidad incalculable. Doña Elena, una mujer que emana sabiduría y compasión, fue colgada de un árbol, la dieron por muerta como una fruta trágica de la locura. Doña Elena se tocaba las cicatrices en el cuello invocando una brújula de penas, que le traía memorias terribles.

Doña Margarita de Chimaltenago, parecía estar rezando. Estaba de rodillas, pintando en el centro del mural. Estaba pintando lo que, a primera vista, parecían cuadrados, uno encima del otro, verticalmente. Estaba llorando calladamente. Me acerqué y le pregunté si la podía ayudar con algo, si podía servirle de asistencia en alguna cosa?

“Éstas que estoy pintando son cajas. Estas son las cajas que nos dan después de las exhumaciones. Estas son las cajas que traen los restos de mis hijos que han muerto en la masacre. Pero todavía tenemos que encontrar otros hijos e hijas. No sabemos donde los han enterrado.”

Doña Margarita pinto las cajas de los restos de sus hijos y también pintó los hijos e hijas asesinados que todavía faltaba hallar. Margarita hacía esto con una agonizante ternura. Cuando hubo terminado, Margarita encerró las cajas y los cuerpos yacentes y sin enterrar con una línea singular que determinó un espacio protegido, una placenta, un vientre, un espacio orgánico de vida y no de muerte.

Cuando Doña Margarita terminó de representar este útero de amor y dolor, se incorporó, se alejó unos pasos estudiando cuidadosamente lo que había emergido del continente de sus recuerdos.

Me dijo: “Ahora quiero pintar un arbolito de chile y uno de limón porque las memorias son picantes y son ácidas.”

El Chile y El Limón devinieron una suerte de “Mantra” entre nosotros, una manera de resumir la incalculable y multifacética constelación del sufrimiento humano y la inimaginable capacidad de resistir; la belleza y la determinación de mantenerse dignos que nuestros amigos Guatemaltecos nos mostraban.

El Jueves por la mañana, los artistas Guatemaltecos que se habían mantenido cautelosos el Martes, y que con timidez habían dicho que no podrían terminar de cubrir con pintura toda la extensión del mural, estaban pidiendo, dos días después, si se podría agregar tela extra para crear una extensión al mural.

La parte derecha del mural representando el futuro se transformó en una fiesta de color donde pintaron una escuela con gran entusiasmo; una niña y un niño en la parte anterior de la obra, vistiendo ropas Mayas, tienen libros en sus manos; hay un lago; un helicóptero pero no de Guerra, sinó de turismo; una iglesia rodeada de gente celebrando las Fiestas Patronales; una marimba y un grupo de músicos; un médico y una mujer embarazada que pintó Doña Elena, quien a esta altura, decía que ella estaba conforme de compartir la responsabilidad de traer niños al mundo en colaboración con un doctor entrenado.

Lo que siempre se espera para el futuro es salud y educación. Ellos merecen educación y tienen derecho a demandar asistencia de salud.

No tienen ni una cosa ni la otra.

Después de tanto sufrir, las comunidades de donde nuestros amigos provenían aún no tienen los servicios más elementales que se merecen y a los cuales tienen derecho de esperar, de pedir o demandar.

El mural se terminó de pintar el Jueves por la tarde, dejándonos a todos sorprendidos de lo que habíamos hecho.

“Artistas, por favor, den un paso atrás y vean que bello es nuestro mural”, les dije.

Todos dimos unos cuantos pasos para atrás pare ver el mural en toda su gloria, una experiencia colaborativa y comunitaria sin precedentes que tomaba la identidad de colores y formas, un libro de historia que narraba eventos terribles culminando en la visión esperanzada de un futuro menos trágico que el pasado que todos ellos compartían.

Que todos compartimos.

Nos quedamos sin poder decir una palabra. Estábamos en silencio, anidando felicidad tan profunda que las palabras no nos pudieron asistir para comunicar las emociones.

Algunos de nosotros lloramos.

Nos abrazamos y nos dimos las gracias unos a los otros teniendo claridad de que nada de lo que había pasado hubiera existido sin la visión comunitaria y colaborativa y sin el ejercicios de la participación en grupo.

Eso constituía, en verdad, el gran suceso del mural.

La conferencia tendría su acto de clausura el Viernes por la tarde. Inicialmente, los artistas Guatemaltecos habían decidido no hablar públicamente, lo cual nosotras entendimos y respetamos. Pero, el último día del evento, los artistas Guatemaltecos cambiaron de idea. Ahora querían presentar el mural al público. Habían designado a Domingo de Nebaj y a Anabella de Rabinal para representar al grupo cuando se hablara del trabajo muralistico.

Pidieron que el mural se cambiara de ubicación a un punto más visible y prominente. El mural, que había sido creado en una superficie flexible ( tela/ manta) pudo ser desmontado de donde había estado hasta ese momento y transportado al centro del edificio, colgando desde los balcones del segundo piso hacia al patio interior del predio dejando ver el mural en toda su magnitud.

Hay momentos únicos en la vida cuando los instantes fugitivos se aglomeran en forma de luz, como diamantes de verdad.

Esta fue una de esas instancias. Domingo y Anabella hablaron. El resto de los artistas Guatemaltecos, estaban parados atrás de ellos en semicírculo, como un coro Griego, haciendo eco con su presencia el haber sido testigos de las masacres. Ellos contaron a la abultada audiencia que se había congregado frente al mural lo importante que había sido para ellos haber participado en este proyecto comunitario y colaborativo. Contaron que habían aprendido a hablar de cosas terribles a través de la belleza.

Y por eso, nos agradecían.

Más de doscientas personas que venían de todas partes del mundo, participantes de la conferencia, celebraban el mural como unos de los logros de los cinco días de trabajo en este evento. Felicitaban a los artistas Guatemaltecos y les pedían autorización para fotografiarlos a ellos y a su obra.

Al final del día, los artistas Guatemaltecos en grupo o individualmente se nos acercaron a Dina, a Claudia Verenice y a mí para pedirnos que creáramos escuelas de arte en sus comunidades.

Anabella, que es no sólo sobreviviente de una masacre sino también sobreviviente de violencia sexual como resultante del terror de estado, nos dijo:
“Nosotras estamos ahora en el momento en que tenemos que contarles a nuestras hijas lo que nos ha pasado. Por favor, vengan a Rabinal. Nosotras queremos aprender como hablar de cosas terribles con la belleza que nos han enseñado. Vengan a Rabinal a crear una escuela de arte como la que tienen en Perquin.”

Les dijimos que lo haríamos.

El mural estaba ahora listo para viajar. Por lotería se determinó que se mostraría primero en Rabinal y de ahí viajaría a las otras comunidades.

Al comienzo de Abril, supimos por nuestra amiga Lydia Yok que la presentación del mural en Rabinal había sido un suceso absoluto. La recepción de esta obra había superado todas las expectativas. El problema era, ahora, transportarlo a otras comunidades por que se habían reportado amenazas.

El proceso de paz en Guatemala es precario. Este episodio demuestra la fractura de los procesos hacia la justicia. Nuestros amigos artistas de Guatemala son poseedores de un enorme coraje. Se atrevieron a llegar a Antigua en Febrero de 2007 para compartir con nosotros su verdad, como páginas de un libro de historia hecho de memorias, de color y de “candelas” que tiene luz en una punta.

Ha sido un honor haber conocido a este grupo de artistas Guatemaltecos con quienes hemos podido trabajar en común y en colaboración junto con nuestros amigos de ECAP. Nos mantenemos firmes en nuestra propuesta de volver a las comunidades Guatemaltecas para plantar las semillas de otraEscuela de Arte y Taller Abierto con el modelo de la que ya existe en Perquin.

Muchas gracias por invitarnos a compartir la magia y la ternura del arte con todos ustedes.

Claudia Bernardi
Perquin, El Salvador, 2007.

Por favor visite la página de fotos para ver fotos del mural.

 

 

Mural at the House of CEBES, Perquin, El Salvador

July/ August 2007

School of Art and Open Studio or Perquin

During the months of July and August of 2007, the School of Art and Open Studio or Perquin created a mural at the front of the House of CEBES, Comunidades Eclesiales de Base de El Salvador.

A mural had been painted on the same wall early in the 90’s and the first project was to recover the existing mural since, as artists, we do not like to deface artwork created before we arrive. However, after examining the damage of the mural and that of the wall it was evident that the wall would not resist for long time. It was, then, imperative to remove the existing mural, prepare the wall properly and paint another mural.

What would be this mural about? Padre Rogelio Ponseele, a legendary Belgium priest who fought the war in Morazan wanted the portraits of Monseñor Romero, of Sister Silvia and of Octavio Ortiz Luna. Three martyrs that perished in El Salvador during the 12 years Civil War.

Hermana Silvia Arriola died on January 17, 1981 in Cutumay Camones, Santa Ana, victim of a military operation that left very few survivors in a group of over 200 people.

Padre Octavio Ortiz Luna was 34 when he was murdered on January 20, 1979, together with four other very young seminarists. Not only they were shot at by a military operation inside the communal house “El Despertar”, they were also run over by a tank.

Monseñor Romero arrived that same day to the military morgue where the bodies had been sent. Monseñor was unable to identify Octavio, for he was a mass of blood and crashed bones. Monseñor, kneeling on the floor, drenched in Octavio’s blood collected his dilapidated body in his arms and like a mother to her child, repeated many times, “Octavio, my son”

Monseñor cried bitterly and continued to exclaim in loud voice for all military personal to hear: “I can not believe that you are so savage as to run over these people with a tank!!!!!

Then he ordered a woman who was part of the grieving group to get a photo camera to take a final image of the mortal damage inflicted to Octavio and the other four young seminarists to have as proof of military abuses.

“Octavio, my son”

Monseñor Romero became “The Voice of the Voiceless” and in his tenacious determination to bring justice to El Salvador, he indicted the military and the government of El Salvador. He accused the Death Squads and gave lists of names and last names of people who were responsible of violations of human rights.

On March 24, 1980, when he was giving mass at the small church of the “Hospitalito”, he was shot at while he was ascending the Sacred Host in the moment of the transformation of bread into the Body of Christ.

Monseñor Romero died instantly, and in that moment he crossed the passage of life of humans into the life of the immortals. He is the most revere martyr of El Salvador.

These three monumental people were to become part of our mural. We asked Claudia Verenice Flores Escolero and Rosa del Carmen Argueta to be the ones to render the portraits. Together with the presence of children and community of today and corn plantation we were asked to add as theme of the mural the issue of ownership of water.

We had the wonderful participation of guest artists in this project: Trudy Reagan, who visited us in July and who taught classes in figurative drawing, was generous enough as to create initial drawings of the three main portraits in the mural. Her contribution was enormous. Amelia Berumen, CCA graduate and dear friend of Perquin, joined us to teach classes to the women of CEBES in clothing alteration. The class was a great success ! Amelia, was also part of the painting group. Amelia’s cousin, “el Primo”, John Berumen who is in the field of education came to Perquin after being in Chiapas. John was easily captured in the mural project! John expressed his interest in returning next year to further research the educational model of the School of Art in Perquin. Esteban Dussart a Belgium scientist who works with FECANM in the expansion of Apiculture, painted bees and bee keepers. Our dear friend Valeria Galliso, who was with us in 2005 helping shape the first steps of our school, came back on July 26 and she is still in Perquin until August 28. Having Valeria with us, creating art and designing art projects has been a wonderful grift and such a joy!!! we are hoping that her visits from Argentina to Perquin will continue in the future.

Together with the “International” participants, we had as always, the participation of children, youth and adults who joined and partook in the creation of this mural. Youth from Villa del Rosario came every morning, which meant that they had to wake up at 4 am , in order to take the 5 am bus from their community to ours in order to be painting at 7:30 in Perquin. Remember that we were painting this mural in the rainy season which is maddening! it starts raining every day at around noon. The working hours of painting are only in the morning.

Early in July 2007, there was a pacifist uprising of civilians in Suchitoto, Sonsonate. People were demonstrating and protesting against the privatization of water. Salvadoran President Tony Saca, had the brilliant idea of selling the water, even “rain water” to a multinational corporation. The gathering of the community was a joined protest against this policy.

Unarmed people, a lot of them elderly and children were repressed by police and military forces. Brutally, the military attacked civilians, took people to prison with no allegation and conducted the usual savage performance of power against people who have the right to express their discontent.

Our mural addresses water coming from rivers and waterfalls, being tubed and being used by the people, who have all the right in this world NOT to pay to a private corporation for the use of water.

Or of rain!

By the time the mural was being finished, people came from far away to take pictures of themselves with Monseñor Romero, Octavio and Silvia.

On August 15, we had a small and moving public presentation of the “almost” finished mural.

Padre Rogelio Ponseele spoke. He thanked the artists for “having brought Monseñor Romero, Silvia and Octavio, far from beyond death”. Rogelio spoke of the power of art that brings to a community the people who we most love and most need in these times so cruel in so many ways. We need them for inspiration and to guide us to be better people and to serve our communities.

Carmen Elena Hernandez, who personally knew and worked with Silvia, Octavio and Monseñor, told me: “We will have to bring Don Alejandro Ortiz, Octavio’s father , who is elderly and very ill, but who still lives in Cacaopera. The trip will be worth, for he will be coming to visit his son who is now in Perquin, amongst us.”

Rosita del Carmen Argueta and Claudita Verenice Flores Escolero, the artists who had rendered the portraits were thanked specially for having allowed through their art the arrival of such beloved people.

Art in Perquin is a fabric of emotions, of historic memory and of community building that happens amidst colors, shapes, laughter and hope.

Thank you to all of you who have helped all of us and our beloved School of Art in Perquin to exist. We could not have created this project without your help and your trust in our work.

Thank you ! Thank you ! Thank you !!!!

Claudia Bernardi

Berkeley, August 21, 2007.

Download a video of the Walls of Hope School of Art made by our friend Debi Lorenc:

Report #9: June 2007

It is June. I am not in Perquin. I am in Berkeley.

Being equidistant from the beginning of the year and from its end, looking at what has happened in 2007 from the perspective of month # 6, I am gathering memories of incalculable magnitude.

I am in Berkeley, but with luggage already packed and filled with art materials to return to El Salvador at the end of June.

One of the most remarkable aspects of the life of the School of Art and Open Studio of Perquin is that it continues to function while I am not in El Salvador performing the role of “director” of the school. This happens thanks to our local team of artists/ teachers/ “capacitadores”. America Argentina Vaquerano, Claudia Verenice Flores Escolero, Rosa del Carmen Argueta and Rigoberto Rodríguez Martínez, teach the weekly art classes to children, youth and adults and they have created full-scale public art projects such as the painting of the Central park of Perquin, with participation of children and youth.

In this last paragraph, the biggest jewel of our school is kept: Today the school is being directed, administrated and run by local Salvadoran people who three years ago, had never done art, had never taught art and who would no consider themselves artists. Two and half years later, Dina, Claudita Verenice, Rosita del Carmen and Rigo, are the pillars of the school. We share a constant dialogue in which the partnership of ideas and projects remain the structure of our educational methodology.

They are scrupulous in the use of available funds, they write impeccable reports to keep me informed of what they do while I am abroad, they create new partnerships with local leaders and develop and carry on art projects in Perquin and other communities in Morazán.

The early vision of the School of Art and Open Studio of Perquin contemplated as its biggest achievement a self sufficient, self-sustainable school. Two years after its creation the school can function without my presence or directorship. It can be said, then, that we are moving into an auspicious realm.

How can I start to describe what has happened in 2007?

Enumerating monthly, this happened so far:

January:

  • “Art in One World”, conference at Cal Arts

February:

  • ECAP, painting a mural with survivors of massacres in Guatemala.

March:

  • Rufina, The last gift of her presence
  • The Health Clinic built at El Mozote

April- May:

  • Mary Baldwin College, a collaborative mural project
  • Dare to Hope: Fundraising event organized to support
    the School of Art in Perquin in San José, California.

    June:

  • Creating Frescoes on Paper at Segura Art.

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January: ARTS IN THE ONE WORLD: CULTURE AND IDENTITY
Shape and shape shifting – How the arts and culture help destroy/create the sense of self and other

A Conference at CalArts, Jan 25-28, 2007

Eric Ehn is Dean of the Department of Theatre and Performing Arts at CalArts. Eric and I met in the 90’s working together in the creation of a full-scale event based on El Salvador and the recent legacy of war. The program of Peace and Justice at Santa Clara University organized this event. Since then, Eric and I have found ourselves connected through common interests and convictions summarized in the confidence that art can, and given the chance will contribute in the arduous towards conflict resolutions in areas of the world suffering from great damage as consequence of wars and violence.

The description of this conference outlines:

“Premise: that epochal changes in perception may occur rapidly, and that art workers participate in these shifts both knowingly and unknowingly. The answer to the question “what must we do” is elementally tied to our sense of who we are (as we are, so must we grow). Movement towards a coherent planet requires a practical celebration of diversity, diversity requires self assertion, which requires nuanced vehicles of expression; nuance requires the layering of memory and memory requires organizing symbols and myths. Art, for the sake of the one world, needs to know its practices regarding identity.

Our goal: to share work, ways of working, and ideas – in particular as they relate to the negotiation of borders (national, economic, personal, artistic…), conflict transformation (opening space to allow full participation in one’s creation), the recovery of historical memory (held in discourse, in imagery), and coexistence (polymorphous).”

Many of the presenters of this conference, had in common that they had confronted genocide empirically. It was not a conference of scholars. It was a conference of wounded people and the ones who were not wounded, were empathetic enough as to listen carefully to the damaged.

My presentation was entitled:
El Mozote, 25 years after: The art of inventing bridges and passages, or overcoming confrontation through exercising diplomacy while creating collaborative and community based projects.

The lecture focused on the creation of the mural project at El Mozote , June-August 2006, painted by children, youth and adults from the community of El Mozote in partnership with seven students from the California College of the Arts. I presented the evidence of the magnificent effervescence of color and dynamic depiction of memories and hopes of the people from El Mozote where art and art practice became a way to reach conflict resolution. The mural became a ground for mediation. Painting the mural was perceived and implemented as liaison connecting, reinforcing and legitimizing the life, history and culture of the community.

In a place like El Mozote demolished not only by the constant presence of the memory of the massacre but also, by the catastrophic poverty of the post war period, the communal and collaborative mural became a proposal for restoration, a diplomatic activity performed with brushes and colors.

I was deeply inspired at CalArts listening to people from all over the world. Committed and diligent artists confirmed that creating together we may seed the kernel of a new stage of the world in which the exercise of solidarity is possible, where building communities through art is a tangible reality, where the pursue of joy is not candid but a militancy and where the distances of the geographic frontiers are ever more near, not for the struggles imposed by globalization but, by the tenacity of men and women who do not want to live and die in sadness.

An invitation was produced to me as part of the School of Art and Open Studio of Perquin: “Please, come to Rwanda”.

I accepted it. I will go next year, 2008.

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February: TRIP TO LA ANTIGUA, GUATEMALA.
“The brush is like a candle, it has light on one end”

Doña Elena, Nebaj.

Last year in October I got a phone call from Franc Kernjak, from ECAP, Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial, Community Studies and Psychosocial Action Team, asking me if I would go to Guatemala in 2007 to work in a project creating art with a group of survivors of massacres.

I was intrigued and inspired. I suggested to Franc that he came to Perquin to witness first hand what we do in Morazan and to evaluate if the “Perquin model” would be pertinent or advisable to be implemented in the upcoming conference in Guatemala.

Franc came to Perquin accompanied by Olga Alicia Paz, who has worked extensively with women survivors of sexual violence as result of the armed conflict. In the weekend we shared in Perquin we took Franc and Olga Alicia to locations where we had created murals or public art projects. They were impressed both by the scope of the work in terms of scale and numbers but, more importantly, by the artistry with which the final product was accomplished. Franc and Olga left with the certainty that a model of community and collaborative art, similar to the one we use in Perquin, would be applicable in the communities they serve.

The First International Conference on Psychosocial Work in the Exhumation Process, Forced Disappearance, Justice and Truth took place in La Antigua, Guatemala on February 21 to 23, 2007.

Organizations around the world were invited to be participants of this conference to learn about common experiences with psychosocial work related to the search of disappeared people with an special focus on the pre and post work related to exhumation processes of mass graves.

ECAP states:

  • “Since 1998, ECAP has carried out psychosocial work in the process of searching for the disappeared, including psychosocial support of more than 70 exhumations in Guatemala. Based on this experience, we believe that both survivors and the families of victims must be supported during investigations (i.e. anthropological, historical, and forensic research) and documentation of violent actions committed in the context of political violence or armed conflicts. In addition, they and the larger society should be provided with the elements necessary to help interpret the dynamic and consequences of violence and its concrete manifestations. Taken together, this work strives to reduce the impact of violence in the past, present and future.”

The School of Art and Open Studio of Perquin was invited to share with the participants of this project the strategies that have allowed us to build art from communal trauma and historic memory.

America Argentina Vaquerano, (Dina), Claudia Verenice Flores Escolero and myself arrived to La Antigua with a luggage filled with mural paints. Our contribution within the conference was the creation of a mural project. The participants of this collaborative and community effort were survivors of massacres from the North/ Western region of Guatemala.

The group of 15 people came to La Antigua from distant regions: Don Juan Francisco and Domingo Caba came from Estrella Polar, Nebaj. Don Luis and Don Santiago came from Chajul and Quiche, Doña Elena and Jacinta came from Nebaj and Ixcan. Doña Margarita and Gloria came from Chimaltenango. Andrea, Maria, Marcelina, Paulita and Anabella, came from Rabinal, Baja Verapaz. The group was further conformed by Lidia Yok, Otilia and Pedro, three “capacitadores” from ECAP.

They wore remarkable garments of great beauty. Their indigenous languages spoke of their traditions, unique and ancient. They came from distant lands expanding geographically from the mountain range and cold climate to the tropical central region of Guatemala. The “huipiles”, masterfully embroidered textile pieces most frequently created by the women who wear them, narrated in color symbols the history from their communities. One can identify where a person comes from according to the colors of the garments he/ she wears. The group was varied in origins, their languages and traditions. What they all had in common was the tragedy of being a survivor of a massacre.

The state terror inaugurated in the late 50’s in Guatemala leveled the life and people of the communities to “ground zero”. A more perverse “ground zero’, than the one we are accustomed to hear about related to New York, 9-11, for its voracity against indigenous people (pueblos originarios) has its start five hundred years ago and it still savages the land and culture of the Guatemalan people. The casualties of violations of human rights are uncountable but, as a way to state the calamity and seriousness of the carnage against civilian population it is usually accepted a number reaching half a million people “disappeared” in the last five decades as consequence of political violence. The numbers of displaced or exiled Guatemalans are virtually unknown and unrecorded.

With these references of their history in mind, Dina, Claudita Verenice and myself started our work, sharing with the group some of the murals we have created in El Salvador.

We were all staying at a small hotel that led to an easier communication since we were housed in the same space we ate together, came and went as a large group. We did need assistance with translations for the languages they spoke brought sounds of tongues spoken before Columbus ever arrived to our continent. They spoke Achi, Quiche, Kaktchikel, Kanjobal and Mam. Most of them understood Spanish but chose to talk to us through their interpreters.

On Sunday night we gathered as a group in a small hotel room. All of them and all of us concentrated in front of a screen to see the art from Morazan. Prominently, we described the mural at El Mozote for the resemblance to their own history being survivors of massacres. They were moved. They were astonished to learn of such carnage elsewhere. They had though, until that very moment, that the humiliations and damage of their own communities were unique.

On Monday, early in the morning we started the rendering of the first ideas, producing the first and most important question:
“What would you like to say in this mural?”

Think of the mural as pages in a history book, “ What history would you like to tell your family, your community and to the world?”

They were silent. Attentive.

Some of them declared that they did not know how to write or read. We insured them that words were not necessary. We were writing this large history book in the form of a mural with images coming from memories.

“Do you have memories that you want to share?”

They asked if the memories needed to be “happy” or “sad”?

We explained that they were the ones to decide.

It is important to remark that none of the participants of this project had ever done art in this way. However, we pointed out the mastery with which they are able to embroider their textiles. This allusion proved helpful allowing the group to focus on a blank page with no fears and almost no hesitation.

We were perplexed at witnessing their capacity to select images gathered through the monumental tapestry of their memories, drawings landed on the papers like anchors of episodes. Most of them painfully eloquent: helicopters, people being killed by helicopters, crops on fire, houses on fire, animals killed, people running away, hiding. There were corn plantations and there were images depicting vernacular life.

Paper and pencils, markers and colors defined a mapping of their history that became personal and tangible causing some women to weep while they rendered. The ones who did not cry comforted the ones who did. The men wrote a long poem later to become the words of a song. The words narrated the massacre of Estrella Polar (March 22, 1982) in Nebaj and the 12 years that the few survivors of the massacre lived in hiding in the thicket of the jungle. They stressed how arduous it had been to live deprived from salt.

The conference and the mural were to take place at the Spanish Center of Cooperation, El Centro de la Cooperación Española, a beautiful colonial building that had been a convent. The mural would be painted on canvas allowing that the final piece could travel to the different communities where the survivors came from.

On Tuesday, the drawings were transported to the location of the mural. The canvas was stretched on temporary wooden walls. The participants applied gesso on the canvas becoming familiar with the vastness of the piece. The extended canvas measured 8 m long X 1,80 m high (approximately 24 ‘ long X 6 ‘ high). Most of the participants voiced concern of not being able to paint such a vast field.

We told them, “Fear not! You will!”

While the gesso settled the group concentrated on the first guidelines of composition deciding where some of the selected images would go and what would be the central part of the mural.

The participants seemed to gravitate towards a composition divided in five narrative segments identifying the five communities they came from. We, artists from the School of Art and Open Studio of Perquin accompanied the process clarifying doubts and concerns. We intervened only when we were asked. The Guatemalan artists took most decisions.

Don Luis from Chajul stood up. He said:
“Brothers and Sisters, until now I have believed that what happened to us in our community of Chajul was tragic. I also thought that had not happened elsewhere. To my horror I see now, that what happened in Chajul happened also in your lands. We have the same memories. We have lost families, our homes and our children. For this, I propose that we will paint a mural not divided in five parts for our stories are the same.”

The participants agreed. The composition was resolved identifying the left part as the past, the center as the present and the right section would be the future.

The borders of this mural were created observing the abstractions of the women’s huipiles, which identified in colors and design their geographic origin, The top of the mural alluded to Chimaltenango, the right and left was inspired on Nebaj and Quiche and the bottom was referential to Rabinal.

The left part of the mural presents a community on fire. There are people lined up by the army, their un-free hands clasped with ropes. The people are depicted small while the army men are large and threatening. There are pathways leading to the mountains, secret passages known by local people only. In the ferocity of the massacre some women and men found refuge in hiding. Children, by in large, had perished. They were too small to run and too heavy to be carried.

The very few people who survived the massacre were now painting the mural. No one else was left alive.

The participants of this mural project had acute memories of everything they saw.

In the creative process, the group of Guatemalan artists started noticing that Doña Elena was a fabulous depicter of helicopters while Santiago was a “landscape artist”. Many of them, intuitively first and very purposely later, became aware of their unique talents and without our intervention, they would ask one another to paint a helicopter here, or a corn plantation there, or a cardamom bush in front of a hill. This exchange inaugurated a collaborative project in which the capacities of some would be at the service of the ideas of the others.

It was wonderful to witness how these collaboration strategies got implemented.

Dina, Claudita Verenice and I assisted the group by mixing colors for them until, of course, they discovered that they could do the mixing of colors themselves. With no hesitation they transited on this first day of work at the mural (let’s remember that it was only Tuesday!) from never having done murals or paintings to mixing their own colors, choosing how to apply them, being aware of shadows and lights, transparencies and opacity of colors and how to better use background and foreground.

Doña Elena smiled at me and said: “Brushes are like candles, they have light at one end”.

On Wednesday morning Dina, Claudita Verenice and myself arrived to the site of the mural at 8:30 am to find that everyone else had arrived earlier. They had taken the box of art materials from storage and they were painting, mixing colors, going from one place to the other of the mural collaborating with each other adding color to background fields while some others were rendering new images on the mural.

Periodically, I would recommend: “Artists! Take few steps back to see how wonderful it is!”

They did take the step back and in astonishment of their own accomplishment, laughed and celebrated. And, rapidly, they went back to work!

Doña Elena, a 62 year-old respected midwife and a healer, leader in her community of Nebaj had not been a midwife at the time of the massacre. I saw Elena painting with unbreakable concentration a pregnant woman assisted by another woman wearing a huipil from Nebaj. When I had the opportunity, I asked her if she knew who those women were?

“When the army came to our community and we saw they were killing everyone, many of us run to the mountains. Many died. Others were able to hide. I was running with one of my sons. I reached the top of a hill and could hide. He was caught. He was killed. From where I was, I saw his body being thrown into the river, his head disengaged from his body. I heard screams that were not loud but were screams of pain. I turned around and saw a woman, few steps behind me. She was in labor. I was aware that I could do nothing more for my son but I could help another child to be born. I opened the legs of that woman and another son came to this world. From then on I became a midwife.”

A while later, Elena asked Jacinta to paint her son being taken to the river and being killed and thrown into the agitated waters. Elena asked Jacinta:
“Please, paint him kindly. He was a good man”.

That same afternoon, I saw Doña Elena touching her neck, gently. I asked her if she had any pain, if she needed assistance.

She said:
“I could run no more and I was caught. I was hanged and left for dead dangling from a tree. But I dropped. That is how I survived. The rope they wrapped around my neck made these scars. I am touching the scars because I want to remember. I want to paint what happened that day.”

This revelation carries an incalculable calamity. Doña Elena, a woman that exudes wisdom and compassion, was suspended from a tree, left as dead, as a tragic fruit of madness. Doña Elena touched the scars of her neck to bring the memories as compass of her sorrow.

Doña Margarita, from Chimaltenango, seemed to be praying. She was on her knees, painting on the center of the mural. She was painting what appeared to be squares, one on top of the other, vertically. She was crying quietly. I approached and asked her if she needed anything, if I could be of any help?

“These that I am painting are boxes. The boxes we are given after the exhumations. These are the boxes that bring the remains of my six sons killed in the massacre. But we still need to find other sons and four daughters. We do not know where they are buried.”

Doña Margarita painted the boxes with the remains of her sons and she also painted the yet to be found killed sons and daughters. She did this with agonizing tenderness. She surrounded the boxes and the laying bodies on the field with a singular line that resembled a protected receptacle, a womb, confining organ of life, not of death.

When Doña Margarita finished with the depiction of this uterus of love and despair, she stepped away from it studying carefully what had emerged from the continent of her remembrance.

She said: “Now I want to paint a tree of chile and one of lemon because these memories are sharp and they are sour.”

El Chile y El Limón became a mantra amongst all of us, a way to summarize the incalculable multifaceted constellation of human suffering and the unimaginable endurance, the beauty, the determination to remain dignified.

On Thursday, the Guatemalan artists who had been cautious on Tuesday, timidly stating that they would never be able to cover the large surface of the canvas, were asking two days later if there was any extra fabric left to create an extension to our mural.

The right part of the mural representing the future became a joy of colors where a school is painted with great enthusiasm; a boy and a girl in the foreground dressed in Mayan garments have books in their hands; a lake; a helicopter not of war but of tourism; a church surrounded by people celebrating; a marimba and musicians; a doctor and a pregnant woman painted by Doña Elena who, at that point, said that she was willing to share the responsibility of bringing children to this world in partnership with a trained physician.

What the future hopes for is health and education. They deserve education and they expect health.

They have neither.

After much suffering they do not yet have the most elemental services that a community have the right to expect, to claim or to demand.

The mural was finished on the late afternoon of Thursday, to our shared surprised,

“Artists, please, take a step back and see how beautiful the mural is”, I said.

We all took several steps back to see the mural in its glory, a remarkable collaborative and communal experience that took the shape of colors and forms, a history book that narrated terrible events culminating with a vision of hope for a future less tragic than the past they all shared.

We all shared.

We were speechless. Soundless, nesting happiness so profound that words could not assist us in communicating the emotions.

Some of us cried.

We embraced and thanked each other aware that nothing of what had just happened could or would have taken place had it not been for a communal vision.

That was, in fact, the success of the mural.

The conference was scheduled to close on Friday afternoon. Initially, the Guatemalan artists had decided not to speak publicly which we respected and understood. But on the last day of the event, the Guatemalan artists changed their mind. Now, they wanted to present the mural publicly. They selected Domingo from Nebaj and Anabella from Rabinal to be the public presenters of the piece.

They requested to move the mural to a more visible and prominent part of the building. Painted on canvas, we could move the mural to the center of the building and attach it from the second floor balcony allowing it to be seen in its full magnificence.

There are unique moments in life when instants that are fugitive conglomerate in a form of light, like a diamond of truth.

This was such an instance. Domingo and Anabella spoke, the rest of the Guatemalan artists were behind them as a Greek chorus, echoing with their presence the witnessing of the massacres. They spoke about the damage they carry in their personal experiences. They told the audience about the importance of having come to work together in this mural. They voiced that they learned how to speak about terrible memories with beauty.

And for that, they thanked us.

More than two hundred people coming from all parts of the world, participants of this conference, celebrated the mural as the most successful part of the five days event. They congratulated the Guatemalan artists and asked them permission to photograph them and the artwork.

At the end of the day, the Guatemalan artists in groups or individually approached Dina, Claudita Verenice and myself to ask to create art schools in their communities.

Anabella, who is both a survivor of a massacre and a survivor of sexual violence as result of state terror said:
“ We are now at the point in which we have to tell our daughters what happened to us. Please, come to Rabinal, we want to learn how to speak about terrible pasts with the beauty you have taught us. Come to Rabinal to create a school like the one you have in Perquin”.

We said we would.

The mural was ready for traveling. It would be shown first in Rabinal. From there it would travel to other locations.

In early April, I learned from Lydia Yok that the presentation of the mural in Rabinal had been a roaring success. Its welcoming had surpassed all expectations. The problem now was that the ECAP group had received life threats. The transporting of the mural to other communities was unsafe. Safety and security could not be taken for granted. ECAP was requesting custody from the UN or the international community. They needed to take the mural from Rabinal to Nebaj.

The peace process in Guatemala is precarious. This episode shows the fracture of a process towards justice. Our Guatemalan artists friends are beholders of monumental courage. They defiantly arrived to La Antigua in February to share with us their truths in the pages of a history book made of memory, color and “candles” that have light at one end.

We are honored to have met and worked in partnership with the Guatemalan artists and with ECAP. We will remain devote to our promise to return to their communities to implant the seeds of another School of Art with the model of Perquin.

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MARCH: RUFINA: The gift of her presence.
_“Perhaps I will not be here next year, but it is now in your hands to continue telling the world what happened at El Mozote. I have done it for the last 25 years”_

I spoke to Rufina on the evening of Monday, March 5th. She had been unwell. She had spent the weekend in Nahuaterique (Honduras) with family and friends feeling quite ill, although she could not say what was wrong. She could not say and doctors from the Hospital of San Francisco Gotera could not say either for she was sent back home with the recommendation of watching her diet.

Early in the morning of March 6, Martita called telling me that something had gone terribly wrong during the night. Rufina had been taken to the Hospital in San Miguel, about two hours from where we live.

I called Sister Anne Griffin from Arambala. Both of us rushed to the hospital. Before going to San Miguel we went to El Mozote to meet James Williams, Video Producer from Discovery News. Rufina had accepted an interview with the Discovery Channel on that morning of March 6. Anna thought that it was important to respond to it. She and I were asked to talk about what had happened at El Mozote in the name of Rufina Amaya.

Unbeknownst to us at the time, Rufina was dying.

Rufina asked during the last public speech she gave on December 9, at the ceremony of the 25th anniversary of the massacre that we would, from that moment on, disseminate her testimony.

Rufina said:
“Perhaps I will not be here next year, but it is now in your hands to continue telling the world what happened at El Mozote. I have done it for the last 25 years”

As we were entering San Miguel I got a call from Martita saying that her mother had just died. It was about 12:40 pm. Anna and I were speechless. What to say, really? Death has this unique talent to slap us with fury any given time we confront it. Rufina, who in life had acquired the greatness of someone beyond living, was dead. It was inconceivable to think of Rufina’s death.

The cause of death is unclear: a stroke, perhaps more than one; heart failure, heart attack, possibly more than one.
It is unclear.
It is a blessing that she died without a long suffering

We met Marta, Fidelia, Ana Yansi, Mino, Walter, Henry, family members of Rufina’s. They were at the morgue. I was waiting outside the morgue standing in a corridor.

A covered body was brought in on a wheeled stretcher.

It was Rufina.

Her body was prepared for a long funeral thinking that people from many parts of El Salvador would come to pay homage to Rufina Amaya Márquez the only survivor o the massacre at El Mozote.

We took Rufina back to Morazán in a coffin traveling on the back of a pick up truck. I was in the vehicle that drove behind the pick up truck. The two hours from San Miguel to Rufina’s house in Quebrachos were surreal. Rufina, laying on a closed coffin making the same journey that she had done the day before, immortal now, saluting from beyond death.

The news of Rufina’s death traveled fast. Within minutes cellular phones were ringing in many languages. Expectant callers from all over the world were ready to take the first flight out to El Salvador. When our saddened caravan turned at “Kilometer 18” initiating the entrance to Morazán, trucks, buses and private cars had messages painted with large white soapy letters: “Rufina, PRESENTE!”

Children of schools were at the edges of the road respectfully seeing Rufina as she passed.

The memorial ceremony started right away on Tuesday night. It lasted until Friday noon. There was not a single moment when a crowd did not surround Rufina’s coffin. Rufina’s house is humble, it is small. In that smallness the hundreds of people that came at all times forced a constant traffic of people arriving and going, congregating. This was done with impeccable respect.

People came from all over the world. I saw people that I had known in the sanctuary movement in the Bay Area. There were people from the world of human rights from El Salvador and abroad. Journalist, photographers, documenters, people who had collected at one time or another the monumental evidence of Rufina’s testimony.

I was aware of the immense privilege I had for having met Rufina, having befriend her and having heard, first hand, in more than one occasion, her testimony. Her unstoppable rendering of how it all happened that December 11 of 1981. I had been one of the recipients of her commitment while she narrated, over and over again, the truth of what happened at El Mozote.

Rufina was buried on Friday, March 9, at El Mozote. A crowd of thousands of people accompanied her in her last journey.

She is buried by the monument, under the names of the people who perished in the massacre. She is buried with her children and her community.

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MARCH: THE CLINIC AT EL MOZOTE
“When we were germinating Rufina in our earth, a group of architects came to build a clinic for us at El Mozote.”/
“Cuando estabamos sembrando a Rufina en nuestra tierra un grupo de arquitectos llegó a construirnos una clínica en El Mozote” – Don Florentin, Community leader from El Mozote.

El Mozote is a multi layered, mysterious in many ways, beyond sadness location of the world. In an inexplicable way, a place filled with a peculiar, complicated sense of hope.

I have visited El Mozote almost every year since 1992. The life of the community, the people who live there, the personal and tragic histories of everyone I know in this pained village, continue to be intertwined with a unique sense of tenderness that I cannot explain nor describe.

On March 9, while “we were germinating Rufina in our earth”, a group of architects and builders came to El Mozote to build a health clinic.

The process had started in September 2006 after a conversation with John Glick representing Gesundheit Institute created by Patch Adams, MD.

I am collecting the following paragraphs written by John Glick from the Gesundheit Institute web page.

(Please, refer to the original web page for a complete rendering of John Glick’s report.)

SWORDS, PLOUGHSHARES AND FRIENDS…
On the Collaborative Construction of a Medical Clinic

In El Mozote, El Salvador, March 2007
by John Glick, MD,

In January 2006, Gesundheit, led by Gesundheit’s Creative Building Project Team from Vermont, and with help from Homes from the Heart, Camp Winnarainbow, Airline Ambassadors, Jet Blue Airways, and local El Salvadorians, designed and built a freestanding medical clinic in Rancho Quemado, El Salvador. We planned to return in 2007 to build another clinic in the remote mountainous region of western El Salvador, where people living in poverty and isolation must travel great distances for health care.
……

Claudia Bernardi is an Argentinian artist/activist who took part in the exhumation of mass graves in El Mozote. She has established an ongoing collaborative art project and school for children, youth, adults and the elderly in Perquin, a community located 4 km north of El Mozote. She works, through mural painting and art education, to deepen the processes of remembrance and hope, in service of healing, redemption, justice and human dignity. She describes El Mozote as ”….. multi-layered, mysterious in many ways,…. a place filled with a peculiar, yet complicated sense of hope……I have been coming to El Mozote almost every year since 1992. The life of the community, the people who live there, the personal and tragic histories of everyone I know in this pained village, continue to be intertwined with a unique sense of tenderness that I cannot explain nor describe…..” Encouraged by this tenderness and inspired by Rufina’s example of courage, honesty and hope, she has devoted her energies towards helping the healing process of one of the western hemispheres greatest modern traumas.
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Bernardi was invited to be artist-in-residence last fall to Mary Baldwin College, in Staunton, Virginia, on the recommendation of Marlena (wife of Paul, friend of John), a Mary Baldwin professor. One day, I met with Paul, Claudia, Penelope (a filmmaker), and, as friends do, we found common ground. Gesundheit was seeking a community in need of a clinic; Claudia was seeking help for El Mozote, which had no clinic. People were returning to El Mozote, but with the poverty and rural isolation, the nightmare of 25 years ago takes a long time, a very long time to heal. Many promises are made; not as many are kept. Some groups come and work (law students, for example, to arbitrate land disputes among relatives of the slain). Claudia returned to El Mozote to meet with Dave and Jim, to assess the possibility of building a clinic in El Mozote.

The Building Projects Team returned to El Salvador to scout two possible community clinic locations in November, 2006. Chalantango, an extremely remote mountain village and El Mozote. But floods had washed out the road to Chalantango. Higher forces seemed to be guiding the unfolding of the mission. Dave and Jim, with Claudia and her friend Sister Ann, together met with the people of El Mozote. Dave: “We found a mural on the side of a church with a depiction of a medical clinic…..That, and the expressions of hope on the faces of El Mozote residents carried the day. El Mozote it was to be.”
……
Patch worked in his persistent, passionate way and raised most of the $35,000. A friend of Jim’s donated $10,000. Jim and Dave offered two designs for the clinic to the people of El Mozote before they agreed on the third. Homes from the Heart contracted local workers to grade the building site. Danica, a friend of Paul’s and a carpenter on the 2006 building project, did the organizational work with volunteers and Jet Blue. On March 8, 2007 all the volunteers (with their tools, chainsaws, humanitarian aid, a few clown noses and a guitar) traveled from New York to El Salvador on a flight provided by JetBlue. On the way to El Salvador, the volunteers learned that, after 25 years carrying the weight of an enormous collective and personal tragedy, Rufina, the sole survivor of the massacre at El Mozote, had died 2 days before, of a stroke. She was 64 years old.

And He shall judge among many people, and rebuke strong nations afar off; and they shall beat their swords into plowshares, and their spears into pruninghooks: nation shall not lift up a sword against nation, neither shall they learn war any more.
— Micah: 4: 1-3

Dave Sellers one of the architects and leaders of the projects described the experience in this way: (from an email to Claudia)

Dave Sellers responds: THE BUILDING OF THE CLINIC AT EL MOZOTE

Claudia, I agree with you regarding many voices. Here is my description of the clinic and why we designed it for that location.

Jim and I visited El Salvador in October to evaluate two possible clinic locations, one in Chalatanango and one in El Mozote. The Chalatanango site was impossible as the road was washed out, so the Gods seemed to guide us to El Mozote. Claudia was in Perquin at the time of our visit and gave us a personal tour of the site. It was impossible to keep a dry eye on seeing and feeling the energy that resides in that small town. My sense then and now, after putting the roof on the clinic, is that El Mozote has a larger story to tell than the horror of that murderous day.

I can’t predict what that story will be, but a number of things are lining up. That one person miraculously survived and had the courage to withstand the power of the US, the Military and tell the real story is in itself one in a million. That the day of her funeral and the passing of real time history is the exact same day we arrived to start the clinic and initiate a new history with a temple of healing. For the service it seemed like the entire population came with everyone dressed up in respect with their best dresses and shirts, whole families, old, and young. And at the exact same time, 100 feet away, our team from the US, patched together from across the nation, arrived dressed for work, coupled with the anxiety and uncertainty that we could gather the local volunteers, find the right materials, struggle with the language, work together for the first time and deliver a strong and beautiful design for the town. That alone is breath-taking. That the destruction of the town was with US made tools (guns), and the healing center is being rebuilt with US made tools (hammers) and the transition is at the exact same time as her funeral must have some meaning that will take time to sink in.

When I saw the mural with the clinic painted on the wall as a part of the town, I sensed that it should be literally in the town center, so our first idea was to integrate the new clinic into the existing town common room. We sent drawings to Sister Anne to review with the town, and they rightfully and politely rejected this idea suggesting instead the land they owned behind the town building. We struggled with this November and December and January up in freezing Vermont. Then a simple idea emerged with a square building, lining up with the end of the town common space. This seemed like it would create a signal at the entrance to the town square that the center extends up the hill. We also felt that the center of the clinic should be high to allow natural circulation of heat and to be seen from the town square above the roof of the common building. My intuition was to hold up the main room with trees from the area. They symbolize the natural strength of nature and their organic irregularities acknowledge the difference between all human bodies. It was only later in the week that Claudia told the story of Rufina hiding and being protected by a tree. . I haven’t put it all together yet but, doesn’t it seem right that what protected her that terrible day would be the same as the center structure that holds the healing shelter together, trees.

The clinic has four rooms at the corners, three exam rooms and a dr. office, storage and files. In the center is a high space with 8 trees holding up the roof structure. Between the trees are benches for patient waiting and for hygiene teaching. Rainwater will be collected off the roof of the common space (an enormous roof) and used for flush toilets and wash-basins.

The best part of the design has been the process of building it. With 5 trained clowns and magicians, 4 Jet Blue pilots 3 flight attendants, 6 trained architects and the rest builders. (7 women and 14 men) the process went smoothly from the start with everyone pitching in. The local families including loads of kids from 5 yrs. old to teenagers jumped right in mixing cement, carrying water, lumber etc. Thee daily magic shows with juggling were magnetic in pulling the groups together. One elderly woman passing by, knowing (why is it so obvious) I didn’t speak Spanish, held her hand over her heart, nodding her head, smiling and pointing at the new clinic building. Wow!

Peacefully, Dave

Architects and Builders who built the Clinic at El Mozote:

Paul Borzelleca
Garth Brown
Zappo Dickinson
Anne Marie Flusche
Danica Jamison
Tyler Kobick
Irik Larson
Bob Lyhne
Maria Mauceri
Kevin Mullen
Shane Ouellette
Micah Owens
Cindy Paulus
John Pece
Theresa Petito
Elsi Rose
Bonnie Spillane
Jundid Sykes
Mitch Tucker
Neal Turkington
Casper VanderMei

In July- August, 2007, if weather permits (and we are not expelled by the torrential rains of the rainy season) the School of Art and Open Studio of Perquin will conduct the creation of a mural on the walls of the clinic, which, little by little is being called “ Clinica de Salud Rufina Amaya” / Health Clinic Rufina Amaya”

“When we were germinating Rufina in our earth a clinic was built in El Mozote.”

El Mozote continues to be a life affirming community amidst its violent, tragic legacy.

One of the last days I spent at El Mozote, a group of children told me that they would probably expect to live longer because now there was a clinic in town.

They are probably right about that!

THANK YOU!!!!!! Patch Adams, John Glick, The Gesundheit! Institute, Dave Sellers, Jim Adamson, and Paul Borzelleca, Garth Brown, Zappo Dickinson, Anne Marie Flusche, Danica Jamison, Tyler Kobick, Irik Larson, Bob Lyhne, Maria Mauceri, Kevin Mullen, Shane Ouellette, Micah Owens, Cindy Paulus, John Pece, Theresa Petito, Elsi Rose, Bonnie Spillane, Jundid Sykes, Mitch Tucker, Neal Turkington, Casper VanderMei.

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APRIL: DARE TO HOPE
A Fundraising Event to Support the School of Art in Perquin

Debi and Chris Lorenc came to El Mozote in December of 2006 to be part of the 25th year commemoration of the massacre. They spent few days in Perquin where they also visited the School of Art. They saw the end of the year exhibition and bought wonderful textile pieces created by our textile star-artist, Don Quique ( Alejandro Vázquez).

The day Debi and Chris were living Perquin while we shared lunch, they spoke about how moved they were after witnessing the work done at the School. They were very kind to offer help to support the efforts of our beloved School of Art.

They returned to the US and to their community in San Jose with a clear vision and a mission that came to fruition in a fundraising event organized on April 23. Unfortunately, I could not attend because I was at Mary Baldwin College in Staunton Virginia.

From Mary Baldwin College I was following the organizing stages of the event. I got moving letters from Debi, Chris and Tessie. Those messages reaffirmed the universal truth of wanting to be part of a communal gathering in the process of construction of hope.

In a recent email Debi Lorenc describes who took part in the DARE TO HOPE.
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Here are the people who helped with the event. You can pull the names out. I am currently in the process of making another slide presentation with music to send to our email list to get them to go the website to purchase or donate:

My neighbor Dianne Saichek. She’s a wonderful pianist and designer. In the very beginning she offered some advice on what venue might be good for this event. Slowly, but surely she got infected by the story and the pictures, and by the end she was totally immersed. She worked hours everyday, coordinating and advising, and purchasing things to add the event to make it the best it could possibly be. We couldn’t have done it without her.

Carol Stephenson, Social Justice Program Coordinator at the First Unitarian Church, dedicated a great deal of time helping to coordinate this event with a translator, child care, name tags, invitations, announcements, providing janitorial services and greeters. She was at most of our meetings and an enormous help.

Julie Stover, teacher of a small children’s art school in our neighborhood gave up evenings matting and framing prints. She would love to do some kind of an exchange or collaboration with Walls of Hope—to be continued.

Tessie, you know. We have shared sorrowful stories of our children. She lost her daughter in El Salvador 8 years ago, in an accident. Art and healing is at the center of her life—out of necessity. She gets it in a big way. A great heart and now good friend.

Dorothy Suarez, wife of a Bellarmine teacher, Rob Suarez, that Chris mentioned to you who died 8 years ago. He was very connected to El Mozote and Rufina. She has been needing to connect to El Salvador to continue Rob’s work and this helped her do that.

Martha Barahona, from El Salvador, gave us a great perspective from a Salvadoran point of view. She had great advice and insights.

Our sons, Matt and Nate played music prior to the presentations as people came in. Matt wrote a song about El Mozote. Going there changed both of them in an important way.

Lynn Mauser-Bain , who you know, joined us a little late but was such a gift. Her spirit and enthusiastic energy was always so uplifting. She was always begging to do more. We are very grateful to her.

Maria Luisa, who made the pupusas makes 1,000 pupusas a week for her church. My son said they were the best pupusas, better than any he had in El Salvador.

Belinda Quintanilla found Maria Luisa and helped her get all of the ingredients. Belinda made delicious Salvadoran hot chocolate and brought quesadillas and other pastries. Yummy!

Jeff Fohl, of course took the pictures which I am grateful for because it can be a little demanding and I know it’s sometimes hard to be present while splitting your time with the camera.

Ana Maria De la Torre, who lives with us, and is a fabulous cook from Mexico, dedicated her time to help with the pupusa cooking. She would not take any payment from us, even though we paid the other 3 workers.

Amelia Beruman & Juliette Oken ( Former CCA students who went to Perquin in 2005-2006) prepared their beautiful alter for Rufina. Unfortunately, not many people returned to the sanctuary after the talks so it did not get the attention it deserved. I had Jeff take photos of it so we could give it a prominent place on the website.

Molly Fumia, who first went to El Mozote around 1992 and help start the Bellarmine immersion trips, prepared the slide shoe of the children and the art that we couldn’t get to play. She would like you to have a CD so when we see you we will give you one. We will make sure people get a chance to see it on the website.

There are others who helped:

Tessie’s husband, Rich helped sell and did a fantastic job.
Pearl Saunders, our good friend, also helped sell
Our daughter Ali helped package the card sets and sold food and drink tickets at the event.
Gabrielle, Tessies’s daughter helped package cards.
Martha’s husband, Fredi also played music at the event

– Debi, Chris, Tessie, Lynn, and EVERYONE ELSE!!!!!!!!!!

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How can we thank you enough?????

Words are minimum attempts to share the impossible task of acknowledging what your effort means to us, our school, to our dear children, youth and adults who come to the school.

Your effort and your devotion to our vision developed as DARE TO HOPE, is a precious gift. The economic gain of this fundraising will help us to replenish art materials as well as bringing new art possibilities such as ceramics and photography to our classes. Your commitment is inspiring and life affirming. It is an endorsement to our school and to the very reason for which the school exists. You and the people you have congregated on behalf of Walls of Hope insure me that what we do in Perquin is worth doing.

And for that, I thank you.

Many years ago, in my early 20’s when I had already seen terrible violence as a consequence of the military dictatorship in Argentina, I transited a period, which I call rather candidly, my “mystic” period. I guess I was trying to put some order in a soul that had already been brutally damaged, perhaps beyond repair.

I read Santa Teresa de Jesús and Santa Teresa de Avila, San Juan de la Cruz and San Agustin.

It was not easy reading and the amendment of the soul that I was so desperately seeking did not manifest itself clearly.

Until, I came upon a brief sentence by San Agustin, almost a recommendation or an equation of sorts:

“All goodness is, essentially, communicable”

I comprehended then (and it is still true for me now from the platform of middle age) that the description that San Agustin provided was the most essential and most precious rendition of art. Not only of art as the created artifact but, most importantly, the essence of the reason for which any art piece is ever conceived. Art is an attempt to communicate goodness.

The School of Art and Open Studio of Perquin is a goodness that you all help disseminate.

And for that, we thank you!

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APRIL- MAY: MAPPING HISTORY AND HOPE
A Community and Collaborative Mural Project at
Mary Baldwin College, Staunton Virginia

I arrived to Mary Baldwin College invited as the 2006-2007 Doenges Artist/ Scholar Residency, a huge honor that I accepted humbly and joyfully. During May Term, April 25 – May 15, 2007, 17 students from Mary Baldwin College in partnership with the community of Staunton and the participation of many friends and collaborators concurred in the creation of a communal and collaborative mural project on a wall at the Newtown Bakery.

The concept of this collaborative mural departs from the name of this class, Mapping History and Hope. Students were challenged to think about the mural as a way to establish liaisons between the community of Staunton, investigating common concerns of relevance regionally, nationally, and internationally. Students were encouraged to become artists and researchers responding to the essential questions: “Who do you think you are in this community?” and “ How can you bridge the gap between your community and others?” This mural allowed us to reflect upon the role of artists as citizens of the world and about the responsibility that art has as a tool of social and civil engagement.

In class we learned about murals and urban interventions created in Argentina, El Salvador, Guatemala and Northern Ireland. We tried to comprehend not necessarily how a mural is created, but perhaps more importantly, why a mural is created; how and why people come together to generate a permanent visual statement in a public space as an open history book that narrates an urgent episode or demand in the life of a community.

Many drawings and fluid conversations preceded the creation of the mural now residing in this location. All participating artists were willing and able to let their individual ideas and visions be postponed on behalf of an integrated group effort, narrating the magnificent and multifaceted tapestry of social interactions, of shared memory and the persistence of hope. It has been a privilege and a transforming experience to work for three weeks with a group of visionary young women who were willing to agree with the proposition that something wonderful can and probably will happen if we coincide in a joint effort through our art. This communal experience forced us, gently but pursuantly, to review how we see our art and to what extent are we willing to share it beyond the protective nest of our studios.

We laughed a lot, we ate a lot, thanks to our dear friends from the Newtown Bakery, we worked every day from 8:30 am to 3:00 pm, we were filled with emotion seeing the marvels of our mural becoming a flag of joy, a rendering of our tenacious belief in the beauty of peoples all over the world and in our fundamental trust that peace and justice is obtainable through the praxis of empathy.

Thanking everyone, dearly,
Claudia Bernardi

The Mural Chicas!!!!!
Stacey Alieva
Liz Baxter
Madeline Berberich
Michelle Binger
Jessica Blurton
Christina Cope
Mary Kate Cowher
Susanna Felton
Allison Ford
Lindsey Gwaltney
Laura Hedrick
Maya Honeycutt
Colleen Pendry
Hannah Scott
Toni Sperinza
Lisa Stockwell
Andrea Stogdale

Professor Marlena Hobson

and Claudia Bernardi

Please: visit Mary Baldwin College website to further learn about the project and to see the final piece which is beautiful!!!

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MAY – JUNE : A VISIT TO SEGURA ART
“La Realidad Trabaja en Abierto Misterio/
Reality Works in Open Mystery”

Since I started going to Segura in the early 90’s, I had the feeling of being at the Court of Francisco de Medici. At Segura, I find the unique instance in my life in which I work with undivided attention, totally focused on my art and with no distractions.

I have not created my own work since 2004. All my creative energy, time and money have been channeled to the School of Art in Perquin. Truth be told, I I have not missed creating my own work. The multifaceted demands of Perquin seemed to alleviate or suppress the desire to create frescoes on paper, in clouds of pure and intense pigments.

Brent Bond, Master Printer, indispensable partner in the creative process, assisted me.

The pigments do not allow too much planning. Pigments change constantly and rapidly. I work intuitively, with no planning and no point of reference except the trust that losses, celebrations, doubts, vulnerabilities, memories joyful and not, will emerge.

A female figure, half skeletized-half fleshed, (alter ego of myself, I suppose) populated the geography of the given field of saturated colors.

During my last visit at Segura, I followed the female figure becoming kinetically comfortable, steps forward in a marching attitude. One of the figures is covered with eyes (“Cuerpo Cubierto de Miradas/ Body Filled With Gazes”). She seems to be saying: “Do not harm me, I am watching you “

I was gladly aware that the works narrate a state of the soul in balance, in vulnerability protected now by experience, or determination.

One of the transient figures is almost galloping in her determinate step forward. One foot rests on text. It reads “art”. The other foot stands above “Perquin”. She is holding a snake. The galloping woman is not threatened; she has the snake by its neck, in command, not in fear.

“I am watching you. I will not permit you to harm me”.

I see these new frescoes on paper as auspicious.

The new works will be on exhibit at my upcoming exhibition at 40 Acres Gallery in Sacramento. ”Silence Was Hostile and Almost Perfetc/ El Silencio era Hostil y Casi Perfecto” will open on October 13. The new work will be accompanied by a retrospective of work created in the last decade and a multi media installation entitled “Murmullos/ Whispers”.

I would like to thank Kim Curry Evans, Director of 40 Acres, and Crista Cloutier, Guest Curator, for their work in organizing this exhibition.

Please, visit the web pages of Segura Art and 40 Acres for more information about the work of those agencies supporting artists and about Bernardi’s art.

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CONTRIBUTIONS AND FUNDING 2006-2007

In 2007, The School of Art and Open Studio of Perquin continues to be benefited by many people who, generously, provided contributions and donations. They are Guardian Angels who believe in our work.

We receive this support with dear thanks and with the commitment of continuing our work or art in Perquin, the North of Morazán and the world.

I want to thank very specially, Yesenia Sánchez and Intersection for the Arts for their ongoing support and for being our fiscal sponsor allowing the donations and contribution to come to Walls of Hope through the Incubators Program.

I would like to thank Christine Pielenz and Bill Laven from the Potrero Nuevo Fund . They have supported our school since 2005. This year, generously, they continued to do so. I first met Christine and Bill in the 90’s when I was working with the community of political refugees in East Oakland. Christine and Bill have been consistently generous allocating funds towards the creation and continuation of the School of Art and Open Studio of Perquin.
THANK YOU CHRISTINE AND BILL!!!!

Davida Coady and Todd Jailer from The San Carlos Foundation have sponsored this art project in Perquin since its very start in 2005. The San Carlos Foundation collects funds to support the education of Rufina’s daughter, Marta Maritza Amaya, known to all of us as Martita.

A group of people, that is becoming larger each year, contributes funds to support Martita going to medical school at the Evangelical University in San Salvador.

THANK YOU SAN CARLOS FOUNDATION!!!! For your support to our beloved School of Art in Perquin and for being a liaison for the funds to support Martita’s studies.

Gertrude Reagan is an artist and an activist who is familiar with the history and the people of El Salvador. In 2007, Trudy, generously, gave a grant to our school that will allow us to be less stressed about paying the salaries of our local teachers. Trudy is also coming to Perquin in July to conduct a series of art workshops for children and youth. THANK YOU TRUDY!!!!!!!!

The Palo Alto Friends Meeting is conformed by people who are activists and supporters of El Salvador. Many of them have traveled to different regions of Morazán and Sonsonate. They are deeply aware of the life and needs of the Salvadoran people. They have gathered their efforts to support our school.
THANK YOU PALO ALTO FRIENDS MEETING!!!!!

The Marra Foundation and Letitia Momirov (Tish) who supported us last years, is supporting us this year as well, the Marra Foundations states in its web page:

??”We look for projects that demonstrate the active involvement of volunteers and participants “on the ground”. By listening to people’s lived experience and expression of their own needs and desires, we can be most attentive to all the impacts of our actions—personal, economic, political, and spiritual.??

From this listening grows a relationship of trust and mutuality. This relationship is essential to building genuine partnership, with the mutual accountability that promotes authentic and lasting change.”

This has certainly be the case between Tish, whom I met through my dear friend Michael Barger, and the School of Art in Perquin. Tish was very gracious to invite me for tea to her house where she was willing to listen to the many stories and realities of our work in Morazan.

THANK YOU MARRA FOUNDATION AND TISH MOMIROV!!!!!!!!!

Elizabeth Wakeman Henderson Charitable Foundation
Gave support to the creation of a children and youth mural project to take place in Perquin and the North of Morazan. We are convinced that the work we do in the school is as much about art as it is about crime prevention amongst youth. It is also a positive and tangible possibility for future job possibilities. The funds received will be used to implement a “touring” mural project extending from Perquin towards very distant areas of Morazan and even Honduras. THANK YOU IAN VAN COLLER AND THE ELIZABETH WAKEMAN HENDERSON CHARITABLE FOUNDATION!!!!!!!!!

AND!!!!

We have many dear friends who contributed to our school in the period 2006 and 2007.

All the help, support and generous donations allow the School of Art and Open Studio of Perquin to exist, expand and disseminate the message of art in communities in El Salvador, Central America and the world

THANKS YOU TO ALL OF YOU!!!!!!!!!

Barger
Lorenc
Imperatore
Curry-Evans
Cook
Carrillo
Arellano
Hernandez-Larin
Grossfeld
Scott
Novak
Sauer
Seto
Mantecon
Sweigert
Duscha
Sun Sierra Software
Cowan
Webb
Lopez
Schell
Jones
King
Kellerman
Virginia Hewson
Dick Watts
Mary McGann
Hispanics in Philanthropy
Christopher and Deborah Lorenc
Christopher Lorenc
Gertrude Reagan
Palo Alto Friends Mtg.
Virginia Anderson
Luella McFarland

Jewish Community Foundation
The Marra Foundation
Elizabeth Wakeman Henderson Charitable Foundation

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EPILOGUE: Our vision for the Future.
“ Venimos a hacer el arte por que nos alegra la vida/
We are coming to create art because it makes our life happier” – Doña Carmencita, grandmother of a young artist from Perquin.

When I arrived to Mary Baldwin College in Staunton, Virginia, my dear friend Marlena Hobson had kept for me an article printed in the Washington Post few weeks before. It was an article written by Alma Guillermoprieto about Rufina Amaya’s death. Alma Guillermoprieto was one of the first journalists who covered the massacre at El Mozote in 1982. In fact, Alma, together with Raymond Bonner and Susan Meiselas had been at El Mozote only days after the massacre had occurred. Alma saw, first hand, the carnage and the damage. She spoke about that to a country unwilling to learn about the complacency of the US in this killing of civilian population.

The article that Alma wrote in homage to Rufina at the time of her death brings back many of the unresolved issues regarding the Reagan administration as responsible, in part, of the massacre.

While I was at Mary Baldwin College, I got an email from Alma Guillermoprieto. She wanted to donate the funds that the Washington Post had paid her for the recent article about Rufina to the School of Art and Open Studio of Perquin. Alma also sent me an article she had written about the children of Perquin during the war.

In Morazán, always in vicinity to El Mozote and to Perquin, life, death, art, damage, rebuilding, yesterday, today and the present seem to collide and run like a silk ribbon between our fingers.

It challenges my intellect and it moves me deeply to think of Alma witnessing the catastrophic evidence of the massacre. 25 years after, she is sending the funds of an article she wrote about the children at war in Perquin to our dear children of Perquin today who are learning to be artists in our school of art.

It is a poetic amendment.
It makes me think that it is a tranquil, minuscule step towards restoration. It is, however, a monumental contribution towards a possible endurable vision: one that brings options else than war to children and youth of Morazán.

When Doña Carmencita, a grandmother of one of our young artists in Perquin told us that she came to create art because it brings happiness to her life, it was not taken as a casual comment. No one in Perquin does “small talk”. If they speak, they mean it.

Doña Carmencita’s brief testimony summarizes the School of Art and Open Studio of Perquin’ intent to bring a creative process that culminates in joy to the North of Morazán.

The intention, the effect and the vision for the future of the School’s work is as much about art and creativity as it is about conflict resolution, violence prevention, youth guidance, community building and partnerships and, ultimately, about diplomacy.

We are aware of the painful history of the region and we are confronted daily with the pursuant drainage of desperate youth going on exile for the overwhelming unstoppable poverty that is imposed upon El Salvador today.

The School of Art and Open Studio produces one of those minuscule yet imprescindible steps towards amendment.

We have the evidences of our artworks endorsed by the community. We have the smile of the children, the joy of the elderly and the pride of everyone when they show the concluded murals to tourists and visitors.

They say: “ Nosotros hemos hecho esto/ We have done this”

The “Perquin model” is traveling now, and it is nesting in other places so distant as Guatemala, El Salvador, Argentina, Canada, Northern Ireland and Rwanda.

We are committed to continue our work with our friends from ECAP and develop further projects with survivors of massacres in Guatemala.

We will visit our Guatemalan artists friends with whom we painted the mural in February, bringing the Perquin model to Rabinal, Nebaj, Ixcan, Ixil and Chimaltenango.

Doña Juliana Ama has requested that we will implant the Perquin seed in Izalco, Sonsonate.

Valeria Galliso who was a wonderful contribution to our school in 2005, has created in her community of Firmat, Santa Fe, Argentina, a community and collaborative art project for children and youth that echoes closely our work in Perquin.

Julie Jarvis, from Toronto, Canada, a community artist working with environmental concerns has invited me to be part of a project that includes the sharing of the Perquin model of mural painting with children, youth and adults.

The Bogside Artists form Derry, Northern Ireland welcomed me last November proposing the creation of a community art project building a liaison between Northern Ireland and El Salvador.

Eric Ehn and the Rwandan artists who believe in the power of art to contribute to the restoration of the country after genocide have suggested that the Perquin model of building community through the praxis of art may be a parallel force to the peace process.

Students from the California College of the Arts who came to Perquin in 2005 and 2006 want to return to Morazán to further contribute as “artists in residence”. Other schools such as CAL Arts and the School of the Art Institute of Chicago may be incorporating a visit to the School of Art and Open Studio as part of their curricula.

This is our vision:

We want to disseminate the goodness of the school as far and as varied as possible, trusting that the collaborative and community building nature of our work may help define a less greedy, less damaging, more “solidaria” version of “globalization”.

We are delighted to see our “Perquin model”, like a small cut of a wonderful plant from Morazán becoming seed and growth, nesting in communities all over the world.

For that, we thank you.

Claudia Bernardi
Berkeley, June 2007

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